lunes, 26 de noviembre de 2012

El Continental Bistrò - Murcia

Hay ocasiones en las que salimos a cenar. Simplemente salimos a cenar. Vamos a un restaurante determinado con el fin de probar su menú degustación, o para saber que tal dan de comer en este o aquel restaurante. En otras ocasiones, las que la comida es parte de un proceso ya natural. Salimos a dar un paseo, luego tomaremos algo para picar y si surge, una copa antes de dar paso a que las nuevas generaciones se queden con el monopolio de la noche. Pero hay otras ocasiones, que quizás sean las mejores, en las que el acto gastronómico es simplemente una excusa, el justificante para pasar un buen rato platicando con los amigos de lo divino y lo humano. 
La noche en la que cenamos en El Continental Bistrò pertenece a este tercer caso. Fue el lugar elegido donde celebrar una reunión que en tiempos pretéritos tildarían de masónica pero que en los tiempos que corren no pasa de ser una reunión de amiguetes sin ánimos conspirativos. - Al menos por el momento.
La decisión de elegir este restaurante no fue solamente una. El menú que nos prepararon a un buen precio, su situación céntrica o nuestro interés por conocer los nuevos locales que se abren en Murcia, fueron tres buenas razones para decidirnos y creo que acertamos en las tres.
Llegamos al local a la hora acordada, 21:31 y en apenas tres minutos estábamos todos los comensales. Incluso quien había avisado que se retrasaría. Esto indica que los convocados tenían ganas de conspirar. O de salir de sus casas. Llegamos al establecimiento donde un gran escaparate de cristal traslucido apenas dejaba entrever lo que luego resultaría ser un deleite para la vista. Entramos en un ambiente acogedor donde el buen gusto está en los detalles, grandes y pequeños. Una sala dividida en dos alturas con la pintura como elemento predominante. La buena pintura tiene un lugar preferente en todas y cada una de las paredes. Aunque de estas artes no soy yo el más indicado para hablar, solamente diré que se respiraba arte por todas partes.
De lo que es la cena, puedo decir bien poco. Habíamos pactado un precio bastante reducido, siendo un Bistrò no debería ser de otra manera. Además nadie da duros a cuatro pesetas. Aún así la relación calidad precio fue bastante positiva. Empezamos con unos aperitivos al centro para hacer tiempo. Pero como todos nos presentamos puntuales fue un primer entrante regado por cervezas y algún vino blanco. -¡Los conspiradores no tomamos refrescos! El aperitivo constaba de tres cuencos con ensaladilla rusa, sobrasada y olivas. No me atrevería a decir si eran de Cieza o jienense, pero cumplían su papel.
Dentro de lo pactado, tras el aperitivo iba un entrante a elegir entre pudin de puerros o un hojaldre relleno. Ante nuestra duda, el maitre nos dio la oportunidad de probar ambos poniendo media ración de cada. Tuvimos la oportunidad de probar ambos, pero quizás el puerro, para lo bueno que estaba, se nos quedó algo escaso. El plato principal venía a continuación. -¿Carne o pescado? La opción pescado era media dorada sobre un lecho de patatas, cebolla y calabacines. Yo pedí carne. Un rabo de toro, ternera, buey o lo que fuera que, desde mi humilde opinión, pueden mejorar. Siento decir que no pega este guiso con el entorno. Me encanta el rabo de toro, pero creo que el local se merece una presentación más moderna de este magnífico y a veces desprestigiado plato. Iba acompañado de un puré de patata.
Otra de las grandes sorpresas de la velada, además de la decoración, fue el vino. Pedimos un tinto para la carne y nos lo trajeron directamente en decantador. Al interesarnos por que vino era, nos informaron de que era un vino de Yecla comprado a granel y que no tenía nada que envidiar a muchos que venden embotellados. Por cierto, también entraba en el pecio pactado.
Ya sobrepasado el Ecuador de la velada, los conspiradores  habíamos conseguido solucionar más de la mitad de los problemas del país y eso que no son pocos. Sinceramente le estábamos prestando más atención a la conversación y al vino, que a lo comido. Pero ahora venían los postres y ahí se impuso el silencio. Todos eran caseros y tradicionales, natillas de chocolate, arroz con leche o pan de Calatrava. Como eramos hermanos, pero no primos, cada uno se agarró a su postre y no hubo manera de probar el resto, por lo que solamente puedo decir que las natillas de chocolate estaban deliciosas y el pan de Calatrava y el arroz con leche tenían buena pinta.
Para terminar café. Normalmente pido un solo, menos en ocasiones que animado por el ambiente me lanzo a por un asiático, y esta se prestaba. La decepción vino cuando me dijeron que no sabían, pero rápidamente lo solucionaron con iniciativa al ofrecerse a hacerlo, pero debía saber lo que había. Tengo que decir que no fue el mejor asiático que he probado en mi vida, pero también que he probado infinidad peores de gente que se autodenominaba experto en la materia. Para finalizar unos licores y la cuenta que fue la pactada. Una visita que dificilmente olvidaremos y seguramente repetiremos.
El Continental Bistró está situado en la calle Simón García número 1 de Murcia y el teléfono para reservar es el 968 90 81 52. Un local donde poder pasar un rato agradable disfrutando aunque quizás la carta es un poco escasa, cosa que por otra parte se va imponiendo cada vez más.


1 comentario:

PabloPandilla dijo...

He pasado ultimamente por la puerta y no sé por qué me imaginaba que iban a ofrecer más cocina vanguardista por lo que me he llevado una sorpresa. No es el primer halago que he oido hacia este restaurante por lo que merece una visita. Buena crítica, se me ha hecho muy amena con toda la historia de los conspiradores :D
Por cierto, ¿Cómo sienta al día siguiente un asiático? Porque alguien me contó que el Licor 43 era una bomba de relojería resaquil pero nunca me he animado a probarlo. Supongo que el que me contó esto lo mezclaría con otros espirituosos,como cuando bebes cava y whisky. En fin, curiosidad