domingo, 31 de julio de 2011

Restaurante Area Sunset - La Manga del Mar Menor.

Como dice el refranero, unos llevan la fama y otros.... Al restaurante Área Sunset le toca un poco cardar la lana, y es que a pesar de llevar muchos años abierto en la zona del Pedruchillo en La Manga, no es uno de los restaurantes enseña de la localidad. Esta temporada, tienen que batirse el cobre noche a noche, mientras otros descansan plácidamente en los laureles conseguidos hace años.

Hace una semana fuimos a cenar un sábado noche, y la verdad, el resultado fue un poco agridulce, pues si bien es cierto, que todo lo que pedimos estaba bueno, el trato por parte de los camareros, dejó mucho que desear. Tal fue la cosa, que una de las camareras se dio cuenta y nos pidió disculpas por su trato cortante y poco profesional. Aunque no utilizó estas palabras, lo entendimos así.
Las cosas del destino hicieron que una semana después, a la misma hora nos encontráramos en el mismo sitio dispuestos a que nos dieran de cenar y con la incertidumbre de sí el servicio era así de antipático, o como es que una mala tarde la tiene cualquiera.

Habíamos pedido las bebidas y estudiado a fondo la carta cuando se nos acercó el maître a anunciarnos que en 30 segundos estaría con nosotros. No entendimos mucho su visita, pues ya que estaba allí... Le advertimos que cronometraríamos el tiempo. Pero bueno. La carta había variado significativamente desde la semana anterior. A los dos minutos, más o menos, volvió contando. -Veintinueve y treinta. Ya estoy aquí.- Y de manera casi autómata y sin dejarnos abrir la boca, empezó a enumerar los platos que había fuera de carta. Lo teníamos claro, pero consiguió que variáramos un par de cosas. Habíamos pensado unos entrantes al centro y un par de principales para compartir también.

No habíamos casi empezado a hablar, cuando empezaron a traer lo pedido. Quizás demasiados al mismo tiempo. Por espacio y al ser varios calientes, se iban a enfriar y se echaría a perder parte del trabajo de la cocina.

Empezamos con unas tortitas de camarones. De las que he probado últimamente, las mejores sin lugar a duda. Ni muy secas ni demasiado esponjosas. Fáciles de comer y nada aceitosas. Unas almejas, de las que no quedó ni una y unas puntillitas fritas acompañadas de un alioli de hierbas. No muy elaborado hasta ahora, pero bastante bueno, y novedoso para mí el alioli con los chopitos.

El resto de los entrantes, fueron unos salteados de setas con ibérico, foie y huevos pochados, que resultó una delicia. A pesar que el huevo de codorniz estaba cuajado de más y la yema no empapaba el salteado como debiera. Unas tostas de anchoa con tomate sobre berenjena ahumada cremosa. Mucho pan para tan poca anchoa. La berenjena venía presentada en forma de puré, fría y un poco sosa. La combinación era buena, aunque mejoró al echarle un poco de sal. El último de los entrantes fue un salmorejo acompañado de codorniz y un aceite de albahaca. Sonaba raro, pero habiendo salmorejo, no podíamos dejar la oportunidad de probarlo. La presentación, como de casi todos los platos, moderna. La mayoría de los platos eran de pizarra. Cuando trajeron el salmorejo nos defraudó en un principio. Era un muslo de codorniz sobre un lecho de salmorejo aliñado con aceite de albahaca. Estaba bueno, pero no era salmorejo, era realmente codorniz, el salmorejo era la guarnición.

Venía con nosotros un dukaniano, quien debido a su fase del proceso, se pidió un calamar a la brasa y se permitió el lujo de tomar un esparrago triguero. El señor Dukan hoy le dejaba. El calamar era fresco, tierno y sabroso. Acompañado de unas berenjenas y un puré de patatas. Yo compartí, a causa de los remordimientos calóricos, una carrillada de cerdo ibérico glaseada al vino. Presentada sobre un lecho de puré de patatas, el mismo que el del calamar, sazonado con sal Maldom, venía la carrillada empapada en la salsa de vino y coronada con unas patatas fritas a la francesa, muy finas. Delicioso. Nada que envidiar a las de Collados o el Rincón de Joaquín.

Aunque no pedí postre. Probé una creme bruleé de cardamomo, con ragú de frutas y helado de chocolate negro. ¡Que grata sorpresa!. No me tuvieron que insistir dos veces para volver a meter la cuchara y repetir. También ofrecían un coulant de chocolate, piononos con sorbete sobre crema inglesa de canela o brownie con jengibre espumoso y nata helada. Suena muy bien, y viendo como estaba la creme bruleé, tenían que estar riquísimos.

Además de todo esto, tenían en la carta carnes a la brasa. Y de vez en cuando, a la terraza que daba al Mar Menor, llegaba un aroma, que nos hacía crecer los caninos.

Creo que, a pesar de no salir contentos del todo en nuestra primera visita, hemos hecho bien en dar una nueva oportunidad. El servicio ha sido impecable, además el maître, natural de Jerez de la Frontera, nos ha dado una lección magistral de los distintos acentos andaluces que ya casi he olvidado. Y de precio, nada excesivo, quizás porque no ha habido palmadita en la espalda. Menos de 40 euros.

El Restaurante Beach Lounge, está situado en La Manga del Mar Menor, en el kilómetro 8. Está abierto todo el día y su cocina no cierra. Además nos da la posibilidad de comer, cenar, tomar café o una copa. Y los sábados, al menos en verano, tiene en la zona de copas, música en vivo. Esta noche sonaba Aretha Franklin. Su teléfono para reservar es el 968 14 32 00.


3 comentarios:

Un dukaniano dijo...

Estoy de acuerdo contigo, el calamar era de los mejores que he probado, y las rodajas de berenjenas crujientes que lo acompañaban estaban buenisimas.
Cabe recordar que se ofrecieron a hacer menu de niños pese a que no estaba en la carta: pasta, pechuga empanada...

Uno que lleva treinta y cinco años veraneando en La Manga dijo...

Pues debe haber cambiado mucho desde el año pasado. Hoy he comido con toda la familia allí. Habíamos optado por la oferta que tienen con los bonos de Groupon y el resultado es el siguiente: Trato infame y cutre por parte del maître. Arroz pasado, convertido casi en gachas y sin tropezones, fritura de calamares (15 €)que, por lo escasa, me ha recordado al episodio del Buscón, en donde los dedos de los comensales buscan un garbanzo huérfano, pizza para los críos como suela de zapato sudado... En fin, creo que yo no les doy una segunda oportunidad, y me encargaré de darles "publicidad" siempre que pueda.

Oreikiko dijo...

De este año no puedo decir nada, pues no he ido. Aunque me comentaron que este año no esta como el año pasado. Es una lástima.