lunes, 11 de julio de 2011

Restaurante Capitán Moodie - La Manga del Mar Menor.

Ha llegado la temporada estival, y como a todo hijo de vecino, aprovechamos los fines de semana para escaparnos a la playa. En esta ocasión hemos estado en La Manga, y fuimos al Puerto deportivo Tomás Maestre, a cenar en la cornisa de poniente, a un recién ampliado Capitán Moodie. La cena en la cornisa de poniente es, ahora, en verano, muy recomendable, aunque solo sea por ver la puesta de sol sobre el Mar Menor. Hace unos años ponían sobre las mesas unos prismáticos para disfrutar de las inolvidables vistas. Porque Bill Clinton, no vino aquí, si no, hablaría de las de Granada en el mirador de San Nicolás y de estas.







El Restaurante realiza una cocina internacional, lo mismo te preparan un pollo al curry que te hacen unas costillas a la barbacoa, unos nugget de pollo o un gazpacho. No es muy grande, aunque han ampliado el local, pero sin lugar a duda, es, en la terraza donde mejor podemos estar a la hora de cenar en verano. Las mesas son amplias, redondas, ideales para cinco comensales, el problema viene cuando somos muchos, no es fácil juntar dos mesas redondas, alguien da la espalda a alguien, y ¡cuidado con los cuchillos!.

Nos tomaron nota de las bebidas, y nos fuimos al vino, un Protos crianza. Puestos a realizar una comida multicultural, no venía mal darle el toque hispano. Además de lo de siempre, cervezas, cervezas sin alcohol, agua y algún refresco. Fueron muy rápidos en traer las bebidas y en tomar nota, a mediados de agosto supongo que no tendrán la misma celeridad.

En los entrantes nos fuimos a lo hispano-oriental, teníamos para elegir calamares a la romana, mejillones al vapor o gambas al ajillo entre otros, pero fuimos a por la tempura de verduras con salsa agridulce, un rollito primavera y tempura de chopitos. ¡ Los chopitos rebozados de siempre, vamos!. La tempura de verduras estaba buena, igual que los chopitos. Lo más elaborado fueron los rollitos de primavera, donde predominaba la verdura sobre la carne picada. El rollito con su chorrito de salsa de soja no tiene nada que envidiarle a ninguno de los restaurantes chinos, aunque no se si esto es un piropo.

Creo que lo mejor de la cena, y eso que la tempura y el rollito me gustaron mucho, fueron los platos principales. Sencillas y modernas recetas que rompen con lo habitual de los restaurantes de playa y que no se complican con platos imposibles. Además, si alguien quiere un lomo de cerdo a la plancha o una pechuga de pollo, de igual manera pueden pedirlo que está en carta. Los que pidieron pescado, se decantaron por un salmón acompañado de salsa de almendras, limpio, sin raspas y no dijeron si les había gustado o no, pero no dejaron nada en el plato. En el bando de los carnívoros, no hubo tanta convergencia, hubo quien se pidió unas costillas de cerdo con salsa bbq, que confesaron que estaban buenas, pero no eran comparables a las ya famosísimas Frank Style BBQ Spare Ribs. Y yo que pedí una pechuga de pollo al Curry, donde la combinación de una simple salsa curry a base de especias con un poco de nata, con la carne y sobre todo con el arroz que venía de guarnición, resultaba deliciosa, para quienes nos gusta el curry.

El servicio fue correcto, sin ningún altercado que reseñar, y eso que en la playa, cuando deberíamos relajarnos y disfrutar, sobre todo de vistas y paisajes como estos, nos ponemos nerviosos y presionamos a los agobiados camareros, generalmente estacionales, que se ponen más nerviosos y puede dar un resultado funesto. Y todo, porque han servido a una mesa antes que a otra cuando habían llegado después. Cosas insignificantes como estas, no deberían hacernos cambiar la conversación que estábamos manteniendo en la mesa, ni cambiar nuestro estado de ánimo, que estamos de vacaciones, no tenemos prisa, y los camareros están trabajando, y con la afluencia de gente que entra a comer a la misma hora, llevan mucho tiempo sin descansar. Tengamos un poco de comprensión y paciencia. Y si aún así, no estamos contentos. ¿Para que están las propinas?

Solo nos queda pedir la cuenta, pues en la cornisa de levante, hay una heladería de Ben & Jerry´s y allí es donde fuimos a por el primer Chunky Monkey de la temporada.

En cuanto al precio, nada desorbitado, y eso que estamos en un punto turístico. Merece la pena ir si se está en La Manga, cerca del puerto y no sabemos donde cenar. Después un agradable paseo por el puerto y la cornisa de poniente, es una buena forma de poner la guinda a la noche de verano.

El Capitan Moodie, está en el puerto deportivo Tomás Maestre, en La Manga del Mar Menor, en la cornisa de poniente. Teléfono para las reservas, 653 48 40 83 0 658 32 57 47.


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