martes, 19 de abril de 2011

El Cuentavinos. - Murcia.

En la semana de la gastronomía francesa, el Cuentavinos nos dejó un buen sabor de boca con los vinos franceses que nos sirvió, pero la comida, que también estaba de maravilla no era suya. Esta semana hemos tenido la oportunidad de acercarnos a comer, solo se puede ir al medio día, pues cierran por las noches y además de dejarnos sorprender por los vinos, a probar sus delicatessen y quitarnos esa espinita que nos dejó.
El local no es demasiado grande y tiene pocas mesas, nos ofrecen una y nada más tomar asiento, unas cervezas que vienen de maravilla con la que esta cayendo. Vienen acompañadas de unas almendras con hueva. El primer intento de sorprender y agradar es al sacar, a cuenta de la casa, una cerveza Inedit de Estrella Damm.
Es curioso en esto de la hostelería, las distintas modalidades de servicio que encontramos, desde el pasota e incompetente que no te sirve, sino que te echa la comida, pasando al que te esta haciendo un favor mientras que te perdona la vida y tienes suerte si no te insulta incluso. Y así hasta llegar a los atentos hasta en los mínimos detalles. Incluso de estos hay varios, el peor es él que cada vez que hace una reverencia nos esta subiendo la cuenta y creo que de estos todos conocemos alguno. O el que te estropea una buena comida con su mal trabajo, como ya hemos visto alguno del cual mejor no recordar la experiencia.
Pues bien, en El Cuentavinos nos hemos encontrado un servicio atento, cercano que gusta agradar y prefiere ganar amigos a euros, aunque sin perder muchos de estos últimos.
Cuando estamos todos los comensales, no tenemos ni que pedir, José, el jefe, quiere que quedemos satisfechos y con un buen sabor de boca. Empieza con unas anchoas con un atún marinado y cebollas en vinagre, el plato cae en un periquete, señal de que hay mucha hambre en la sala.
Pasamos al vino y para los primeros un blanco, nos ofrece Viñas del Vero, un Somontano que declinamos al haberlo bebido tres días antes. Queríamos probar otra cosa, y nos trae un blanco navarro, Bai Gorri fermentado en barrica, un acierto. Siguen llegando los entrantes, un pulpo al horno con su pimentón y con patatas asadas, jamón ibérico y unas sorprendentes tostas de gulas con frutos secos, piñones, pipas y pistachos. La cocina del local es pequeña y casi todo lo que van trayendo son entrantes fríos que culminan con una "ensalada" de espárragos, gordos como nunca había visto, salmón ahumado con queso, ventresca, cebollas en vinagre, hueva, pimientos, alcachofas, mojama y gulas. Es cierto que repiten ingredientes como las cebollas en vinagre o las gulas, aunque tenemos que tener en cuenta que no es un restaurante al uso y como decía antes, la falta de espacio limita mucho la creatividad.
El primero de los platos calientes es un hojaldre de Vieiras que es una maravilla. Todo estaba siendo de nuestro agrado, no podía ser verdad, lástima que el siguiente plato no estuvo a la altura del resto, unos lomos adobados que estaban resecos en demasía y como dicen los niños, hace bolo. Al menos el vino que nos puso para acompañarla hizo que la pena fuese menor. Un Viñas de Gaín de Artadi, creo que nunca lo había probado, pero estoy seguro que lo volveré a tomar.
Para terminar, un postre variado al centro. Nunca he sido participe de este tipo de platos, pues si uno te gusta tocas a poco, y te ves medio obligado a probar postres que en otras condiciones nunca pedirías. Esta vez, me trago mis palabras, pues si es cierto que algunos de los postres no eran de los que me pediría, la tarta tiramisú, la tarta de la abuela con galletas o el fondant de chocolate eran un espectáculo. Café, un rico vino dulce y licores para poner la guinda a la comida. Y como siempre, con buena compañía, ese es el secreto para disfrutar de las buenas comidas y hacer más llevaderas las malas.
Esta vez no voy a dar una valoración numérica aunque como he dicho antes, es un sitio que recomiendo ir por su comida y por su servicio que hace que nos sintiéramos como en casa. Además el precio no estaba nada subido y en cuestión de vinos cobran a precio de tienda más una pequeña cantidad de descorche, lo que hace que se puedan beber vinos que serían prohibitivos en otros restaurantes. No quiero terminar sin decir que las chicas que ayudaban a José en el comedor nos trataron incluso mejor. Sin duda que volveré.
El Cuentavinos está en la calle Félix Rodriguez de la Fuente de Murcia en el Infante Don Juan Manuel y el telefono 968 26 69 05.



1 comentario:

n4n0 dijo...

Pues... yo me quedo con el postre, ademas me gusta luchar por un pedacito de pan de calatraba, renace el gen de guerrero que hay en mi! :)