sábado, 12 de noviembre de 2011

Restaurante Lamarimorena - Molina de Segura.


Fin de semana, por fin, y hemos comprado entradas para ir al teatro Villa de Molina a ver la representación Ticket. de la compañía Clownic Tricicle. Las expectativas eran buenas ya que es una compañía respaldada por Tricicle. Un valor seguro. Al terminar la obra, los comentarios fueron generalizados, es muy floja. Si, hubo risas, pero muy mala tendría que ser una representación cómica en la que nadie se riera. Pero bueno, no es la crítica teatral lo que nos ha traído aquí.
Al terminar la obra nos dirigimos al Restaurante La Marimorena. El ayuntamiento de Molina de Segura, desde la concejalía de comercio y artesanía promueve las cenas de teatro. Una oferta en la que nueve restaurantes del municipio ofrecen una cena menú por 12 euros, siempre que se presente la entrada del teatro. Así se soluciona el clásico problema de donde ir después del teatro y si tendrá la cocina abierta. La oferta incluye un entrante, un primer plato, un segundo plato, un postre y una bebida. Una oferta más que buena para los tiempos que corren. Ahora que en Murcia está operativo el Teatro Circo, los restaurantes de la zona podrían tomar ejemplo.
Aunque quienes nos acompañaban ya habían disfrutado de las cenas del teatro, por el interés que tenía en conocer este restaurante, no les importó repetir. Yo conocía La Marimorena de referencias, las redes sociales sirven para esto. Nunca había estado allí. Al entrar me llevé una grata sorpresa. No esperaba que fuese así, la verdad. Una decoración moderna, luminosa, colores claros y con amplios espacios. Un mostrador con productos delicatesen que supongo se podrían adquirir, y muchas referencias al mundo enológico. Nos condujeron al piso superior y allí esperaba nuestra mesa, junto a una larga en la que celebraban una fiesta de cumpleaños. Lo primero que se me pasó por la cabeza, fue lo incómodos que íbamos a estar si a los del cumpleaños les daba por armarla. Reconozco que me equivoqué, su comportamiento fue de lo más correcto, incluso el cumpleaños feliz que pusieron en el hilo musical fue en un volumen que a nadie pudo molestar.
Un correcto camarero nos tomó nota de las bebidas y enseguida trajo el pan y el entrante. El vino que me trajeron era Comoloco de Juan Gil. Lo había probado con anterioridad, es un vino muy económico y que da un buen resultado. Lo bueno de estos menús cerrados, es que al tenerlos preparados, en un santiamén estamos metidos en el tema. Y así, solamente dos camareros, uno seco y correcto, el otro más agradable, pudieron atender las cinco mesas que estábamos arriba, más la del cumpleaños sin ningún tipo de problemas. El entrante de La Marimorena era una lata de mejillones en escabeche hechos en la casa. Para darle más realismo, la presentación era en una lata de conserva, con su cebolla, laurel, pimienta y clavo. Yo que soy más de mejillones en escabeche que al vapor, disfruté tanto con los mejillones como con el mojete. Eran unos mejillones similares a los de las conservas, pero mucho más sabrosos. Los que habían estado allí unas semanas antes, ya nos habían dicho lo bueno que estaban y comentaron que siendo ellos cuatro, les habían traído la misma cantidad que a nosotros que éramos cinco. 
El primer plato era una ensalada de pimientos de piquillo, con bacalao desmigado y un pil-pil de aceitunas. El bacalao estaba porque se veía, pero no se notaba, un sabor muy suave frente a los pimientos. Unas anchoas se hubiesen defendido mejor. Si os gustan los pimientos, como a mí, disfrutareis de este plato. Trajeron dos platos y cuando le comentamos al camarero que para cinco nos traía lo mismo que para cuatro, no tardó ni un minuto en traer otro plato de ensalada, que también cayó. Un buen detalle.
La cosa iba bien. ¿Se mantendría el nivel?
El segundo plato era un solomillo de cerdo al ron con pasas y patata crujiente. No solo mantuvo el  nivel, sino que lo subió. La salsa de ron con pasas era deliciosa y el tamaño del solomillo era el que un solomillo tiene que tener. Ya solo quedaba el postre, y sonaba muy bien. Un foskito casero. Para mí fue la decepción de la noche. Un foskito industrial me hubiese gustado más. Lo vi demasiado suave y poco dulce. Aunque para gustos los colores. Lástima que en los postres del menú no entraran los que anuncian de Andrés Mármol.
Cuando terminamos el postre, nos dimos cuenta que nos habíamos quedado solos en la planta. Hacía un rato que le habíamos pedido al camarero un café, pero no había ni café ni camarero por allí. A los minutos subió uno de los camareros con las manos vacías y le recordamos mi café solo. Nos dijo que no se había enterado, pero no hay mal que por bien no venga, pues aprovechamos la ocasión para pedirle unas chocolatinas que habíamos visto en otras mesas. No se si se las traen a todas las mesas o solo a algunas. Pero el camarero nos trajo mi café con un plato bien surtido de chocolatinas y gominolas.  Otro detalle digno de mención.
Pedimos la cuenta para terminar una estupenda velada. La Marimorena había conseguido mejorar una noche torcida. No fuimos a cenar después del teatro. Fuimos al teatro para hacer tiempo antes de la cena. Creo sinceramente que Juana Ruiz y Ruppert García-Arias han hecho un magnífico trabajo. La dolorosa no lo fue tanto. A los 12 euros del menú había que sumar las segundas bebidas, el café y para mi sorpresa, el pan. Es normal que algunos restaurantes cobren el pan. Pero me llamó la atención que lo cobraran en un menú cerrado. Aunque ese pequeño detalle no iba a estropear la buena sensación con la que salimos del local. Muy recomendable.
Al salir del gastrobar, nos paramos en el stand de las delicatesen a curiosear. Tenían unas fabes y unas alubias verdinas, entre otras muchas cosas, por las que nos interesamos, pero que no pudimos adquirir al no saber el precio.La próxima vez que vaya me haré con ellas.
El único problema que le veo a estos menús, es que los menús son los mismos todas las semanas, con lo que si vamos varias veces al teatro, nos obligan a variar los restaurantes si no queremos repetir. Claro que esto tampoco tiene que ser un problema si todos los restaurantes que participan de esta idea, tienen la calidad y el servicio de La Marimorena. Viendo el programa y hablando con gente que ha participado, nos han hablado muy bien del Restaurante Julián. Ese será nuestro próximo objetivo. 
El restaurante gastrobar La Marimorena esta en la Avenida del Chorrico 110 de Molina de Segura, para reservar el teléfono es 968 61 12 89 y lo recomiendo tanto para ir después del taetro como en cualquier otro momento.



1 comentario:

P.C. dijo...

A mi me gusto mucho el sitio..el menu esta bastante bien y a ese precio genial.Especialmente me parecio muy conseguida la patata del solomillo..tierna por dentro y crujiente por fuera.Quizas si deberian atender un poco mas la planta de arriba...es el problema de los restaurantes de dos plantas.