miércoles, 18 de mayo de 2011

Una paletilla de cordero al horno.

Cayó en mis manos una paletilla de cordero procedente de tierras manchegas y no creí que lo más oportuno fuera hacerlo a la murciana, con su tomatico. Y como nada purista que soy, tampoco soy de los que me gusta simplemente asada con agua, sal y aceite. Así que me metí en la cocina con la paletilla, los ingredientes que pillé por la cocina y que pensé que le podrían ir bien, y con mi pequeña pinche que me ayudó a las mil maravillas con el "majao", y me puse manos a la obra.
Como en esto del asado, ya esta todo inventado, sin pretender innovar hice un plato, cogiendo ideas de tal restaurante, o de aquella receta que vi en un blog, bastante sencillo. Eso si, armado con gran paciencia. Y creo que el resultado fue bastante satisfactorio. Quizás para los más puristas, el mejor estilo de asado sea el más austero porque no se enmascara el sabor del buen cordero castellano. Sin embargo, si especiamos convenientemente, podemos encontrar sabores que nos hagan potenciar el plato de manera más que notable.

Los Ingredientes.

2 Paletillas de cordero.6 Patatas.
1 Zanahoria.
2 Cebollas.
Vino blanco (50 cl).
1 cucharada de manteca de cerdo.
6 dientes de ajo.
Sal.
Piñones.
Aceite.
Perejil.Pimienta (molida y en grano).
Orégano.

La faena.

Mientras calentamos el horno a 150º, pelamos las patatas y las partimos en trozos no muy pequeños, las salpimentamos y con un chorrito de aceite las metemos al horno mientras hacemos el resto de las operaciones, que son pocas y de gran sencillez. Únicamente requiere paciencia y haber empezado con tiempo suficiente, para evit
ar que el hambre nos haga acelerar la cocción.
Los ajos, la pimienta en grano y el perejil los majamos en el mortero con un poco de sal. Así evitaremos, en la medida de lo posible, que los ajos salgan disparados. Una vez machacado todo, le añadimos un chorrillo de vino, muy poco aceite y lo mezclamos todo con una cucharada de manteca de cerdo. Con ese "majao" pintamos las paletillas. Mientras, con el orégano hacemos una infusión que colaremos.
Pasada media hora, sacamos del horno las patatas, a las que añadiremos la cebolla partida en trozos grandes. Y todo esto a modo de cama sob
re la que colocaremos las paletillas. Ya solo queda echar un poco de la infusión de orégano y el vino. Salpimentar al gusto y si nos gusta la pimienta, echarle por encima un puñadito de granos enteros. Metemos al horno una hora a 150º C. Como la temperatura no es muy alta, la evaporación será menor, por lo que la cantidad de infusión, no tiene que ser excesiva.
Pasada la hora, daremos la vuelta a las paletillas, añadimos los piñones y dejamos otra hora. Una buena materia prima, el cordero manchego en este caso, y una paciente cocción, prácticamente garantizan el éxito.
Ya solo quedan dos pasos. Ponemos el gratinado en el horno, mientras cortamos la zanahoria muy fina, casi como papel de fumar. Añadimos la zanahoria y gratinamos cinco minutos, hasta que se dore. El resultado ha de ser un cordero tierno y sabroso. La zanahoria no aporta gran cosa al resultado del asado, pero queda deliciosa como acompañamiento.
Para acompañar este plato, una ensalada donde predomine la lechuga y obligatorio un buen vino tinto. Aunque la elección es vuestra que yo ya hice la mía.


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