sábado, 10 de septiembre de 2011

Restaurante Malvasía - Playa Honda (Cartagena).



Ya estamos de vuelta de vacaciones, y seguro que alguien pensaba que ya había tirado la toalla y dejado el blog, pero creo que aún no es así. Se ha acumulado mucho trabajo y voy a ver si lo podemos actualizar, siempre en la medida de lo posible, porque el retraso es mucho.
Para empezar, os voy a contar nuestra cena en el restaurante Malvasía de Playa Honda en Cartagena. Llevamos dos años seguidos quedando con el Sr. James McLamore y su señora para ir a cenar a este coqueto restaurante marmenorense, y en ninguna de las dos ocasiones hemos salido desencantados.
En un entorno de playa ochentera está este oasis del buen gusto, moderno y cuidadoso con los detalles, aunque alguno se les escape. Una decoración donde predominan las maderas tropicales en la fachada y el interior, combinado con vitrinas con adornos enológicos, su rica cava de vinos a la vista, modernas lámparas colgando del techo y una fotografía gigante del motivo del restaurante, la flor.
Al entrar hay una barra donde poder tomar una caña mientras esperamos al resto de los comensales. No es necesario, pues hoy es a nosotros a quienes esperan, pero doy mi palabra que fuimos puntuales. Pedimos nuestra mesa, y en lugar de acompañarnos, nos indican como llegar a ella. Punto negativo, pero esto es un déjà vu, el año pasado nos hicieron lo mismo.
Nos sentamos y nos traen la carta junto a la rica carta de vinos y un sencillo a la par que riquísimo aperitivo, unos triángulos de pasta brick pintada con sobrasada y miel, y horneado. Un crujiente que era una delicia. Otro detalle significativo, y esta vez positivo, fue el servicio del pan. Había varias opciones para elegir, normal, integral.... Además iban supliendo continuamente el pan que habíamos tomado.
Como es cena y llevamos una buena racha este verano, que ya os iré contando, decidimos pedir varios entrantes al centro y luego una carne también para compartir. Esta es la mejor opción para probar más platos. Para comenzar una coca de pulpo con refrito de verduras decorado con lechuga y pimentón. Era una coca, pero el pulpo casi no dejaba ver la masa. Empezamos bien. Últimamente no pueden faltar las croquetas, y esta vez no iba a ser diferente, aunque estas las pedimos por distintas. Croquetas de mejillones en escabeche y gambas. A los amantes de los mejillones en escabeche les apasionarán. Venían acompañadas por unas berenjenas que estaban casi tan ricas como las croquetas. Siguiendo con los entrantes. ¿Quién se negaría a pedir, si ve en la carta, patatas con huevo, ajos tiernos, gulas y trufa negra? Nosotros no, y no nos arrepentimos. Venían coronados con unas láminas de jamón. Y llega el plato imprescindible. Rabo de Toro, esto son palabras mayores. Unos bocaditos de rabo de toro con queso y berenjenas. Presentados como croquetas, pero sobre la salsa del guiso y acompañados de patatas fritas. Dejaron para lo último unas alcachofas a la parrilla con parmesano, jamón y crema fe foie. Esta es la parte verde de la cena junto a la lechuga de la coca. Aunque el resto de los entrantes habían puesto el listón muy alto, no desentonó. Todo buenísimo, pero la salsa de foie con el parmesano parcialmente fundido era de escándalo. ¿Podrán estar los principales a la altura?
En los entrantes hubo un desertor y se pidió una Hamburguesa de pluma ibérica con una salsa a base de miel y mostaza. Claro, no probó el rabo de toro. Solo puedo hablar de la presentación y de los elogios del afortunado devorador. No venía acompañado de pan, sino sobre una masa. El resto nos contentamos con un chuletón de Angus con su guarnición de verduras y batata frita. La carne venía sin historias, el chuletón cortado y salado con sal Maldom y a cada lado las verduras y la batata. Cuando la calidad de la carne es buena, sobran máscaras. El vino que pedimos, de entre la amplísima carta, fue el Quixote 2005, un coupage de merlot, tempranillo y petit verdot con 12 meses de barrica, de Casa del Blanco en Manzanares.
En los postres no nos pusimos de acuerdo, y cuatro éramos, cuatro pedimos. Crema catalana con un fondo de frambuesa, leche frita con arrope y helado de vainilla, bizcocho de manzana con crema de canela y turbante de manzana, con un licorcillo para verter sobre el bizcocho. Y Raviolis de chocolate. Los mejores la crema catalana y los raviolis. Lo más flojo, el bizcocho de manzana. Cafés y como guinda, un fresquito vino dulce que dejó un magnifico sabor de boca. Solo faltaba la cuenta. Y esta no fue muy abultada, lo esperado. Unos 36 euros por cabeza. Salimos con la satisfacción de haber cenado bien, con un buen servicio y disfrutando de la comida y sobre todo de la conversación.
Como en verano las noches se alargan, la mejor manera de cerrar la velada fue tomando algo en Cala Reona a donde nos dirigimos y seguimos hablando de la cena, y del compromiso tácito de volver el próximo año. Creo que de todos los restaurantes que he visitado este verano, Malvasía se lleva el título del mejor a día de hoy. Muy recomendable, lástima la ubicación de cara al invierno. Aunque también puede ser un buen sitio donde tomar un arroz cualquier fin de semana.
Lo podemos encontrar en Playa Honda, en la calle Julieta Orbaiceta número 6 y el teléfono de contacto es el 968145073.

4 comentarios:

EL desertor dijo...

Completamente de acuerdo contigo;el restaurante esta muy bien.Yo creo que la hamburguesa de pluma es muy original y esta riquisima.
Una sugerencia:el granizado de fresa,con o sin alcohol,del chiringuito enfrente de Cala Reona...buenisimo!!!!

Anónimo dijo...

Restaurante Malvasia, decepcionante. Un lugar que debe ser tranquilo, te ponen al lado una mesa de 20 personas, pagas por tener una cena agradable y se convierte en un mercadillo callejero. El servicio regular, desbordados.
La comida un 7.
Muy caro para una noche decepcionante.

Anónimo dijo...

Restaurante Malvasia, decepcionante. Un lugar que debe ser tranquilo, te ponen al lado una mesa de 20 personas, pagas por tener una cena agradable y se convierte en un mercadillo callejero. El servicio regular, desbordados.
La comida un 7.
Muy caro para una noche decepcionante.

Chef Chof dijo...

Deberían cuidar ese tipo de cosas ya que crear un ambiente agradable va en el precio final.