lunes, 30 de mayo de 2011

Restaurante 300 vinos - Murcia.

A la espalda del Corte Ingles, abrió hace ya algún tiempo este restaurante cuyo nombre invita a ser visitado. Pero no ha sido hasta ahora cuando se han dado las circunstancias para hacerlo, ya que por su carta, amplia y especialista en arroces, es mejor visitarlo en la comida que en la cena. Y por sus ofertas, mejor en domingo, regalo de un menú de niño por cada dos adultos.
Decorado con motivos enológicos, presumen de una gran cava de vinos a la vista de todos, donde atesoran sus 300 vinos cual Leónidas en las Termópilas. También tienen una pecera para bogavantes de la que luego hablaré. Es un restaurante orientado a toda la familia. Prueba de ello es que disponen de tronas para los más pequeños y ofertas de menú de niño a un precio razonable.
El sistema que tienen se va imponiendo cada vez más. Consiste en un menú cerrado para todos los comensales, dejando el plato fuerte a la elección de cada cliente. Es un sistema muy práctico, pero tiene varios inconvenientes. ¿Que pasa si uno o varios de los platos no gustan? o ¿Cada vez que vayamos, tenemos que tomar los mismos primeros? El precio varia según el plato principal y las bebidas, ya que no están incluidas en el precio del menú. Por otro lado, una de las ventajas, es el precio de los vinos. Que lejos de ser precios de restaurante, tiran de los precios llegando a precio de coste. Un buen vino mejora cualquier comida. Con lo que comer con un magnifico vino, está, prácticamente, al alcance de todo el mundo. Otra ventaja es simplificar, tanto a la hora de pedir como a la de servir.
La carta es muy simple y contrasta la carta con la de vinos, bastante más extensa, presumen de 300 referencias. Enseguida van trayendo los platos. Empezamos con dos bolas tamaño helado de sobrasada una de ellas y queso con miel la otra. A la vez, traen medio pan redondo a la leña para untar. El segundo plato queda un poco demodé. Hace unos días oí en una cuña radiofónica un alegato a favor de la menospreciada ensaladilla de marisco, con su lechuga, bocas, salsa rosa y alguna que otra gamba. Y planeaba un viaje por toda España visitando aquellos locales que aún tenían tan honorable plato en su carta. Pues señores, no se olviden de visitar los 300 vinos, que allí aún la tienen, y nada mala. Además emplatada con sus dos cebollinos, sus tostas de pan y sus huevas. Plato de embutido con queso, una brocheta de croquetas, de carabinero y de jamón, que resultaron muy apetitosas y una ensalada de pimientos con ventresca, que no llegamos casi a tocar, no estaba nada buena. Con todos estos entrantes ya estabamos más que saciados, el arroz tendría que estar muy bueno para que dieramos buena cuenta de él.
La elección del vino para el plato principal fue Pago de Carraovejas, crianza., lo tenían por menos de 20 euros. Y pensar que hace poco pagamos más de 30 en otro restaurante. Aquí no se si fue mala suerte, o son solo 299 y no trescientos vinos, pues no tenían. Al final optamos por viñas de Gaín, de Artadi que ya habíamos probado en el Cuentavinos, cambio total. En los principales hubo quien pidió solomillo y los hubieron que optaron por arroz, entre los que me encuentro. Tienen más de veinte tipos distintos de arroz, más fideuás, risottos, carnes y pescados. Y basta con que haya dos personas para hacer el arroz que se desee. Nos decantamos por uno negro con calamar, y otro meloso con bogavante. Los dos estaban bastante buenos, pero esperábamos que vinieran a la pecera a sacar un fresco bogavante que en breve yacería sobre nuestro arroz. Pero antes de que esto pasara, ya estaba la paella en la mesa y aunque el de bogavante era para tres personas, no creo que llegara a haber un crustaceo entero.
Los postres también estaban en el menú, un variado de fruta y dulces, compuesto de un dátil por cabeza, un trozo de tiramisú, que francamente estaba riquísimo. Otro de reducidas dimensiones de tarta de la abuela, más normalillo. Y menos de dos plátanos cortados en rodajas para los siete comensales.!Cafés y cuenta por favor¡
Creo que todos salimos muy satisfechos, tanto de la comida, como del precio, aunque me atrevería a sugerir para mejorar algunos puntos.
  1. Modernizaría los entrantes y no pondría dos platos de ensalada.
  2. Sin pasarme, aumentaría el tamaño de los postres, y quitaría ese medio plátano troceado como si fuese una delicatessen.
  3. Y, si el bogavante no es él de la pecera, la quitaría de en medio, que estéticamente no dice nada y hace ver a los clientes que el bogavante de su arroz, no es tan fresco.
Con todo esto, recomiendo los 300 vinos, por atención del servicio, calidad y precio, en especial el de los vinos. Lo podemos encontrar en la plaza Condestable 5 y su teléfono es el 968 28 16 03.


sábado, 28 de mayo de 2011

Restaurante La Plaza de Juan Pedro - Hotel Arco de San Juan Murcia.

Llegamos a finales de mayo, el calor se ha metido para quedarse al menos cinco meses y la temporada estival esta a punto de empezar. Hay que cerrar el año. ¿Y que mejor manera de hacerlo que con cenas sociales de confraternización, despedida y clausura? Este ha sido el motivo que nos ha llevado al Hotel Arco de San Juan. Una cena-gala de despedida del año. El menú no fue elegido, sino que venía impuesto.
La cena fue en el salón de la cuarta plata del hotel, un sitio cómodo si no fuera toda una odisea llegar debido al tamaño mini de los ascensores y las escaleras que hay que salvar para acceder. Entramos con el calor que da la combinación mayo con traje y en unos minutos, y gracias al aire acondicionado y las cervezas que estaban tirando, pronto llegamos a un temperatura óptima. Un rato, el justo, de pie saludando y platicando, y enseguida nos invitaron a sentarnos, para empezar con el menú elegido para esa noche y elaborado por el Restaurante La Plaza de Juan Pedro.
Junto con un Verdejo de Emina, fueron trayendo los entrantes. Una selección de ahumados, donde los eternamente presentes salmón y bacalao eran la base del plato, acompañados de ventresca ahumada, tomate y adornado con distintos tipos de huevas. Muy bueno, pero creatividad escasa. Siguiendo con la creatividad, trajeron unos platos de surtidos de ibéricos, muy ricos con pan, pero no dejaba de ser charcutería. Parecía que nos querían demostrar lo fácil que es dar bien de comer, sin saber cocinar. Así no se puede saber como se trabaja en las cocinas.
El último entrante, un variado de fritos, con croquetas una vez más, dátiles con bacon y almendra y unos caballitos de gamba Orly. Parece que en la cocina se van calentando. Las croquetas no van a pasar a la historia. Los dátiles, pues mientras no dejes crudo el bacon, que en más de un sitio he tenido esa experiencia, es un éxito seguro. Y las gambas, de gran tamaño, si que estaban ricas. Con esto terminamos los entrantes. Retiraron platos y cubiertos y cambiaron el vino blanco por un tinto.
Tengo que decir algo del servicio. Y lo que tengo que decir es que no tengo nada que decir. Y creo que no tener nada que decir del servicio de una cena donde no había que pedir, es lo mejor que se puede decir de un servicio. En todo momento estuvimos muy bien servidos, no faltaba ni agua ni vino en nuestras copas. Lo que solicitábamos, fuese algún refresco, algún cambio de plato, lo hacía sin la menor queja. Creo que fue sobresaliente. Cuantas veces hemos comido en sitios donde nos retiran las botellas para descongestionar la mesa, y los camareros no están atentos y a cada rato nos tenemos que levantar a servirnos nosotros mismos por miedo a morir deshidratado.
El plato principal fueron unas chuletas de Lechal con ajetes, y pienso que no fue una decisión muy acertada. Creo que, y esta es mi profana opinión, en un banquete, las chuletas deberían estar prohibidas por ley, por varios motivos. No se pueden hacer todas a la vez y emplatarlas con cierto gusto, no da tiempo. O sacas en bandejas, que estéticamente no es muy apropiado o las emplatas y las metes en los calientaplatos, con lo que se van estropeando hasta el momento de consumo. Por cantidad, hay quien va a estos sitios a comer, y las chuletas, pueden estar deliciosas, pero para saciar a un hambriento, se necesitan docenas. Y por protocolo. Podemos meter en un aprieto a quienes acostumbran a comerlas con las manos y limpiarse los chorretes con la manga de la camisa, que gente de esa aún queda mucha por este mundo moderno.
En cuanto a estas en particular, fueron eso, unas chuletas de banquete, con todo lo que ello implica. Hubo los más avezados, que alegaron cierta imposibilidad de comer cordero y pidieron un plato alternativo. Les trajeron un lomo de lubina con almejas, gambas, setas y trigueros que, sin duda, superaba al cordero.
Cerramos el banquete con el postre. Uno de los más típicos de la restauración murciana. Leche frita con helado de turrón. Solo puedo decir que quien ha tomado la leche frita flambeada, como la hacía Antonio, el maitre del extinto restaurante Rocio. Cualquier otra leche frita con turrón le sabe a poco. Estaba buena, pero no estaba flambeada. Entiendo que les supondrá mucho trabajo flambearla y no les compensará. Pero los amantes de la leche frita con turrón se lo agradeceríamos mucho.
Cafés, discursos, copas y conversación con quienes no estaban en nuestra mesa para cerrar la velada. Pasamos un muy buen rato y creo que la comida y sobre todo el servicio ayudaron a que así sea. Un día tendremos que volver a los bajos del hotel, al Restaurante La Plaza de Juan Pedro, a carta y disfrutar de la comida elegida por nosotros y sugerir el flambeo de la leche frita.
El Restaurante La Plaza de Juan Pedro esta ubicado en la plaza de San Juan y podemos hacer la reserva en el teléfono 968 22 12 00




martes, 24 de mayo de 2011

Morcilla de Verano.


Es por todos bien sabido lo que es una morcilla. En todo el territorio patrio la podemos encontrar de distintas maneras, con arroz o con cebolla. Hay quien le pone piñones y las especias varían según donde y como se haga. Pero no todo el mundo conoce las morcillas de verano. Una alternativa vegetariana que queda resultona, siempre y cuando no haya que competir con delicatessen, y no es de tan pesada digestión como sus primas de carne.
Las diferencias con las de carne están en la presentación, ya que no se embute y en alguna materia prima. Al ser vegetariana, no lleva nada de carne, ni tocino ni sangre que son sustituidos por berenjenas.

Los Ingredientes.

2 Berenjenas.
1 Cebolla.
Piñones.
Aceite.
Sal.
Pimienta (molida y en grano).
Orégano (una cucharada de postre).

La faena.

Pelamos las berenjenas, las troceamos en cuadraditos pequeños y las metemos en un recipiente con agua y sal durante al menos 30 minutos. Es aconsejable ponerle algo de peso encima para que se sumerjan, de lo contrario flotarían y no serviría de nada. Mientras pelamos y partimos la cebolla también y la sofreímos hasta que tome un tono trasparente, mientras la berenjena esta en el agua. Hay quien las deja solamente con sal, las berenjenas, para que suden esos 30 minutos.
Apartamos la cebolla y con más aceite del normal, ya que las berenjenas absorben mucho aceite, freímos las berenjenas hasta que quede blanda y dorada, señal de que esta hecha.
Juntamos la cebolla con la berenjena y le quitamos el aceite excedente. Ya solo queda echarle un puñado de piñones, salpimentar al gusto, echarle el orégano mientras mantenemos en la sartén unos minutos más, por los piñones.
La mejor manera de servirla, es o caliente o templada y sobre una rebanada de pan tostado o dentro de una tartaleta de pasta brisa acompañada de un poco de canela y un buen vino tinto de Jumilla.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Una paletilla de cordero al horno.

Cayó en mis manos una paletilla de cordero procedente de tierras manchegas y no creí que lo más oportuno fuera hacerlo a la murciana, con su tomatico. Y como nada purista que soy, tampoco soy de los que me gusta simplemente asada con agua, sal y aceite. Así que me metí en la cocina con la paletilla, los ingredientes que pillé por la cocina y que pensé que le podrían ir bien, y con mi pequeña pinche que me ayudó a las mil maravillas con el "majao", y me puse manos a la obra.
Como en esto del asado, ya esta todo inventado, sin pretender innovar hice un plato, cogiendo ideas de tal restaurante, o de aquella receta que vi en un blog, bastante sencillo. Eso si, armado con gran paciencia. Y creo que el resultado fue bastante satisfactorio. Quizás para los más puristas, el mejor estilo de asado sea el más austero porque no se enmascara el sabor del buen cordero castellano. Sin embargo, si especiamos convenientemente, podemos encontrar sabores que nos hagan potenciar el plato de manera más que notable.

Los Ingredientes.

2 Paletillas de cordero.6 Patatas.
1 Zanahoria.
2 Cebollas.
Vino blanco (50 cl).
1 cucharada de manteca de cerdo.
6 dientes de ajo.
Sal.
Piñones.
Aceite.
Perejil.Pimienta (molida y en grano).
Orégano.

La faena.

Mientras calentamos el horno a 150º, pelamos las patatas y las partimos en trozos no muy pequeños, las salpimentamos y con un chorrito de aceite las metemos al horno mientras hacemos el resto de las operaciones, que son pocas y de gran sencillez. Únicamente requiere paciencia y haber empezado con tiempo suficiente, para evit
ar que el hambre nos haga acelerar la cocción.
Los ajos, la pimienta en grano y el perejil los majamos en el mortero con un poco de sal. Así evitaremos, en la medida de lo posible, que los ajos salgan disparados. Una vez machacado todo, le añadimos un chorrillo de vino, muy poco aceite y lo mezclamos todo con una cucharada de manteca de cerdo. Con ese "majao" pintamos las paletillas. Mientras, con el orégano hacemos una infusión que colaremos.
Pasada media hora, sacamos del horno las patatas, a las que añadiremos la cebolla partida en trozos grandes. Y todo esto a modo de cama sob
re la que colocaremos las paletillas. Ya solo queda echar un poco de la infusión de orégano y el vino. Salpimentar al gusto y si nos gusta la pimienta, echarle por encima un puñadito de granos enteros. Metemos al horno una hora a 150º C. Como la temperatura no es muy alta, la evaporación será menor, por lo que la cantidad de infusión, no tiene que ser excesiva.
Pasada la hora, daremos la vuelta a las paletillas, añadimos los piñones y dejamos otra hora. Una buena materia prima, el cordero manchego en este caso, y una paciente cocción, prácticamente garantizan el éxito.
Ya solo quedan dos pasos. Ponemos el gratinado en el horno, mientras cortamos la zanahoria muy fina, casi como papel de fumar. Añadimos la zanahoria y gratinamos cinco minutos, hasta que se dore. El resultado ha de ser un cordero tierno y sabroso. La zanahoria no aporta gran cosa al resultado del asado, pero queda deliciosa como acompañamiento.
Para acompañar este plato, una ensalada donde predomine la lechuga y obligatorio un buen vino tinto. Aunque la elección es vuestra que yo ya hice la mía.


domingo, 15 de mayo de 2011

Nuevo Mesón Ángel - Murcia.



En un pequeño y nuevo mesón de toda la vida sito en la calle Eulogio Soriano, tuvimos la oportunidad de disfrutar de una esperpéntica cena marxista, más por Groucho que por su primo el alemán. El tiempo se para irremediablemente y caes en manos de Ángel, ese espectáculo del servicio que te sirve, sí, pero cuando y como a él le venga en gana y no suele ser de muy buena manera. Pero ahí esta la gracia del mesón, hay clientes masoquistas que van a que el pausado Ángel les maltrate por un módico precio. Y estas son sus otras dos gracias, el precio y la comida. Se puede salir cenado y muy bien cenado por menos de quince euros.
Entrar en el mesón es viajar al Caribe de Malibú, el tiempo se para, no hay prisa y es que Ángel es el jefe y va marcando las pautas, cuando se come, cuando se bebe y que mesa es tocada por la fortuna y cual condenada a esperar sus típico plato. Yo estoy seguro que es una pose. El pobre hombre se mete en su papel de tío vinagre y cumple de manera profesional con su rol, dando estopa a la clientela, hasta la hora del cierre que recupera su "alter ego" y se convierte es una bellísima y ejemplar persona.
Entrando ya en materia, fue el viernes por la noche cuando fuimos a cenar en plan crisis y reservamos en el mesón de Ángel, de manteles de papel, sillas de anea y platos típicos de la tierra. La carta, como era muy extensa, e igual que pasa en el Mesón Los Soportales, siempre hay cosas que no se pueden dejar de probar y otras que... Bueno.
La organizadora de la cena, que es clienta vieja, nos allanó el camino y actuó de Cicerone. Tras las aceitunas con pepinillo de aperitivo, juntó en dos platos los huesos y se los llevó. Lo primero que se me vino a la cabeza fue lo limpios que son, que se llevan solo los platos justos y los friegan a mano, por eso no se llevan mas que los necesarios. Cuando repartió los mismos platos vacíos, donde había echado los huesos de las aceitunas preguntando de quien era cada uno, solo pude dejar de pensar.
Empezamos con unas patatas asadas con ajo bastante fuerte. Pocas cosas hay tan sencillas, típicas y buenas como estas. Fue cabezonería mía, y seguimos con una tapa de sangre, frita con su cebolla y sus piñones. !Una delicia!. Hubo quien las probaba por primera vez y puedo decir que repitió. A partir de ahí, ya no hubo ni antes ni después, los platos fueron llegando uno tras otro o a la vez. Un pisto de pimiento y berenjena, cortados más finos de lo habitual que fueron el plato estrella de la noche. El secreto, según Ángel, estaba en el tomate casero, cocido en rama con laurel y luego frito con un poco de bicarbonato para la acidez, no con azúcar, que si no es compota, aunque nosotros le insistimos en que era un rico tomate frito de la marca Hida comprado en el Carrefour. Merece la pena ir al mesón aunque solo sea a probar ese rico pisto. Debería crear la ruta de la tapa Chef&chof, donde estaría este pisto, el capuchino emplatado de setas y trufas negras de la tapería Keki o los caracoles de los Soportales. Pero eso para otro día.

También pedimos unas verduras a la plancha, con champiñones, trigueros, berenjenas y alcachofas. Lo mejor que se puede decir de este plato de verduras es alabar su frescura. También caracoles con tomate, aunque el uso o abuso de la hierbabuena no los convirtieron en santo de mi devoción. Aunque sigo creyendo que lo importante de los caracoles es la salsa. La hierbabuena enmascara al resto de especias. Y unas habas con jamón, que sin llegar a estar malas, no fueron las mejores que he probado. Seguimos con unos huevos de codorniz con chistorra, un plato original decorado con ketchup que particularmente no me convenció, sobre todo los del ketchup con huevo. Unas salchichas con vino blanco, tostada de sobrasada con queso y un plato de lengua aliñada con aceite, pimienta y limón, muy buena.
Para los postres, nuestras guía particular nos recomendó la afamada cuajada de la casa, sobre bizcocho con miel, pero nuestro gozo en un pozo. No las habíamos encargado y no quedaban. Pedimos la sempiterna tarta de la abuela que cubrió el expediente sin más. Tampoco tienen cafetera ni le quedaba café de puchero, pero nos ofreció como guinda a la comida, un plato de frutos secos con pasas y un porrón de mistela del que dimos buena cuenta.
Todo por 12 euros por cabeza, eso si, alguno de los que van al mesón de Ángel se gastan mucho más en tratamientos posteriores de esos que empiezan por Ps.
El Mesón Nuevo de Ángel esta en la murciana calle Eulogio Soriano número 13, a un paso de la calle correos y su telefono es el 968 21 19 95.

martes, 10 de mayo de 2011

El Albergue de Cenicienta - Eurodisney - Paris.


Este es uno de los restaurantes del parque Disneyland París, y aunque no es el mejor ejemplo de cocina francesa, ni la comida sea digna de recordar, lo recomiendo para aquellas personas que vayan al parque acompañadas de niñas de menos de 8 años y que se emocionen cada vez que vean a La Bella Durmiente, la Sirenita o Blancanieves.

En el Hall del restaurante nos sale a recibir las mismísima Cenicienta, pero nada de ir con el traje de faena, va con el vestido azul, con el mismo que llevó en el baile con el príncipe, no me fijé en los zapatos. Tras las fotos de protocolo, nos pasan a las mesas. El salón, mas que de un albergue es digno del palacio, con su decoración entre campestre y aristocrática con cuadros de las princesas de Disney.

Pero lo mejor de todo, no es la decoración. Si en un restaurante, mientras estamos comiendo viéramos unos roedores. ¿Que impresión nos llevaríamos del restaurante?. ¿Y si estos miden casi dos metros?. Entre las mesas, van pasando las ratitas Susi y Perla, además de las princesas de Disney y algún príncipe, para saludar a los comensales. Y eso a los niños, y sobre todo a las niñas les llena de ilusión.

En cuanto a lo puramente gastronómico, no se complican mucho. Un menú infantil, que consiste en un cóctel de frutas sin alcohol, un entrante, un plato principal y un postre. El postre va a juego con el Albergue y su temática, son varios mini postres. Uno de ellos es el zapato de Cenicienta hecho con chocolate blanco, otro una piruleta, también de chocolate, con el rostro de la princesa. Otra, un mini cucurucho de un color casi fucsia a base de frutas del bosque. Los otros dos postres son una mouse de caramelo y una tarta de chocolate.

En cuanto a los adultos, también teníamos un menú cerrado que empezaba, no podía ser de otra forma, con el Cóctel del príncipe, una bebida a base de zumo de frutas de diversas tonalidades también sin alcohol. Para abrir boca, las delicias de las 3 hadas. Creo que nos hemos cambiado de cuento, las 3 hadas eran de la Bella durmiente. ¿No?. Un plato con tres compartimentos. El primero era la "sorpresa" de Calabaza, una crema de calabaza bastante flojilla. La segunda delicia era magret de pato con ensalada de verduras. Las verduras eran unas judías verdes frías que casi ni tocamos y el magret, pues magret era. Y la tercera de las delicias, una loncha de salmón ahumado con mayonesa y limón. Pues eso, salmón ahumado sin más historias.

El plato fuerte era a elegir entre medallón de ternera con salsa de setas morillas acompañado de verduras de temporada y patatas Anna, cordero asado a la flor del tomillo servido junto a una compota de verduras de solano y polenta cremosa. La tercera opción era corazón de vieira con salsa al champagne con un risotto de espárragos. Había una cuarta opción llamada Érase una vez una verdura de fantasía. Pastel de verdura, kouglof de zanahorias con cominos, ensalada de rúcula con aceite de nuez y crema de alcachofas. Posiblemente este fuera el plato más bueno de todos, pero nunca lo sabré, ya que me decanté por la ternera. Quería probar las setas morillas y las patatas finoise.

No se si la elección fue la mejor, la carne estaba correcta, la salsa un poco industrial y la verdura parecía enlatada. Las patatas eran lo mejor del plato. Y cuando el acompañamiento es lo mejor, algo esta fallando.

Mientras degustábamos todo esto, no dejaban de pasear entre las mesas las princesas. Aurora acompañada de Felipe, Jasmine, Ariel. El momento cumbre fue cuando en el centro del albergue, Felipe y Aurora bailaron un vals.

Fueron los postres lo mejor, tanto los del menú infantil, como Las delicias de Cenicienta de los adultos. Un variado de postres donde cabe destacar la creme brulee, tanto por buena como por escasa, y la lágrima de chocolate rellena.

En resumen, fue una comida inolvidable aunque no por motivos gastronómico. Las más pequeñas disfrutaron y por unas horas estuvieron viviendo dentro de un cuento. Aunque excesivamente caro, no tanto para ser en Francia y además dentro de Disney, creo que se ha de ir a comer un día si se va acompañado de niñas. Sino, es totalmente prescindible.




miércoles, 4 de mayo de 2011

Mesón Los Soportales - Murcia.

Lo primero que nos llama la atención nada más entrar en el mesón, es su mobiliario. Incluso antes de entrar, la puerta parece sacada del decorado de un teatro de comedias de Almagro, con su aldaba y todo. Ya en el interior, amplias mesas, aparadores y sillas imitan a antiguo. No sorprendería nada encontrarnos allí al propio Maese Nicolás. A quien le guste lo moderno, que sepa que aquí no va a encontrar cosas de alto copete en cuanto a la presentación, las delicatessen que va a encontrar son tipo: oreja de cerdo adobada, callos o el rico zarangollo murciano. Este es un clásico restaurante de comida de mesón, como su propio nombre indica, donde podemos degustar tanto platos de la gastronomía murciana como otros de diversa procedencia dentro de la cocina típica española servidos sobre pequeños manteles de papel.
Creo que en un sitio como este, se debe comer, como hicimos, a base de tapas, para probar el mayor número de platos. Y también se debe saber que cosas poder pedir y cuales no. Es muy difícil con la amplia, o mejor dicho, amplísima carta que tienen, que les salga todo igual de rico. Y ahí puede estar la diferencia entre salir simplemente satisfecho o salir muy contento.
Nosotros fuimos en plan familiar, y así nos trataron en Los Soportales. Un trato cercano y campechano que no desentonaba lo más mínimo con el entorno. Los platos fueron al centro y tengo que reconocer que hubo aciertos, pero también algún que otro pinchazo, aunque estos fueron muy pocos.
Vamos a empezar con los acierto. Dentro de las sugerencias, hay algunos platos que no podemos irnos sin probar. El primero el salmorejo, un espectáculo, no tenía nada que envidiar al que tomamos en el Hotel Novotel el día de la final de la copa del Rey. Venía acompañado de su jamón, su huevo y su aceite de oliva como mandan los cánones. Pasamos de la primera sugerencia, a la última, un cazón en adobo, donde el sutil sabor del majao con su pimentón y su orégano, y ligeramente avinagrado, no enmascaraba y permitía disfrutar del escualo muy bien rebozado. Otra de las sugerencias que recomiendo pedir, siempre y cuando nos gusten las berenjenas, son las berenjenas rebozadas. Es un aperitivo no muy complicado de hacer, pero que puede atraer fama el restaurante que domina la técnica. Aquí las hacen rebozadas y francamente, están muy buenas.
El último de los aciertos, y esta vez fuera de las recomendaciones, fueron los caracoles. Para quien le gusten. Y a quienes nos gustan, sabemos que el secreto no está en el caracol, sino en la salsa. Y la salsa de estos caracoles era de rechupete, por lo que también es un plato recomendable que no se debe dejar la oportunidad de probar.
Pero como donde hay luces, aparecen sombras, no puedo decir que todos lo pedido estuvo igual de bueno. En la carta había rabo de toro y no me pude resistir a pedirlo. He contado varias veces que es uno de mis guisos favoritos. Craso error. La tanto la cocción de la carne, demasiado seca, como el sabor de la salsa dejaban mucho que desear. Creo que es uno de los menos buenos que he probado en los últimos tiempos, partiendo de la base que es muy difícil encontrar un rabo de toro que este malo. Eso sí, la ración era bastante abundante, no sólo servían los tres trozos que te ponen en otros lugares. Tampoco las migas fueron de nuestro agrado, donde había más tropezones que migas. Quizás un poco cruda la harira.
Con todo esto, no había sitio para postre, así que la próxima vez que vaya, que iré pues las luces iluminaron las pocas sombras, pediremos un poco menos para llegar a los postres en mejores condiciones.
El Mesón Los soportales está en la calle Azucaque de Murcia, en pleno centro y su teléfono de contacto es el 868 91 80 15.

lunes, 2 de mayo de 2011

Restaurante The Tree Tomato - Murcia.

Esta fue una de las sorpresas agradables de la Semana Santa, culinariamente hablando, claro. Era viernes noche y habíamos quedado para cenar en T.T.T. y casi no lo conseguimos porque por la estrecha calle Frenería, donde esta situado, venía el principio de una procesión y con toda la razón del mundo, para no molestar, un urbano nos intentó impedir el paso. Le informamos que íbamos al restaurante y nos permitió pasar.
Al llegar me sorprendió que con la cantidad de gente que había por la calle y en los bares, éste estaba vacío, y eso me dio mala espina, pero bueno, de perdidos al río. Solo estaban en el Restaurante el Sr. F. y su señora con quienes habíamos quedado para cenar, tomándose una fresquita cerveza en la barra. Cuando llegaron los otros comensales, no más de cinco minutos después, nos subieron a la planta de arriba, incluso más desierta que la inferior, la tran
quilidad estaba garantizada. El establecimiento de ambiente moderno, abre desde el desayuno hasta la cena, donde ofrece una cocina de fusión. Nos tomaron nota de las bebidas y antes de traer la carta, nos trajeron una ensalada de lechugas variadas, tomates cherry, con nueces y queso Brie caramelizado. Nos extrañó que trajeran una ensalada tan completa sin haberla pedido, y nos informó la camarera que era la del menú degustación que habíamos contratado. No lo habíamos hecho, y se lo dijimos, pero antes de echar atrás la comanda, decidimos mirar el menú degustación propuesto y no tenia mala pinta.
Esta ensalada, sustituía a una de pimientos asados con ventresca de atún que no les quedaba. Tras la ensalada fueron trayendo los entrantes, unos mini rollitos de primavera con salsa dulce de chile y menta, donde predominaba el sabor del continente sobre el del contenido, o sea, la masa sobre el relleno. Y unas croquetas de bacalao y otras de jamón ibérico. A mí, las de bacalao no me gustaron mucho y las de ibérico estaban solame
nte correctas. Y para terminar con los entrantes, dos tostas. Una de salmón sobre una capa de queso Brie fundido y la otra un Pan tumaca (pa amb tomáquet) acompañado de jamón ibérico. De este plato poco puedo decir, muy malo tendría que ser el cocinero si hace que las tostas estuvieran malas.
El plato fuerte era a elegir entre carne y pescado. El pescado, un bacalao con cebolla dulce y Pedro Ximénez, que gustó a los que lo tomaron. O la que fue mi elección, un solomillo de ibérico con distintas salsas a elegir, al Oporto, a la pimienta o Gorgonzola, aunque realmente no dieron nada a elegir, simplemente trajeron un buen corte de carne con una reducción de una salsa que bien podría ser al Oporto o similar. De todas formas, estaba muy tierna y buena.
Los postres también eran a elegir entre una tarta de queso fresco con arándanos o una tarta de tres chocolates. No eran caseras, que a veces eso es de agradecer. Probé ambas y si la pinta que tenían era buena, el sabor era incluso mejor, aunque si me tengo que decidir por una se ellas, quizás fuese la de queso.
Con el menú quedamos más que satisfechos, mi puntuación sería cerca del notable. Además del menú, tienen una variada carta aunque aquí el precio se subiría un poco.
Al igual que en los Jardines de Oli, The Tree Tomato es un restaurante que gusta de hacer las cosas bien y a un precio módico, ya que el menú estaba a 20 euros bebidas incluidas. Como última reflexión me gustaría hacer hincapié en la falta de imaginación de los restaurantes, o quizás la poca aceptación que tiene la innovación por parte de la clientela, pues cada vez se ve en más sitios el menú degustación a base de croquetas de bacalao e ibérico, el salmón, el bacalao o el jamón, o el queso Brie en cualquiera de sus modalidades. Todo eso esta muy bien y muy rico, pero meter cosas novedosas de vez en cuando, no estaría de más.
El restaurante The Tree Tomato esta en la calle Frenería número 10 de Murcia y su teléfono de contacto es 968 90 24 74.

domingo, 1 de mayo de 2011

Restaurante El jardín de Oli - Murcia.


La visita que hicimos al Jardín de Oli, situado en el local donde estaba antíguamente la hermandad de alféreces provisionales, a unos pasos del teatro Romea, fue en Jueves Santo y éramos un grupo organizado, por lo que por respeto a quien la hiciera, se guardó vigilia. El local, no es grande, pero las cristaleras evitan la sensación de claustrofobia. La decoración es moderna y con buen gusto y el servicio fue rápido y eficaz. Ellos lo definen como un espacio fresco, desenfadado e íntimo, aunque esto último no lo era mucho siendo, al menos, veinte como éramos. Una de las paredes era de pizarra y no pudimos evitar dejar un mensaje, me pareció buena la idea si se le da juego a esa pizarra con dedicatorias o sugerencias.

Como decía, el menú ya había sido decidido de antemano, solo nos quedaba probarlo y disfrutarlo. Para empezar un tomate partido de la huerta murciana con ventresca de atún, vino muy bien para quitar un poco el hambre que traíamos. Desapareció en un visto y no visto. Luego unos canapés, personalmente fue el de marisco el que más me gusto.

Pasando ya a lo serio, teníamos donde elegir entre unas milhojas de berenjenas y salmón con crema de calabacín o un hojaldre relleno de setas bañadas por una salsa suave de queso de Cabrales. Mi decisión fue la del hojaldre, que lo encontré original. Llevando ingredientes buenos, el plato no podía estar de otra forma. Aunque los que tomaron el salmón dijeron que estaba delicioso.

El último plato también era a elegir entre un Caldero del Mar Menor o una dorada al horno con patatas a la crema de nuez. Me decidí por la dorada, no se por que lo hice, es raro que habiendo arroz me decante por otro plato, y más si es Caldero, pero quizás la coletilla de patatas a la crema de nuez pudo más que mi inclinación por el arroz. El Caldero típico de estos lares, que lo probé, estaba bueno, los he probado mejores, pero también mucho peores. La dorada, no estaba mala, la cocción en su punto, tierna y carnosa, pero quizás la novedad de las patatas a la crema de nuez fue demasiado peso para un plato simplemente bueno. Predominaba el sabor de los ajos laminados y la sal negra sobre la nuez. Todo esto acompañado por cerveza, agua y un vino tinto, joven de Ribera de Duero, Avaniel de 2009, tempranillo fresco y afrutado.

El postre que nos ofrecieron fue un rico y dulce fondant de chocolate de ponía la guinda a una buena comida. Cafés y una rápida sobremesa para terminar.

Los condicionantes marcaron la comida, pues la vigilia y un menú para todos los bolsillos no dejaron al Jardín de Oli lucirse con sus platos más afamados como por ejemplo los canelones de Centolla.

Todo salió por 25 euros, un precio como decía antes para todos los bolsillos. Da gusto ver como muchos restaurantes de Murcia, se ponen las pilas para atraer o mantener clientes a precios más que razonable sin perder calidad en sus productos ni en su servicio. Mi puntuación es de 5,9 puntos pero con la idea de volver a ir, esta vez a probar uno de sus menús degustación que anuncian o a la carta. Estoy seguro que mi impresión cambiará notablemente y para mejor por supuesto.

El Jardín de Oli lo encontramos en la calle Alfaro número 12 de Murcia, muy cerca del Teatro Romea y su telefono de contacto es el 968 24 22 00.