miércoles, 6 de marzo de 2013

Tapería Restaurante de3en3 - Murcia

Viernes noche después de salir del Teatro Romea, no teníamos reservado nada y ya eran casi las once. Había que buscar rápidamente algún sitio que nos dieran de cenar antes de que cerraran la cocina y tuvieramos que tirar de bocadillos o de tapas frias de barra. Es una pena que en alguna ocasión, al salir del teatro, no hayamos encontrado cobijo en ningún sitio, eso es falta de coordinación. Podríamos tomar algo antes del teatro, pero aún así mas que cenar, estaríamos merendando. En Molina de Segura, tienen la oferta Cenas de Teatro que es un complemento perfecto entre el Teatro y los establecimientos hosteleros de la localidad a unos precios más que atractivos. Menú por doce euros. Lo podríamos importar aquí en Murcia. A ver si a alguien se le ocurre.
Entre los que allí estábamos, alguien comentó algo sobre la nueva tapería que habían abierto en la calle San Lorenzo. En el antiguo local de la Heladería Blancanieves, tristemente cerrada. Sonaron las palabras mágicas: local, nuevo. - ¡Eso hay que probarlo! Llegamos en dos minutos a la pequeña pero espaciosa tapería.
Una moderna decoración que deja todo la parte exterior abierta a la calle. Lo cual, creo que es un acierto al no ser esta una ciudad donde el frío haga estragos. Con esto, han conseguido prolongar la Calle Pinares hasta su barra. En una de las paredes hay unos bancos corridos con los que ganar espacio para las mesas y en la puerta una mini terraza nexo de unión entre el local y la calle San Lorenzo donde cohabitan mesas bajas y altas. Techo ondulado de luces azules, y televisiones, varias televisiones para poder ver cualquier evento deportivo que se retransmita.
Enseguida nos sentamos y nos hicieron sentirnos como si fuéramos clientes de toda la vida, y en parte, debido a su reciente apertura, así era. La voz cantante la llevaba Manolo Sánchez Breis, afamado periodista deportivo y amante de la buena mesa. De ahí la combinación tapas y deporte. ¡Claro!
Aunque suene a perogrullada, como fuimos a una tapería, pedimos solamente tapas. Más o menos eleboradas, pero tapas el fin y al cabo. Una más originales que otras, pero todas bastante ricas. Empezamos con unos chupa chups de morcilla y manzana. Una combinación que ya le habíamos probado en forma de Quiche de Morcilla, pero no de esta forma. Después probamos el que supusimos su plato "franquicia". Unas berenjenas con miel de caña. Lo original es su presentación en forma de donut. Podríamos pensar que es un donuts hasta que las probamos. Además en vez de presentarlas en plato, hacen el juego del donut asociado al desayuno y las sirven sobre unas tazas de café con leche. Algo que además de jugar con la ambiguedad, es bastante original. Lo que sobraban eran las, literalmente, cuatro patatas fritas que lo acompañaban. O pones un acompañamiento en condiciones, o no pones nada. Tras las berenjenas, pedimos unas empanadillas criollas, que a pesar de estar muy ricas, no tenían la originalidad de las tapas anteriores. 
Cuando pensábamos que habían terminado con las novedades, nos trajeron las mini-hamburguesas que habíamos pedido. La sorpresa vino en forma de pan. Los panecillos llevaban colorantes de distintos tonos, lo que les daba a las hamburguesas un aspecto de juguete que daba pena hincarles el diente. Recordaba aunque a otro nivel, a las toy-cooking de La Cabaña. Pero era ya muy tarde y no estábamos para andar con remilgos. Así que le eché mano a mi panecillo azul, que de todos era el menos llamativo y me comí mi hamburguesa de ibérico con queso y salsa de miel y mostaza. Aún quedaban dos platos por pedir. El primero fue un risotto con una extraña decoración azul, que, a pesar de estar delicioso, cometí dos fallos. El primero pedirlo con el recuerdo tan cercano del risotto de Pepita Pulgarcita, que para mi es extraordinario. El segundo error fue decirle esto a nuestro simpático Cicerone. Creo que pequé de pseudo experto de pacotilla. El último plato que pedimos, un guiño a la cocina asiática, fue el Tataki de atún con mostaza de hierbas que estaba rico, era escaso pero a la vez barato.  Y es que nadie da duros a cuatro pesetas.
Por golosos, por probar, por tradición y porque sí, nos pedimos unos postres. Al centro, pero tomando las medidas higiénicas oportunas, nos pedimos una tarta de chocolate. No estaba en la carta, pero creo recordar que la llamaban algo así como  muerte de chocolate. Mas o menos. Y una tarta de queso. Aquí no fueron nada originales. Buenos estaban. La muerte de chocolate transpiraba chocolate por todos sus poros, menos una hoja de hierbabuena que rompía el monocromático plato. Quizás esperábamos encontrar algo distinto a lo de siempre .

Para cerrar los cafés de siempre, la cuenta que no fue nada disparatada y la última novedad de la noche. En lugar de ofrecer los chupitos de orujo, hierbas o miel, nos ofrecieron unas mini-copas que disfrutamos en una agradable sobremesa mientras comentábamos lo que nos había parecido la obra de teatro y la culinaria.
Indagando un poco en su web, podemos ver que el artífice de estos platos que sin ser nada nuevos, si introducen unos detalles novedosos, es el cocinero manchego Quique Cerro. Esto y el magnífico trato ofrecido a los clientes hace suponer que en muy poco tiempo se va a ganar una clientela fija y convertirse, posiblemente, en uno de los referentes de la zona. La tapería de3en3 está en la calle San Lorenzo número 6 de Murcia y su teléfono de contacto el 968969328. Por cierto, la obra que vimos fue Wilt de Tom Sharpe, que hay que decirlo todo.

2 comentarios:

mariano dijo...

que buenas deven estar e de provar a acerlas un dia ya me e descargado las recetas

Anónimo dijo...

Y aprender a escribir no está entre tus propósitos? Hace daño a la vista!!!!