domingo, 15 de julio de 2012

Restaurante Via Romana - Los Belones, Cartagena.


 
Ha llegado el verano y un año más nos dirigimos a las costas del Mar Menor a disfrutar de sus playas y de su gastronomía. Juraría que así empecé una entrada el año pasado. Pero los tiempos que corren, aconsejan que el disfrute culinario sea lo más low cost posible aunque sin pasarse. En el primer fin de semana de Julio y para romper el hielo reservamos en el Restaurante Italiano Vía Romana de Los Belones. Las razones fueron simples. La primera, que Los Belones está, más o menos equidistante del lugar de veraneo de todos los comensales y la segunda y definitiva fue las buenas críticas que tiene este restaurante tanto en internet como el boca a boca. En su gran mayoría los comentarios son muy positivos.
Al llegar tuvimos la suerte de encontrar aparcamiento en la misma puerta del abarrotado restaurante. Había gente, bastante gente en el restaurante y más tomando algo en la barra mientras esperaban mesa. A pesar de tener reserva, temí que tuviésemos que esperar un rato. Cosa que no sucedió. Entramos en el local y allí estaba nuestra mesa preparada con unas olivas aliñadas con ajo, tomates secos y orégano, que son difíciles de superar. En cuanto a la decoración, diría que es lo más parecido al típico restaurante italiano de fuera de Italia. Cocina a la vista y sillas no demasiado cómodas sin llegar a ser incómodas, para que la gente no se eternice en la sobremesa y puedan dar varias vueltas a las mesas. Algún cuadro que hacer referencias bucólicas a los campos de La Toscana y otro de un mar embravecido. Es un local que sin ser elegante, es bastante acogedor.
El tiempo que tuvimos que esperar a que llegaran el resto, que no fue mucho, lo hicimos refrescando el gaznate con una fresquita cerveza que nos trajeron enseguida. Se nota que están acostumbrados a una buena cadencia de servicio. Cuando estuvimos todos en la mesa y armados con las cartas, se aproximó el maître solicito. La tercera vez que se acercó tan amable como las dos primeras pedimos, ya que la conversación nos había distraído.  Como casi siempre la idea era un par de entrantes al centro y luego cada uno su plato principal. Los entrantes que pedimos fueron de lo más convencional. Unos champiñones rellenos al pesto y gratinados que estando bastante buenos, no sabría decir todos los ingredientes del relleno. Y una tabla de pates que nos aconsejaron que fuera mezcla de pates y quesos que no va a pasar a la historia. Tres medias terrinas de pates y cuatro tipos de quesos que podemos encontrar en cualquier supermercado.
Con los principales pedimos un vino tinto de Ribera de Duero, Convento Oreja Roble. La comanda fue muy variada, espagueti carbonara, pizzas de cuatro quesos y la "crudo", con jamón serrano, lasaña. Tanto mi compañero de la siniestra Eu, como yo nos pedimos unos raviolis a la pimienta aconsejados por el maître y creo que acertamos de lleno o acertó el maître. La salsa un poco fuerte, pero es que era a la pimienta y venía acompañada de carne y piñones. Además los raviolis eran de distintos tipo y con diferentes rellenos. Un plato muy recomendable. Cayó en mis manos una porción de pizza cuatro quesos que estaba buena, pero sin llegar al nivel de esos raviolis. Aunque el tamaño de las pizzas estaba bien y nosotros quedamos muy satisfechos, la ración de espagueti quizás quedó un poco escasa.
Llegando al postre, por distintos motivos solamente pedimos tres. Dos tartas de chocolate con un poco de tofee y base de barquillo, para compartir. ¡Maldita la hora! Eso si, lo diseccionamos antes de meter las cucharas. A mi izquierda se pidieron un yogur casero, cosa que yo nunca hubiese pedido, pero que estaba delicioso, aunque mejor la de chocolate.
Antes de ir con los cafés y la cuenta, tengo que hablar del servicio. No recuerdo un restaurante donde todos los camareros fueran tan amables y con ganas de agradar a los clientes. Unos más callados, otros más extrovertidos pero todos más que correctos. Con los cafés, la cuenta y unos chupitos terminamos la cena, no así la velada que la continuamos en uno de los bares de Cabo de Palos con un rico mojito. Con propina incluida salimos por 25 euros. Un precio quizás un poco alto para un italiano en el que comimos solamente pasta y pizas, pero bastante bien de precio si tenemos en cuenta el grado de satisfacción.
El Restaurante Vía Romana está situado en la calle Mayor, 84 de Los Belones (Cartagena), en la carretera principal que atraviesa el pueblo, y su teléfono de contacto es el 968 13 73 73. Ir sin reservar, en verano, supone una pequeña espera adicional, pero bastante rápida.


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