domingo, 31 de marzo de 2013

Restaurante La Sociedad. - Murcia.


La idea de esta entrada es que sea tan expres como la decisión de ir a cenar a este restaurante. Como casi todas las entradas empiezan, o solían hacerlo, con un: por fin es viernes y no tenemos donde ir, aunque si sabemos lo que queremos. Salir, cenar y a ser posible en algún sitio que cumpla las tres bes, o al menos dos de ellas. Además, si no es mucho pedir, encontrar algFacebook. Para que luego digan que no sirven las redes sociales.
uno al que no hayamos ido nunca para probar cosas nuevas. Y la respuesta la encontré en
La propuesta del restaurante La Sociedad era un menú a base de tapas que ofrecían para comer y que cuando llamé para reservar, se comprometieron en mantener el menú y el precio para la cena. Por nuestra parte, nosotros nos comprometimos a ir. -¡Claro está! El restaurante está situado al final de la calle Sociedad, o al principio, según se mire. Ya casi entrando en la plaza Puxmarina. Por dicho local han pasado otros establecimientos gastronómicos, siendo la Abadía de San Antonio el más afamado de ellos y ahora lo regentan los que en otro tiempo fueron propietarios del Restaurante El Soto.
Pues bien, llegamos puntuales, como es nuestra costumbre y nos ubicaron en la zona alta. Es un establecimiento que no es demasiado amplio, cosa que suplen con un pequeño comedor en la parte superior. Solamente estábamos dos mesas. No se yo como estará con el comedor lleno, pues el techo no está demasiado alto.
Tras pedir las pertinentes cervezas, aperitivos y refrescos. Las bebidas no estaban incluidas. Empezaron a traer las tapas del menú, con unas croquetas caseras y un minirollito de primavera sobre un lecho de salmorejo, que de salmorejo tenía más nombre que cantidad. Aunque el protagonista era el rollito, claro está. Acabadas las cervezas del aperitivo, nos pedimos un vino de la casa Matarromera, Melior de 2011 con seis meses de barrica, que estaba a un precio muy interesante. La siguiente tapa me gustó un poco menos. Era una ensaladilla de marisco sobre una corteza crujiente casera  de cerdo. El sabor tan intenso de la tosta, apagaba el suave sabor de la ensalada. Pero esto es mi opinión que luego vienen el anónimo integrista y me despelleja por darla.
Seguimos rápidamente, que esto es una entrada ligera, con la ensalada "Variada" La Sociedad y doy fe de que si era una ensalada variada. Para no extenderme mucho citaré solamente alguno de sus ingredientes, entre los que se encontraban los casi obligatorios tomates, lechuga, zanahoria o atún. Y otros no tan habituales como pasas, pipas o pistachos. A continuación, nos trajeron un revuelto de setas y jamón con cremoso. Sobre el revuelto ya sacado del fuego, pusieron unos pegotes de crema de queso que antes de que se fundiera con el calor del revuelto, a quienes no le gustase la combinación o simplemente el queso, pudieran retirar la crema.
Iban cayendo las distintas tapas con cantidades que no se puede quejar uno, hasta que llegó el saquito de verduras con salsa de finas hierbas. Eso de saquito tenía poco. - ¡Aqui no tenemos saquitos, tenemos sacazos! - Venía a ser una versión más elegante del rollito primavera que debíamos atacar cuanto antes, pues la salsa reblandecia la pasta. Y para cerrar la sección de tapas saladas, unas mini brochetas de pollo macerado con salsa de soja y sésamo, escoltado o acompañado por un poco de arroz de estilo oriental. Aunque la cantidad era mini, por eso lo de mini brocheta, con lo que llevábamos encima, estábamos casi servidos.
Solamente faltaba el postre, un crepe de chocolate con helado de vainilla. No era el mejor postre del mundo, pero era un dulce crepe que cumplió su papel con los más golosos, muy dignamente. Como siempre cafés y un chupito por gentileza de la casa. Lo mejor fue el precio, que era tan expres como la entrada. Pues al precio del menú había que sumarle las bebidas y cafés. Y con todo esto, apenas fueron quince euros por cabeza lo que tuvimos que pagar, ni en el burguer. Y es que hoy día se puede cenar bien y barato, sabiendo donde y que cosas pedir.
El Restaurante la Sociedad está situado en la calle Sociedad número 1 y su teléfono para poder reservar es el  968 296 81.

domingo, 10 de marzo de 2013

Barra de Barras, una Lección Magistral .

 

 Bajo en título "Barra de Barras", se acaba de presentar en el Restaurante del Hotel Rincón de Pepe de Murcia, unas jornadas gastronómicas donde la tapa de barra va a ser la absoluta protagonista. La idea parte de Gastrónomos y con la excusa de presentar a los murcianos la reformada Barra del Rincón, nos traen a un par de galácticos del mundo de la barra como es Miquel Ruiz, propietario y "alma mater" del Baret de Miquel en Denia, como él mismo dijo en la presentación a los medios: -"Ni gastrobar, ni gastrotapas, ni nada similar, un bar de los de toda la vida", que ha elaborado un menú de tapas para este primer fin de semana del proyecto. En el segundo tercio de BdB, desde el día 18 hasta el 21 de abril, la barra del Rincón se pondrá al servicio de Senén González, un joven cocinero vasco propietario del asador Sagartoki en Vitoria, restaurante que puede presumir de haber obtenido premios como "Mejor Barra de Pintxos y Tapas de España” y “Mejor Tortilla de Patatas". Pero como estos Gastrólogos no dan puntada sin hilo, han ideado cerrar estas jornadas con un fin de semana dedicado a homenajear al que ha sido durante décadas el mejor cocinero de nuestra región. Con esta idea, han proyectado que la cocina de Raimundo vuelva a la que durante tantos años fue su casa, en forma de siete tapas saladas, realizadas por otros tantos cocineros murcianos que tienen como reto la nada fácil misión de reinterprentar los platos más representativos de su cocina.  Entre los cocineros elegidos estarán Alfonso Egea, Jesús Ortega o Estrella Carrillo acompañados del jefe de cocina del Rincón de Pepe, Ginés Nicolás.
Pues bien, gracias Pablo de Chupa la Gamba, tuve la oportunidad de "colarme" en la presentación y degustación del menú propuesto por Miquel Ruiz. Allí, los Gastrólogos, omnipresentes en todo lo que tiene que ver con la gastronomía local, Roberto Fuentes manejando los hilos y Antonio Jesús Gras ejerciendo de provocador cicerone, presentaron estas jornadas a los medios y a unos pocos afortunados blogeros locales. Mientras íbamos maridando el menú con vinos de Artadi - El Sequé, propuestos por el énologo Blás Cerón, también presente en la comida, quien consiguió dejarnos a todos, cuanto menos, sorprendidos con sus enseñanzas y teorías sobre el fantástico mundo del vino. Con esta puesta en escena, consiguieron crear un ambiente insuperable para presentar, disfrutar y divulgar el proyecto.
La propuesta rompe el hielo con el aperitivo o primera tapa, Gamba con acelgas. Nada que ver con lo que podríamos imaginar al escuchar este nombre. La tapa es una reinterpretación de un plato típico de la comarca de La Safor (gambes amb bleda). La gamba realmente son unos camarones de agua dulce que tradicionalmente se recogían en las fuentes de los pueblos y eran considerados verdaderas exquisiteces. La elaboración es en forma galleta o más bien oblea con un intenso sabor a marisco. La original presentación es traer incrustada la oblea entre las cerdas de un cepillo. -¡Ver para creer! Aunque pensandolo bien, la idea de hacer cosas diferentes que sorprendan y que sean difíciles de olvidar, no es ninguna tontería. Seguimos con un arnadí de calabaza con berberechos. Para quien no lo sepa, un arnadí es un dulce de calabaza o boniato típico valenciano que se suele hacer para Cuaresma y Semana Santa, y ha reinterpretado en forma de crema salada coronado por una espuma cítrica imprescindible junto a todo berberecho que se precie de serlo. Continuaron unos Pastiset (pastelillos) de hígado de pato con boniato "Pastisset de foie i moniato" un sándwich de foie micuit entre galletas crujientes ligeramente espolvoreadas de azucar y canela, acompañado de una confitura de boniato. Pasando el ecuador de las tapas, quizás la que más gustó a los comensales, el Figatell de sepia. El figatell es una especie de hamburguesa, embutido o albondiga  también típica de las comarcas de La Safor y la Marina Alta donde ha sido sustituida la carne de cerdo por sepia  acompaña con una picada de ajo, perejil, cacahuetes y el propio jugo de la sepia.
Mientras degustabamos tan ricos manjares, Blas Cerón los había ido mariando, primero con un cava 100% viura de La Rioja, luego con un blanco también riojano y por último pasamos a los tintos alicantinos de El Sequé de monastrell. Tanto en los platos como en los vinos, tiraron hacía la tierra.
Como todo el mundo sabe que no hay quinto malo, la tapa que llevaba este número, fue una deliciosa berenjena a la brasa sobre queso de cabra y cubierto por una gelatina de miel que precedía al muy mediterráneo mullador de verduras y "capellanet". Una especie de pisto o pipirrana acompañado por unas pescadillas secadas al sol (capellanet). - Este si que es un buen cocinero haciendo patria. Para cerrar la tanda de tapas, un tabulé de sémola con tiras de cordero asado. Una rica combinación de sémola, verduras, uva y carne de cordero. En definitiva, un menú muy mediterráneo con múltiples guiños a la cocina tradicional reinterpretada pero que en ningún momento pierde su esencia ni olvida su origen.
Solo faltaban los postres. Bien maridados por dos vinos dulces de los que aprendimos, que no solo es importante los gramos de azúcar que lleven, sino que intervienen otros elementos como puede ser la acidez. Primero un "prepostre" o el postre más suave. Era una gelatina de cítricos con helado de caramelo cuyo recuerdo a penas duró unos minutos. Enseguida lo olvidamos al llegar el postre con mayúsculas. La tarta de manzana estilo "el Baret". Una versión totalmente distinta de lo que estrictamente o literalmente entendemos por tarta de manzana. Entre dos hojas de brick azucaradas, hay una crema con helado y trozos de manzana, un plato muy sencillo que asegura un gran resultado y que pone la guinda al menú propuesto para esta semana cuyo precio está en 30 euros. Ya cuento los días que faltan para probar las expectaculares tapas y afamadas tortillas de Senén González. El súper espárrago con crema de pistacho o el pincho de huevo frito, hay que probarlos si o si.
Para terminar esta extensa crónica y aunque casi todo el mundo sabe, el Rincón de Pepe está en la calle Apóstoles número 34 de Murcia, junto a la calle Correos y su teléfono es el 968212239. Y recordando a Pedro Almodovar cuando le dieron el Oscar allá por 1999, además de a la Virgen de Guadalupe y al Cristo de Medinacelli, querría darle las gracias a los Gastrólogos Antonio J. Gras y Roberto Fuentes por permitirme disfrutar de tan magnifica lección al invitarme, al Rincón de Pepe por darnos asilo durante mucho más tiempo del estrictamente necesario para comer y a su amable y paciente servicio, a Blás Cerón por ilustrarnos, a Miquel Ruiz por deleitarnos y a los blogueros alli reunidos por compartir estos buenos ratos. En especial a CLG de quien tengo muchas cosas que aprender. ¡Va por todos vosotros!



miércoles, 6 de marzo de 2013

Tapería Restaurante de3en3 - Murcia

Viernes noche después de salir del Teatro Romea, no teníamos reservado nada y ya eran casi las once. Había que buscar rápidamente algún sitio que nos dieran de cenar antes de que cerraran la cocina y tuvieramos que tirar de bocadillos o de tapas frias de barra. Es una pena que en alguna ocasión, al salir del teatro, no hayamos encontrado cobijo en ningún sitio, eso es falta de coordinación. Podríamos tomar algo antes del teatro, pero aún así mas que cenar, estaríamos merendando. En Molina de Segura, tienen la oferta Cenas de Teatro que es un complemento perfecto entre el Teatro y los establecimientos hosteleros de la localidad a unos precios más que atractivos. Menú por doce euros. Lo podríamos importar aquí en Murcia. A ver si a alguien se le ocurre.
Entre los que allí estábamos, alguien comentó algo sobre la nueva tapería que habían abierto en la calle San Lorenzo. En el antiguo local de la Heladería Blancanieves, tristemente cerrada. Sonaron las palabras mágicas: local, nuevo. - ¡Eso hay que probarlo! Llegamos en dos minutos a la pequeña pero espaciosa tapería.
Una moderna decoración que deja todo la parte exterior abierta a la calle. Lo cual, creo que es un acierto al no ser esta una ciudad donde el frío haga estragos. Con esto, han conseguido prolongar la Calle Pinares hasta su barra. En una de las paredes hay unos bancos corridos con los que ganar espacio para las mesas y en la puerta una mini terraza nexo de unión entre el local y la calle San Lorenzo donde cohabitan mesas bajas y altas. Techo ondulado de luces azules, y televisiones, varias televisiones para poder ver cualquier evento deportivo que se retransmita.
Enseguida nos sentamos y nos hicieron sentirnos como si fuéramos clientes de toda la vida, y en parte, debido a su reciente apertura, así era. La voz cantante la llevaba Manolo Sánchez Breis, afamado periodista deportivo y amante de la buena mesa. De ahí la combinación tapas y deporte. ¡Claro!
Aunque suene a perogrullada, como fuimos a una tapería, pedimos solamente tapas. Más o menos eleboradas, pero tapas el fin y al cabo. Una más originales que otras, pero todas bastante ricas. Empezamos con unos chupa chups de morcilla y manzana. Una combinación que ya le habíamos probado en forma de Quiche de Morcilla, pero no de esta forma. Después probamos el que supusimos su plato "franquicia". Unas berenjenas con miel de caña. Lo original es su presentación en forma de donut. Podríamos pensar que es un donuts hasta que las probamos. Además en vez de presentarlas en plato, hacen el juego del donut asociado al desayuno y las sirven sobre unas tazas de café con leche. Algo que además de jugar con la ambiguedad, es bastante original. Lo que sobraban eran las, literalmente, cuatro patatas fritas que lo acompañaban. O pones un acompañamiento en condiciones, o no pones nada. Tras las berenjenas, pedimos unas empanadillas criollas, que a pesar de estar muy ricas, no tenían la originalidad de las tapas anteriores. 
Cuando pensábamos que habían terminado con las novedades, nos trajeron las mini-hamburguesas que habíamos pedido. La sorpresa vino en forma de pan. Los panecillos llevaban colorantes de distintos tonos, lo que les daba a las hamburguesas un aspecto de juguete que daba pena hincarles el diente. Recordaba aunque a otro nivel, a las toy-cooking de La Cabaña. Pero era ya muy tarde y no estábamos para andar con remilgos. Así que le eché mano a mi panecillo azul, que de todos era el menos llamativo y me comí mi hamburguesa de ibérico con queso y salsa de miel y mostaza. Aún quedaban dos platos por pedir. El primero fue un risotto con una extraña decoración azul, que, a pesar de estar delicioso, cometí dos fallos. El primero pedirlo con el recuerdo tan cercano del risotto de Pepita Pulgarcita, que para mi es extraordinario. El segundo error fue decirle esto a nuestro simpático Cicerone. Creo que pequé de pseudo experto de pacotilla. El último plato que pedimos, un guiño a la cocina asiática, fue el Tataki de atún con mostaza de hierbas que estaba rico, era escaso pero a la vez barato.  Y es que nadie da duros a cuatro pesetas.
Por golosos, por probar, por tradición y porque sí, nos pedimos unos postres. Al centro, pero tomando las medidas higiénicas oportunas, nos pedimos una tarta de chocolate. No estaba en la carta, pero creo recordar que la llamaban algo así como  muerte de chocolate. Mas o menos. Y una tarta de queso. Aquí no fueron nada originales. Buenos estaban. La muerte de chocolate transpiraba chocolate por todos sus poros, menos una hoja de hierbabuena que rompía el monocromático plato. Quizás esperábamos encontrar algo distinto a lo de siempre .

Para cerrar los cafés de siempre, la cuenta que no fue nada disparatada y la última novedad de la noche. En lugar de ofrecer los chupitos de orujo, hierbas o miel, nos ofrecieron unas mini-copas que disfrutamos en una agradable sobremesa mientras comentábamos lo que nos había parecido la obra de teatro y la culinaria.
Indagando un poco en su web, podemos ver que el artífice de estos platos que sin ser nada nuevos, si introducen unos detalles novedosos, es el cocinero manchego Quique Cerro. Esto y el magnífico trato ofrecido a los clientes hace suponer que en muy poco tiempo se va a ganar una clientela fija y convertirse, posiblemente, en uno de los referentes de la zona. La tapería de3en3 está en la calle San Lorenzo número 6 de Murcia y su teléfono de contacto el 968969328. Por cierto, la obra que vimos fue Wilt de Tom Sharpe, que hay que decirlo todo.