martes, 15 de mayo de 2012

Restaurante Vegetariano Maná - Murcia.

Si hace años me dicen que iba a ir a un restaurante vegetariano me hubiese parecido raro, pero si me dicen que saldría satisfecho, me hubiese extrañado y mucho. El porque ir a un vegetariano un viernes por la noche y con la cantidad de restaurantes que hay donde te ponen carne y de la buena, tienen una fácil explicación y se llama groupón. Hace tiempo compramos unos cupones de groupón bastante interesantes, a pesar de estar advertido por algún comentario que señalaba lo fácil que es comprarlos y lo difícil que es reservar. Lo intentamos en tres ocasiones, reservar, hasta que a la cuarta conseguimos mesa para seis. Llegamos puntuales a la cita, pues con la demanda que deberían tener, no queríamos tener ningún contratiempo. Al llegar, cual fue nuestra sorpresa que el restaurante, no excesivamente grande, estaba medio vacío. - Vamos que solamente tenían tres mesas ocupadas.

El restaurante es amplio y decorado con demasiada sencillez, careciendo de chispa imaginativa. Destacan un par de cuadros del pintor José Manuel Peñalver. Nos sentaron en la mesa que teníamos reservada y enseguida vino el camarero con los manteles de papel y la carta, a explicarnos como funcionaba la oferta. Una bebida, un entrante y lo mejor, los principales que quisiéramos, las veces que quisieramos. Las bebidas, los postres y los cafés no estaban incluidos.
Lo positivo de todo esto, es que solamente costaba 25 euros. - ¡No! Por persona, no - ¿Por pareja? - ¡Tampoco!.- Cuatro personas, con una bebida por 25 euros y por increíble que parezca, no estaba a reventar. Con esta buena oferta, fuimos con la idea de probar y si no nos gustaba el menú, nos parecía escaso o incomible teníamos al lado un par de restaurantes de los de toda la vida. Aunque no fueron necesarios. Con este sistema, se simplifica mucho la cosa. No hay que elegir un principal, se pueden probar todos. Así que la elección y el fallo o acierto se produce en los entrantes.
Para los primeros, la oferta era variada. Pedimos una ensalada templada con piña, que más que ensalada era un salteado de verduras aliñadas con un curry muy suave. Las otras eran más habituales. Una ensalada de mar y montaña, que combinaba, entre otros ingredientes, setas y piñones con algas. O una ensalada de pasta con yogur.  Otros nos decantamos por los entrantes. Y de estos, el que más nos gustó fue un coctel de  dátiles con salsa rosa. El coctel de gambas de toda la vida, donde estas han sido sustituidas por unos dátiles maduros. Alternativas a esto, eran un crujiente de algas, unos conos de brik y lombarda, unas croquetas de cereales con cebolla caramelizada o una cesta de pan. - ¿Habra quien se pida de entrante la cesta de pan?
Dentro de mi simplicidad, me fui a las croquetas de cereales. La cebolla, excesivamente dulce, cubria una croqueta igual por fuera, pero muy distinta por dentro. La base era arroz y germen, lo que no la hacía demasiado sabrosa. Estaba claro que necesitaba la cebolla y esta el azúcar.
Creo que, para alguien como yo, que habitualmente no va a restaurantes vegetarianos y suele esperar mucho de los sitios nuevos, a los entrantes de Maná les falta un poco de imaginación. Pero también es cierto que son expectativas mías, ya que a diferencia de otros restaurantes, íbamos sin referencias, ni positivas ni negativas. - Pura aventura.
Con los principales la cosas cambió un poco. Pues aunque solamente había cinco entre los que elegir, se podían elegir todos. Y parafraseando al Capitán Alatriste.: ¡Voto a tal, que lo hice!. Y con resultados dispares. La lasaña con soja y algas y la terrina vegana de verduras asadas, para mí, un confeso no vegetariano, no eran. Es más, diría que la base de estos platos y la de la ensalada templada eran la misma. Platos sosos y aburridos. También tenían unas cintas de espinacas a los cuatro quesos, que eran eso, cintas verdes a los cuatro quesos. Supongo que habrá mucha gente que no esté de acuerdo conmigo, pero esto solamente es mi opinión.
Los últimos platos, fueron los mejores. Unos calabacines rellenos con salsa de puerros. -¡Que salsa!- Lo mejor del plato. !Deliciosa! Y el brazo de gitano de espinacas multicolor. Con diferencia estos fueron los mejores principales. Todo esto acompañado por un Casa de la Ermita crianza. Hubiese estado mejor si lo hubiesen servido en su temperatura óptima y no caliente, recien sacado del almacén.
Supongo que será por simplificar o buscando una clientela conservadora, pero veo los platos poco atrevidos e innovadores. ¿Donde están las alcachofas? Aunque en ningún momento nadie me dijo que Maná fuese innovador ni rompedor. Es más, viendo la decoración, el mobiliario y los verdes uniformes de los camareros, no hace falta ser Sherlock para darse cuenta de que ni lo es, ni lo intentan.
En los postres, los conservadores fuimos nosotros. No nos atrevimos con delicias como fruta variada en gelatina de agar agar, profitelores veganos ni su yogur casero. Decidimos probar la una tarta de bizcocho y chocolate, de la que el chocolate si, pero el bizcocho no. Y un celestial flan de queso con helado, sin helado. El camarero nos dijo que no le quedaban helados. A pesar de esto lo pedimos sugiriéndole que si faltaba la mitad del postre, el precio debería ser menor. El postre no entraba en el cupón. Al camarero le hizo mucha gracia, pero al llegar la cuenta, fue a nosotros a los que no nos hizo tanta.
Al pedir la cuenta, dimos los cupones y pagamos las bebidas, los postres y los cafés. No fue muy alta, y esto me hace pensar sobre el por que limitan las reservas de los cupones. Ellos habrán hecho sus números, pero por poco que hayan ganado con nosotros, siempre será mejor tener clientes, que tener el restaurante vacío un viernes por la noche. Al menos en estos tiempos.
El restaurante Maná esta en la calle salón trasversal entre la calle Federico Balart y Pintor Sobejano, en el murciano barrio de San Antolín. Su teléfono de contacto es el 968285824.


2 comentarios:

Antiespinacas. dijo...

Yo no se si iba esperando mucho pero me parecio soso y una comida sin ninguna gracia...y sino te gustan las espinacas alli no vayas..

Anónimo dijo...

Pedimos una pizza de gorgonzola y nueces que resultó ser un trozo un poco más grande que la palma de mi mano, por la que pagamos 7,80 euros. Desde luego, ni volveré ni lo recomendaré.