martes, 27 de diciembre de 2011

Restaurante Pepita Pulgarcita - Murcia.

Hay ocasiones en las que has oído hablar tantas veces de un restaurante, y no necesariamente mal, que tienes la intención de ir. Pero por distintos motivos no lo has hecho hasta que un día y de una manera casi inesperada acabas yendo a ese restaurante y generalmente por iniciativa de otra persona. Así ha sido mi caso con este local. Ya en verano y mediante una campaña publicitaria en la radio, llegó a mis oídos su existencia e intenté o intentamos ir. Pero cosas del destino, nos fue imposible debido a su política de no reservar en la terraza. Y siendo los que éramos, no nos atrevimos a ir sin reserva. Reservaban dentro pero en pleno mes de junio no apetecía. Ese día fuimos a Degusto & Punto, en el único día que según he oído después, sirvieron bien una mesa. Tengo un ojo clínico para los restaurantes, con este y con The Tree Tomato, que en paz descanse, que es una maravilla. Otro día en el que salimos de tapas, sin rumbo fijo, terminamos en la puerta, pero la cantidad de gente que había, hacía inviable tomar algo allí. Otra oportunidad fallada.
Al final, recientemente, amigos de amigos, organizaron una cena que nos llevó a Pepita Pulgarcita. Después de más de seis meses y varios intentos, lo habíamos conseguido. Llegamos puntuales como un clavo, aunque tuvimos que esperar a los Sres. García, como es habitual. El local esta situado en la plaza de las Balsas, en plena zona de las tascas, haciendo chaflán. Un establecimiento pequeño, con grandes ventanales que dan mucha luz de día y quitan la sensación de agobio de noche. Una decoración donde mezclan muebles de estilo clásicos y materiales modernos, con predominio del color pistacho y el buen gusto. Mesas altas, de madera de pino, sin mantel, que transmiten la idea de ven, picotea y deja el sitio a otro grupo. Han usado esta decoración para su local de Murcia y una muy similar para el que tienen en Valencia.
Enseguida nos acomodaron en una de esas mesas altas de las que hablaba y un camarero se acercó a tomar nota de las bebidas. En esos momentos entró el cocinero Pablo González-Conejero, no se debe comer mal cuando la única estrella Michelín de la Región entra a cenar a este Restaurante.

Tras la cerveza de rigor, llegaron las primeras tapas, y con ellas el vino, Páramo de Guzmán, un vino joven de 2010 de Ribera de Duero. Los platos fueron todos al centro. El primero fue unas milhojas de foie con manzana verde sobre un lecho de mermelada de violetas. A continuación otra milhoja de berenjena coronada por un rulo de queso de cabra a la plancha. Milhoja como podrían haberle puesto cualquier otra cosa. Venia acompañado por espárragos trigueros, champiñones y tomates cherry, todo a la plancha y sazonado con sal Maldom. Creo que fue lo que menos me gustó. Para los que no disfrutan comiendo queso, pidieron una tempura de verduras, donde los trozos cortados eran demasiado bastos. He probado miles de verduras en tempuras mucho mejores. No entiendo por que tienen que sazonar la tempura con sal Maldom de nuevo. Quitando el foie, los entrantes habían sido bastante flojos. Menos mal que a partir de ese momento la cosa mejoró mucho.
La organizadora de la cena, ya había venido varias veces a Pepita Pulgarcita, y recomendó mucho el Rissoto. Y bien que valió la pena probarlo. Un arroz muy suave, cremoso, acompañado de champiñones y coronado por queso parmesano rallado. Una verdadera delicia. Muy recomendable.
Ya solo quedaban las carnes al centro. Yo me empeñé en probar la carrillera de ternera estofada al vino, acompañada de patatas paja. Tierna, suave, que se deshacía en la boca. La cosa iba mejorando. No entiendo como puede haber gente a quien no le guste este asequible manjar. Definitivamente ha destronado al Rabo de Toro como primera opción. Por último un entrecot de buey trinchado. Aquí, si pegaba esa sal Maldom.
Llegado el momento de los postres, solamente se pidió un par de ellos para compartir y probar. Una tarta de queso donde la nata y el sirope de fresa, ocupaban más que la tarta en sí. Y un Brownie con helado. Antes de atacar el dulce postre, sentí la inquisitiva mirada del Sr. García sobre mí. ¿Como iba a solucionar el problema de los postres compartidos? La solución la dio Salomón hace años, antes de empezar, dividir y a disfrutar. Ambos estaban buenos. Pero de todo, con lo que me quedo es con la carrillada y el risotto.
No se por que razón, decidieron dejar los cafés para otro sitio. Al final me quedé sin café ya que no era plan pedir un café solo con sacarina en un bar de copas. Sí, nos ofrecieron y aceptamos un licor, aunque, ya en ese momento las sillas hacían su función y nos indicaban que nada de sobremesa. Que todo lo que habíamos venido a hacer ya lo habíamos hecho y era la hora de dejar el sitio a otro grupo. Así que bebimos nuestro brebaje lo más rápido de lo que fuimos capaces y salimos a continuar la velada en otro local
El precio no fue excesívamente caro, aunque también es verdad que todo fue compartido. Salimos de allí bien comidos y por un precio que rondaba los 25 euros.
Si lo que pretendeís es ir a cenar en plan formal, este no es vuestro sitio, pero si la cena es informal, este es un buen sitio donde pasar un buen rato con los amigos.
El Restaurante Pepita Pulgarcita esta en la plaza de las Balsas número tres de Murcia, junto al Refugio. Y su teléfono de contacto es el 968 96 98 40.

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