jueves, 21 de abril de 2011

Final de la copa del Rey - Hotel Novotel - Murcia.


La final de la Copa del Rey, la más esperada en los últimos años, se enfrentan el Real Madrid de Mou y el F.C. Barcelona de Pep. Ya tenemos la excusa perfecta para organizar una cena y disfrutar de la comida mientras vemos el fútbol entre bocado y bocado. Es cierto que a los seguidores del Madrid y del Barça, les costaba más tragar, pero a los que nos daba lo mismo, disfrutamos por partida doble, de la cena y del sufrimiento ajeno. Éramos once, sin reservas ni cambios, y en el Hotel Novotel de Murcia nos prepararon una sala privada con proyector y equipo de última tecnología y acondicionada para que no faltara de nada. De nuevo el director Antero Cardoso, como ya hizo en la cena de la semana de la gastronomía francesa, demostró su buen faire y su capacidad para sorprender. Es una pena que muchas veces, los habitantes de las ciudades vivamos de espaldas a los hoteles pensando que son solo para turistas y no entremos a conocer lo que nos ofrecen. Os recomiendo ir al hotel a comer el menú diario que tienen, debe ser de lo mejorcito en relación calidad precio de la zona junto al Restaurante Lagún de la Flota, o a comer a la carta.
Bueno, vamos a entrar en materia a ver si os pongo los dientes largos hasta que acuchilléis la tarima. Empezamos con unas tortitas de camarones muy suaves que dejaban un agradable sabor a marisco. Quesadillas de distintos tipos de quesos suavizados con cebolla confitada, fue el de queso azul el que más me gustó. Y el entrante estrella, un salmorejo cordobés dedicado, servido en unos vasitos con unas pegatinas conmemorativas de la final de copa. Estaba rico, rico y como mandan los cánones, con tropezones de jamón y se podía comer con tenedor . Fue una de las muchas cosas buenas que trajo la noche. Para terminar los entrantes unas croquetas, con ellas terminamos la primera parte con empate a cero.
Otro de los asistentes a la velada futbolística, fue José, el rey del Cuentavinos, quien como había "amenazado", nos sorprendió con unos vinos riquísimos, cada uno mejor que el otro. Un par de botellas de 200 Monges, reserva de 2004 de Bodegas Vinícola Real de la Rioja. Otro par de Somontanos, Blecua de 2003 y por último, Valtravieso Tinta Fina de Ribera de Duero de 2005, aunque no penséis mal, siendo once como éramos, no acabamos las existencias.
Llegó el descanso y con el cambio de tercio vino el plato fuerte, una hamburguesa con patatas fritas, no estaba mal, pero yo aún estaba recreándome en el recuerdo del salmorejo, y los merengues y culés, sufriendo con el gol anulado a Pedro y las oportunidades salvadas por Pinto y Casillas. Terminamos con dulces variados al centro, cafés y un centro de Di María rematado por Cristiano Ronaldo que llevó el balón dentro de la portería de Pinto, dando el partido y la copa al Real Madrid. Ellos disfrutaron de su victoria, los del Barcelona lamiéndose sus heridas y pensando en los partidos de semifinales de Champion que tienen que jugar. Y todos pensando en repetir otra rica cena como la que allí disfrutamos y de ese salmorejo tan bien conseguido. Enhorabuena a los campeones y a Javi, quien tuvo la idea de la velada que resultó todo un éxito y mi pesar a los seguidores del Barça y a los que no pudieron o quisieron venir.

martes, 19 de abril de 2011

El Cuentavinos. - Murcia.

En la semana de la gastronomía francesa, el Cuentavinos nos dejó un buen sabor de boca con los vinos franceses que nos sirvió, pero la comida, que también estaba de maravilla no era suya. Esta semana hemos tenido la oportunidad de acercarnos a comer, solo se puede ir al medio día, pues cierran por las noches y además de dejarnos sorprender por los vinos, a probar sus delicatessen y quitarnos esa espinita que nos dejó.
El local no es demasiado grande y tiene pocas mesas, nos ofrecen una y nada más tomar asiento, unas cervezas que vienen de maravilla con la que esta cayendo. Vienen acompañadas de unas almendras con hueva. El primer intento de sorprender y agradar es al sacar, a cuenta de la casa, una cerveza Inedit de Estrella Damm.
Es curioso en esto de la hostelería, las distintas modalidades de servicio que encontramos, desde el pasota e incompetente que no te sirve, sino que te echa la comida, pasando al que te esta haciendo un favor mientras que te perdona la vida y tienes suerte si no te insulta incluso. Y así hasta llegar a los atentos hasta en los mínimos detalles. Incluso de estos hay varios, el peor es él que cada vez que hace una reverencia nos esta subiendo la cuenta y creo que de estos todos conocemos alguno. O el que te estropea una buena comida con su mal trabajo, como ya hemos visto alguno del cual mejor no recordar la experiencia.
Pues bien, en El Cuentavinos nos hemos encontrado un servicio atento, cercano que gusta agradar y prefiere ganar amigos a euros, aunque sin perder muchos de estos últimos.
Cuando estamos todos los comensales, no tenemos ni que pedir, José, el jefe, quiere que quedemos satisfechos y con un buen sabor de boca. Empieza con unas anchoas con un atún marinado y cebollas en vinagre, el plato cae en un periquete, señal de que hay mucha hambre en la sala.
Pasamos al vino y para los primeros un blanco, nos ofrece Viñas del Vero, un Somontano que declinamos al haberlo bebido tres días antes. Queríamos probar otra cosa, y nos trae un blanco navarro, Bai Gorri fermentado en barrica, un acierto. Siguen llegando los entrantes, un pulpo al horno con su pimentón y con patatas asadas, jamón ibérico y unas sorprendentes tostas de gulas con frutos secos, piñones, pipas y pistachos. La cocina del local es pequeña y casi todo lo que van trayendo son entrantes fríos que culminan con una "ensalada" de espárragos, gordos como nunca había visto, salmón ahumado con queso, ventresca, cebollas en vinagre, hueva, pimientos, alcachofas, mojama y gulas. Es cierto que repiten ingredientes como las cebollas en vinagre o las gulas, aunque tenemos que tener en cuenta que no es un restaurante al uso y como decía antes, la falta de espacio limita mucho la creatividad.
El primero de los platos calientes es un hojaldre de Vieiras que es una maravilla. Todo estaba siendo de nuestro agrado, no podía ser verdad, lástima que el siguiente plato no estuvo a la altura del resto, unos lomos adobados que estaban resecos en demasía y como dicen los niños, hace bolo. Al menos el vino que nos puso para acompañarla hizo que la pena fuese menor. Un Viñas de Gaín de Artadi, creo que nunca lo había probado, pero estoy seguro que lo volveré a tomar.
Para terminar, un postre variado al centro. Nunca he sido participe de este tipo de platos, pues si uno te gusta tocas a poco, y te ves medio obligado a probar postres que en otras condiciones nunca pedirías. Esta vez, me trago mis palabras, pues si es cierto que algunos de los postres no eran de los que me pediría, la tarta tiramisú, la tarta de la abuela con galletas o el fondant de chocolate eran un espectáculo. Café, un rico vino dulce y licores para poner la guinda a la comida. Y como siempre, con buena compañía, ese es el secreto para disfrutar de las buenas comidas y hacer más llevaderas las malas.
Esta vez no voy a dar una valoración numérica aunque como he dicho antes, es un sitio que recomiendo ir por su comida y por su servicio que hace que nos sintiéramos como en casa. Además el precio no estaba nada subido y en cuestión de vinos cobran a precio de tienda más una pequeña cantidad de descorche, lo que hace que se puedan beber vinos que serían prohibitivos en otros restaurantes. No quiero terminar sin decir que las chicas que ayudaban a José en el comedor nos trataron incluso mejor. Sin duda que volveré.
El Cuentavinos está en la calle Félix Rodriguez de la Fuente de Murcia en el Infante Don Juan Manuel y el telefono 968 26 69 05.



jueves, 7 de abril de 2011

Salmorejo Cordobés.

En alguna ocasión he dicho lo bueno que esta el rabo de toro, y como en Córdoba es difícil encontrar uno igual. Y si vamos a la ciudad califal, antes de lanzarnos a por el guiso, sería imperdonable no probar el salmorejo que hacen de maravilla en sitios como Casa Pepe de la judería, el caballo rojo o Astoria Casa Matías. Y aunque no es lo mismo hacerlo en casa que comerlo allí, si los tomates son de Mazarrón y usamos un buen aceite virgen, seguro que el salmorejo sabe mejor y más ahora que llegan los calores estivales. Antes de ponernos manos a la obra, lo más importante es la calidad de las materias primas y darle nuestro punto, pues hay a quien le gusta con más sabor a vinagre o con más ajo.

Los Ingredientes.
  • 1 pan de pueblo (1kg). Solo usaremos la miga.
  • 1 kg de tomates.
  • 2 huevos.
  • Aceite.
  • 3 dientes de ajo (si nos gusta fuerte más, si suave, menos).
  • Sal y vinagre.
La Decoración.
  • Huevo Duro.
  • Taquitos de jamón.
La faena.

Troceamos y ponemos en un cuenco los tomates quitándoles el corazón, añadimos la miga de pan, hemos desechado toda la corteza,
los dos huevos sin batir y unos 20 cl de aceite de oliva, los ajos troceados, tres cucharadas de vinagre y sal. Movemos todo para que la miga se empape con el jugo del tomate y el aceite.
Ahora tenemos 2 opciones, la tradicional que consiste en meter la batidora hasta que deje todo hecho un puré, o, si tenemos una Thermomix, es más rápido. Vamos echando en el vaso la mezcla y ponemos a máxima potencia durante 30 segundos, no más porque las pieles del tomate se triturarían en exceso y no se quedarían en el pasapurés. El sabor no varía, pero la textura sí y mucho.
Luego lo pasaremos todo por un pasapurés para que quede cremoso y eliminar los posibles restos sólidos que puedan quedar en el salmorejo, como restos de la piel de los tomates. Es importantísimo probarlo en este momento con el fin de corregirlo de sal y vinagre sobre todo, pero si nos ha salido muy espeso, podemos añadir un tomate más, aunque tenemos que tener en cuenta que el buen salmorejo se puede comer con un tenedor. Si nos ha salido líquido, más miga de pan, batidora y pasapurés. Y lo demás ya es al gusto como decía antes, más ajo, o vinagre o sal o aceite. Incluso si nos gusta cremoso, un huevo más. Una vez conseguido el punto que nos gusta, al frigorífico y a esperar que se enfríe pues gana muchísimo la combinación altas temperaturas - salmorejo fresquito. Mientras se enfría, hacemos un huevo duro que trocearemos en taquitos, como el jamón, y ambos junto a un chorrito de aceite será la única decoración necesaria.
Con todos mis respetos al gazpacho, que me encanta, el salmorejo lo supera y con mucho (para mí). Probarlo y me daréis la razón.


domingo, 3 de abril de 2011

Restaurante Tapelia - Murcia.

Otro fin de semana y ya tenemos plan, pero la cosa se complica porque la mesa que teníamos reservada era para 5 y al final seremos 7, teníamos que buscar, un viernes noche, sitio que nos acogieran y dieran de cenar, pues donde íbamos solo tenían sitio en la terraza y aún hace un poco de frío. El sitio elegido fue Tapelia, un restaurante-franquicia que hacía años que no íbamos. Llamamos y sin problemas, ya tenemos donde ir, ahora a ver que tal cenamos. Nos sientan en una de las mesas del "escaparate", dentro hay mucho sitio que ni esta reservado, ni esperan a nadie, pero así, desde la calle no da la sensación de vacío. Enseguida llega una camarera con las cartas, buena voluntad pero le faltan tablas. La carta es muy extensa pero para mi gusto repiten mucho algunos ingredientes como el foie, la alcachofa o los huevos, que todos me gustan, pero no es cuestión de cenar tres platos distintos con estos ingredientes. Lo que si tenía claro era que no debíamos pedir arroz, primero porque era de noche, y aunque no hay leyes al respecto que legislen sobre la incompatibilidad de la nocturnidad con el arroz, da la sensación que no pega. Es como desayunar un plato de cocido madrileño. Supongo que habrá gente que lo haga, pero la mayoría son turistas. Otra razón y de mayor peso es la mala prensa que en Internet tienen los arroces de Tapelia, que si ya vienen hechos, que son incomibles.....
Bueno, nuestra elección empezaba con una ensalada templada de jamón, habitas y trigueros. Un sofrito de jamón con la habitas y los espárragos trigueros condimenta una mezcla de lechugas, dando como resultado una ensalada no muy light pero si mucho más sabrosa. El siguiente entrante fue un salteado de sepia, cortada a tacos bastante pequeños, con alcachofas y una suave cebolla confitada. Una gran combinación que nunca había tenido el gusto de probar y que resulta muy fácil de hacer en casa. El servicio seguía trayendo entrantes, solo quedaban dos antes del plato principal. Aunque las camareras eran o al menos intentaban ser muy simpáticas y correctas, tenían una gran carencia de savoir faire. El penúltimo fue cazón en adobo. Aquí lo más importante es que el majado que da sabor al pescado sea bueno y la calidad del pescado. Y con este plato aceptamos, por calidad y sabor. Por último unos huevos rotos con salsa de foie y alcachofa. Todos los entrantes deliciosos, pero como decía antes, se repiten demasiado ciertos productos que hacen que los entrantes tengan reminiscencias de los precedentes. La carta era bastante más extensa que estos entrantes, pero eran los que mejor sonaban.
Solo queda una carne al centro para compartir antes de los postres. Aquí pinchamos en cuanto a la calidad, la carne estaba bastante correosa. La carne era entrecot, aunque no lo parecía y la salsa que lo acompañaba era más que correcta pero recordaba a las "caseras" del súper. Todo esto lo fuimos acompañando con cerveza y sobre todo vino. No pedimos ningún vino excepcional, un rico Conde de Valdemar de 2007. Esto lo digo porque cuando fuimos a pedir otra botella de ese "exclusivo" vino, se habían agotado sus existencias y tuvimos que pasar a Ramón Bilbao.
Para concluir, de postre la Muerte por chocolate. A quienes nos gusta el chocolate, nos gusto, pero era bastante sencillo de elaboración. Cafés, licores y la cuenta.
Partiendo de la base que cenamos estupendamente, el flojo servicio y la repetición de ingredientes lastran este tipo de restaurantes que no acaban de romper en la panorámica gastronómica murciana. El precio rondó los 30 euros y la velada tan entretenida que terminó en copa en una de las tascas cercana. La valoración general de Tapelia, rondaría el 5´5, aunque también debo reconocer que aún le queda mucho camino por andar y que si lo hacen bien, podrían crecer mucho.
Tapelia lo podemos encontrar en la céntrica calle González Adalid, en el número 13, de Murcia y su teléfono es el 968 21 23 86