sábado, 15 de enero de 2011

Restaurante San Lorenzo 5 - Murcia.

Por fin es viernes, y después de una dura semana de trabajo hemos quedado para volver a probar el restaurante San Lorenzo 5, tras nuestra agridulce primera visita. Digo agridulce pues aunque comimos bien y el precio fue acorde con lo degustado, una mala información por parte del camarero y la ausencia de genero de parte de la carta hizo que la cena no nos dejara del todo satisfechos. Eso si, el restaurante llevaba abierto dos días y era comprensible.

El restaurante es pequeño, moderno y acogedor, pero si los comensales son más de 10, es mejor buscar otro sitio ya que unen mesas cuadradas y pequeñas, bastante incomodo si tocan las patas. Además carece de percheros o guardarropía, así que no queda más remedio que colgar los abrigos de los respaldos de las sillas.

Una vez sentados se nos acerca el camarero a ofrecer una cerveza mientras esperamos al resto del grupo y por desgracia para nosotros, se trata del mismo camarero que nos atendió la última vez, el culpable de nuestra desacertada petición. Pedimos unas cervezas y refrescos y la carta de vinos, aunque esta la tuvimos que pedir al menos 3 veces hasta que nos la trajo. La carta de vinos es un poco corta, aunque no están muy subidos los precios con relación a las tiendas. Me sorprende que en un articulo del diario la verdad de Murcia, se hable de una cuidada bodega, claro que en ese mismo articulo se hace referencia al servicio como profesional y rápido. !Que gracia!

Esta se puede entender como la primera semana post-vacacional, eso quiere decir que hemos pasado una semana desintoxicándonos de polvorones y turrones, esto es, pasando hambre. Es hora de desquitarnos. Pedimos, para romper el hielo y que no surjan pronto los remordimientos unos platos de tomate de Mutxamel y perdices con bonito en sopa de aceite. Que buenos los tomates y que frescas las perdices. -Y ¿el bonito? - Había tan poco en las raciones, que a mi no me toco ningún trozo, por lo que no puedo saber como estaba. No entiendo como pueden servir un plato de tomate con bonito donde el bonito brille por su ausencia, en la carta debería poner tomate con aroma de bonito, pero claro también es cierto que en la carta puede poner lo que quiera, que ellos te sirven lo que les de la gana. Esto lo digo por el segundo entrante que pedimos. Unos ricos trozos de queso frito con pomada de tomate. -¿He dicho tomate? – Eso ponía en la carta, pero la pomada que trajeron no era tal, sino una simple compota y me atrevería a decir que de la marca Hero, al menos productos de la tierra. Pero esto no es todo, porque el tomate, por arte de magia se había trasformado en frambuesa ¿o era fresa quizás? La sofisticada pomada de tomate que anunciaba la carta y que el camarero no se había molestado en desmentir en el momento de hacer la comanda, era simplemente compota de frambuesa. El resultado final no era malo, pero es una chapuza. El camarero puso la guinda al apostillar: "no se cuando empezará el cocinero a hacer la pomada".

Una vez que las cosas se tuercen, tú te tuerces y empiezas a no dejar pasar una. El resultado final no puede ser nada bueno. Los detalles no te pasan desapercibidos y en la conversación el tema central es la cena y el servicio.

El tercer entrante que habíamos pedido eran unos huevos con boletus y piquillo. Traen 3 de los cuatro platos - ¿Esperamos o no dejamos que se enfríen? – Los huevos fríos no están buenos, -¡Empecemos! – Huevos con boletus y una crema de piquillo y… ¡no tenemos pan!, ¡Camarero! - ¿Dónde esta el camarero? De pronto, el pequeño restaurante se había convertido en Versalles y el único camarero había desaparecido. Pasados unos minutos llego el camarero con el cuarto plato de huevos, le pedimos pan y pudimos comernos unos sabrosísimos huevos fríos. Y es que hay veces en las que el trabajo mal realizado por parte de un camarero puede tirar por los suelos el oficio del chef y arruinar la fama de un restaurante que lucha por hacerse un hueco en el panorama culinario murciano. El último entrante elegido fueron los chipirones con sorpresa de sus interiores, un nombre demasiado largo y rimbombante para unos chipirones, de gran calidad, aderezados en su tinta.

Como dije antes, la conversación se centraba ahora en los detalles, y comer un calamar sobre los restos del huevo, no pegaba mucho. Pedimos que nos cambiaran los platos, cosa que se hizo a ritmo caribeño. Nos comimos los chipirones, estaban muy buenos, pero también estaban muy fríos. ¿De quien es la culpa? ¿Del cocinero o del camarero poco diligente? ¿Nuestra por pedir el cambio de plato o de quien mantiene a ese camarero allí?

¡Al ataque con el plato principal! Los carnívoros pedimos un Chuletón del Bierzo para compartir. El resto tres solomillos de buey con salsa potente de setas. Una cosa es lo que pidas y otra lo que traigan. El chuletón era excelente, se partía casi con mirarlo, esta gente tiene buen género. En cambio, alguien debería legislar sobre la diferencia entre solomillo y Carpaccio. Era una vergüenza el tamaño de eso a lo que el camarero llamaba solomillos de entre 250 y 300 gramos. Ante tal tomadura de pelo, hicimos llamar al encargado o dueño que no maître, o al menos no actuaba como tal, y le expusimos nuestras quejas. Su solución que aceptamos como correcta fue el traer un solomillo más, esta vez si que tenía los 300 gramos. La carne le hace ganar puntos a esta destartalada cena.

Los postres superaron incluso a la carne, nos trajeron una riquísima tarta de moka y la tarta de la abuela no le iba a la zaga. Así que bien esta lo que bien termina. Eso si, no nos libramos de la última lindeza del camarero. Al pedir unos chupitos tras los cafés, su respuesta fue: "Yo ya los he ofrecido, si nadie me ha pedido ninguno...." Creo que fue una buena guinda a su servicio. Con relación al precio, fue bastante económico para los tiempos que corren, aunque debería matizar que las carnes fueron al centro y no todos pedimos postre.

Pienso que tiene mucho camino por andar aun y los responsables deberían aprender a tratar a sus clientes que al fin y al cabo son su patrimonio. Antes de irse, debería haberse acercado a dar la cara, preguntar por la cena e interesarse por nuestra opinión. No es que sea importante, pero seguramente abría lavado algo la mala imagen que a muchos de nosotros nos estaba dando. Y a pesar de caer en la pesadez, quiero insistir en, como un incompetente a sueldo puede tirar por la borda un trabajo realizado con ilusión e “imaginación”. Deberían recordar que: “ el ojo del amo engorda al caballo”. No se si volveré, la cena fue buena, pero sitios como este hay en Murcia mil, solo espero que no me sirva el mismo camarero.

Para terminar y a quien le interese, había una bombilla fundida.


11 comentarios:

n4n0 dijo...

donde quedaban los tiempos en los que un recluta recquemado no te suponia dudas existenciales siempre que hubiese cerveza de barril para pasarlo :D

Oreikiko dijo...

Pero no te lo vendían como si fuese una delicatessen. Cuando era la cantina no se le pedía tanto, pero tampoco lo ofrecían.

Anónimo dijo...

Buena critica, pardiez.
Creo que los tiempos de resignación ante el mal servicio y diversas estafas sobre la cantidad y calidad del género están pasando y más en estos momentos en los que somos pocos los que nos atrevemos a salir a comer fuera de casa , dado la angustiosa situación economica que atraviesa España.
Si pagas tienes todo el derecho del mundo a reclamar que te pongan en el plato lo que detalla la carta y lo del camarero este es de traca, es pena ya que en Murcia hay un centro ( CCT) en el que están saliendo magníficos profesionales , pero no se donde van a trabajar..suerte en la próxima !!!
Saludos. Frank

Eufemio dijo...

Buena crítica, aunque como te dije, hay cosas en las que no estoy de acuerdo contigo.
PD: ¡Lo de la bombilla es inadmisible!

Oreikiko dijo...

Una mala noche la tiene cualquiera. Mientras la comida sea buena, el servicio siempre puede mejorar y tienen mucho margen.

molinera dijo...

Bueno, he leído las distintas opiniones y la verdad, pienso que son de otro tiempo del este a mi parecer coqueto Rte.
He encontrado en este pequeño reducto murciano una cocina honesta, en sabores rescatados de una cocina harto sofisticada escasa e insulsa que reaparece con todo el sabor de los platos que presentan, es decir que si a uno le tapan los ojos, es capaz de identificar el plato por su aroma y sabor y si de repente te quitan la venda, pues eso te encuentras con unos platos de un menú que realmente parecen de carta; dignos por sus porciones, delicados y vistosos en su presentación, muy sabrosos, y con un punto entre moderno y clásico, que son capaces de saciar cualquier apetito ya sea este delicado o no.
La hamburguesa casera de ternera con salsa agridulce de mostaza, es francamente deliciosa a la que podemos invitar a nuestros hijos e incluso degustarla con ellos que además podemos probar con su versión “mini” si la aventura nos parece atrevida; La crema de nécoras, franca y delicadamente elaborada, con todo potente sabor a mar; "Tournedó Rossini", carpaccio de ternera, pluma de ibérico, huevos rotos con morcilla y manzana, migas, salmorejo, gazpacho andaluz; en fin y otros muchos platos que pienso probar.
Encontramos desde la cocina más tradicional de nuestra región a la más alta cocina internacional. Han debido de cambiar cocineros y camareros ya que por lo que sé el joven chef, enamorado de la cocina, ha trabajado en importantes hoteles de 5 estrellas de la capital de España y el servicio, pues es digno, para qué voy a decir otra cosa.

Anónimo dijo...

Tengo que decir que estoy decepcionadísima con este restaurante, compré una oferta en la página en que se anunciaron de groupon, de una cena para dos, pues bien, me dicen en el restaurante que sólo podemos ir a cenar de lunes a jueves, ya que tienen todos los viernes y sábados completos hasta julio!!!!!!!!!!!!!! no se lo creen ni ellos. Esto no tiene nada que ver con la comida que no la he llegado a probar, porque además no pienso ir nunca mas, como si no hubiera bastante oferta de restaurantes sensacionales en Murcia, para ir a un sitio que como poco te sientes engañado. Si les interesa publicitarse en páginas de este tipo, sean serios, y sino, no lo hagan, pero no se puede ofertar una cosa, para que luego te digan cuando has comprado el bono, que es imposible, que si quieres vayas el lunes, que todos los sitios estan muertos o cerrados, qué vergüenza!!! no sé cómo será la comida, pero sí se cómo es la atención, y puedo decir que es pésima.

Anónimo dijo...

yo tambien he comprado un bono GROUPON , y me siento estafado, he intentado ir dos veces y no he podido, a pesar de avisar con 10 días de antelación. La honestidad y seriedad de un local publico se demuestra tanto si está en oferta como si no, salvo que digan la oferta para cuando este vacio, si llenamos, oferta no valida. Seguro que intentaré consumir la oferta y despues al alborada que está cerca y es bueno seguro.

Chef Chof dijo...

Espero que al final pudieras ir a San Lorenzo. Yo he tenido algún problema similar con groupon, pero despues de mucho intentarlo, conseguimos reservar. Fue en otro restaurante.Nosotros llamamos y pedimos mesa para el viernes que tuvieran, y a esperar. Supongo que los fines de semana seran más difíciles.

Anónimo dijo...

Estoy cansado de gente como este "señor". Una pregunta, eres critico grastronomico? Es muy facil criticar a un camarero y resaltar solo los detalles q te salen de la punta de la nariz y obviar todos los demas. Para mi q eres de ese nutrido grupo de entendidos en murcia q quieren un servicio de 100 euros pagando 10. Campeon, si quieres un servicio impoluto por el q tengas derecho a quejarte por el minimo error vete a una estrella michelin y pagala. Pertenezco a el sector de la hosteleria y estoy cansado de ver a tios como este q se permiten el lujo de destapar errores de camareros q segun este tio se esfuerzan por joder al cliente sin pensar q como a dixo esta solo para todo el salon por pequeño q sea, q sino una persona no pregunta las cosas este no puede saber lo q piensa y lo q es mas importante q no tiene ni idea de lo duro q es trabajar cara al cliente y lo q quema gente como este tipo. Anda, hazle un favor al susodicho bar y no vuelvas, y voy mas alla, quedate en casa a cenar anda q te aseguro q a gente como a ti no la quieren en ningun bar de murcia.

Oreikiko dijo...

Supongo que hago lo mismo que estas haciendo tu ahora mismo. Expresarme libremente. Asi que siento que a los intolerantes como tu no les guste la gente como yo. Pero si todos nos quedaramos en nuestra casa, como tu aconsejas, poco futuro tendría tu profesión. Pues lo dicho, esto funciona así. Si a mi no me gusta un restaurante, no vuelvo. Si no te gusta este Blog, pues ya sabes lo que tienes que hacer. Campeón.