domingo, 28 de abril de 2013

Restaurante Nouve Boulevard - Murcia.


Es sábado noche y había actuación en el Teatro Circo de Murcia, a la que asistimos. Cuando salimos del teatro buscamos algún sitio donde cenar, cosa que por distintos motivos no es tan sencillo como habíamos
pensado en un principio, sobre todo si vamos un número superior a uno. La primera opción que alguien propuso fue ir al Restaurante Bambino, por cercanía y por su oferta de menús para clientes del Teatro Circo.
La moción no triunfa, como casi siempre que se presenta una primera opción. Al personal le gusta poner las cosas difíciles. La oposición está más por probar algo diferente a lo habitual, aunque seamos gente de repetir poco, buscando cosas nuevas. En esta ocasión nos vamos al restaurante Nouve Boulevard, no sin antes haber tanteado algún otro. Un restaurante perfectamente escondido en pleno corazón de Murcia que ofrece sus servicios de manera ininterrumpida desde primeras horas de la mañana hasta bien entrada la noche.
Llegamos a Nouve Boulevard y no tuvimos ningún problema en encontrar mesa en un ambiente íntimo y melancólico roto por el sonido de un violín. Teníamos la opción de cenar en la terraza de la plaza de los peligros, pues la noche era bastante agradable, pero el interior, con la música de fondo, era más propicio para la conversación. La decoración, donde predomina la madera tropical, es más de cafetería que de restaurante y puede que esto sea una de las causas por las que no acabe de romper este local. Otro su situación, a pesar de estar en pleno centro, no es sitio de paso y para llegar hasta allí se ha de pasar por locales visualmente más atractivos que seguramente restan afluencia. Esa noche actuaba un virtuoso violinista, además tienen un piano y anuncian actuaciones en directo los fines de semana. La presencia de grandes cristaleras al exterior marcan la decoración, iluminan el comedor pero restan privacidad a los clientes. En la planta baja del establecimiento, hay un salón para celebraciones y fiestas privadas que da la intimidad que no hay en la planta alta.
A pesar de tener un muy atractivo menú de fin de semana a un precio aún más atractivo, optamos por pedir varios platos al centro y compartir. Ese mismo día fue el que nos tomamos el gazpacho en De Loreto, los jugos gástricos aún estaban trabajando al cien por cien y el cuerpo pidiendo líquido a raudales. Rápidamente pedimos las bebidas y con ellas nos trajeron el aperitivo de la casa, unas croquetas. Me encantan las croquetas, pero hoy día no es nada fácil ir a un restaurante y no acabar tomando croquetas, aunque como son un obsequio de la casa. Bienvenidas sea.
Rompemos el ayuno con una original ensalada con pechuga de pollo y bacon. Digo original pues el continente es una pasta brik en forma de cuenco rellenada por la ensalada.  Algo parecido había probado en el restaurante Cátame Despacito, de parecido corte. Seguimos con un risotto, el plato del año, no tan original al haber traído ya la ensalada en el mismo tipo de recipiente de pasta brik. Le dan altura a la vez que decoran, unos espagueti fritos. Abusar de las ideas, aunque sean buenas, acaba desgastándolas. El risotto estaba bueno, pero lo tenemos que tomar rápido, pues si lo dejamos tiempo, va empapando la pasta y la reblandece. 
También pedimos un revuelto de habas con morcilla de Burgos. Éxito asegurado siempre que los ingredientes sean buenos, y lo eran. El último plato era unos huevos con gulas, patatas y gambas. Teníamos un alérgico al marisco, por lo que pedimos que trajeran las gambas a parte. Dicho y hecho.  En un cuenco a parte, trajeron las gambas preparadas para poder mezclar con las gulas. El alérgico pudo comer y vivió para poder contarlo.
Para terminar la cena, un industrial coulant de chocolate con helado de vainilla para los más golosos. Quizás excesivamente decorado con sirope de caramelo y sésamo, pero cumplía su papel. Y el casi ya obligado café.
Que nadie espere encontrar en este restaurante una cocina creativa y de vanguardia. Es más una cocina resultadista a muy buen precio. Un local donde poder ir a comer bien sin deleitarnos en la decoración de las paredes, sin la presencia de camareros que se sientan superiores a los comensales y donde sirven comida para todos los públicos, gustos y bolsillos.

Nouve Boulevar está en el número 3 de la calle o mejor dicho callejón de los Peligros de Murcia, junto a las Cuatros Esquinas y su teléfono de contacto es el 968355708.


Restaurante Nouve Boulevard
Calle Peligros, 3  Murcia
Tel: 968 21 26 72

viernes, 19 de abril de 2013

Barra de Barras - Cum Laude.

 

 Apenas han pasado unas semanas, tiempo suficiente para que nuestra memoria gustativa haya situado en el lugar que le corresponde, las creaciones que Miquel Ruiz hizo para la primera ronda de Barra de Barras. Que buenos que estaban los Pastisset de foie i moniato o el Figatell de sepia, entre otros. Pues bien, Barra de Barras, las jornadas gastronómicas que está ofreciendo el Restaurante del Hotel Rincón de Pepe de Murcia, a sus clientes, vuelven y dan el turno a otro gran cocinero y mejor comunicador que es Senén González, que trae a éstas jornadas una oferta radicalmente distinta pero igual de maravillosa. Ambos cocineros han sido capaces de elaborar ese tipo de tapas que logran perdurar en nuestra memoria y que va a ser muy difícil que olvidemos. Senén González parte de una idea más sencilla, pues moderniza de manera casi inverosímil las tapas más tradicionales de nuestra cocina, algo que, no por ser sabores y tapas de sobra conocidas, tiene por que ser fácil. Más bien es un handicap añadido.
Senén González es artífice y alma mater del asador Sagartoki ubicado en Alava. Sus creaciones son siempre una referencia  y su barra, la envidia de propios y extraños. Para las jornadas de las que él es el verdadero protagonista y que han sido presentadas a un grupo reducido de blogueros, ha traído una muestra muy interesante de los pinchos que actualmente está ofreciendo en sus locales.
Tras una breve presentación de los que nos iba a preparar y darnos unas pinceladas del proyecto La Cocina de Senén que lleva entre manos, empezó la presentación de las tapas que traía a Barra de Barras. Empieza la presentación con unos "Rulos de Gilda", inspirado en el sushi, es la reinterpretación del tradicional pincho-banderilla Gilda en formato maki.  Estaba delicioso, envuelto en sus ya famosas láminas deshidratadas de zanahoria con el ligero toque picante que aporta la guindilla. Tras este primer entrante se paró el mundo. Llegaron los escasos nueve huevos fritos. Digo escasos porque si hubiera podido me hubiera tomado los nueve, o una docena si me los hacen. Una yema de huevo envuelta en un puré de patata deshidratado y frito antes de servir. Un bocado de larga perdurabilidad en el paladar que aún ahora salivo solo de pensar en la perfecta combinación en un solo bocado de la cremosidad de la yema fundiéndose con la fritura de patata. Alguien debería llamar mañana mismo a la UNESCO y que los declaren patrimonio cultural cuanto menos. Bueno, quizás me he dejado llevar en un momento de enajenación gustativa y he perdido la objetividad, pero volviendo al raciocinio, este pincho ha sido considerado uno de las diez mejores tapas del país y este dato es algo más objetivo.
Siguiendo con los entrantes, seguimos con los fritos, las croquetas CCC, caseras, crujientes y cremosas. Senén propone unas croquetas de cremosidad sin par y sabor intenso. Nos presenta tres variedades de croquetas y nos recomienda un orden de consumo para no ensombrecer ni minimizar a ninguna de ellas. Empezamos con una imprescindible en cualquier barra que se precie, la de jamón, cremosa, suave y con un rebozado de quicos. Las verdaderamente deliciosas vienen después. La de bacalao rebozada con escamas de patata deshidratada, es tan cremosa como la anterior, pero presenta un atípico intenso sabor a bacalao. Esta croqueta si se puede decir que es de bacalao y no otras que, como alguien dijo en la presentación: "son croquetas de harina con tropezones de.." El sabor era más de Soldado de Pavía. La última del triunvirato, la de queso azul y nueces es deliciosa y sorprendente. No se pueden trasmitir los sabores vía blog, pero es algo parecido a una mousse de queso y nueces rebozada y frita. Las croquetas casi consiguen que me olvide del huevo frito. 
Tras las croquetas, un espárrago cocido al vacío con azúcar y sal, acompañado con una crema de pistachos. En palabras de Senén: "los pistachos son el matrimonio perfecto para el esparrago". La mayonesa ha muerto. ¡Vivan los pistachos! Después nos sorprendió con el plato estrella de la cocina nacional, la tortilla de patatas. Una tortilla precocinada y congelada que se prepara en cualquier cocina en tan solo ocho minutos.
El secreto está tanto en los ingredientes de primera calidad, como pueda ser la patata de la variedad Mona Lisa como la perfecta sincronización en los tiempos de cocina. Nos presentó tanto la tortilla tradicional como la nueva versión, una tortilla a la carta que nos permite agregarle cualquier ingrediente antes de cuajarla. Al gusto del consumidor. La tortilla estaba en su punto, no obstante, Senén puede presumir de haber ganado el campeonato de España de tortillas. Pero que nadie espera algo extraordinario, la tortilla de Senén es simplemente una tortilla de patatas y sabe a tortilla de patatas, quizás casi tan buena como la de nuestra abuela. Para terminar con las tapas saladas, un pincho de morro de bacalao Giraldo en tempura, coronado por pimientos rojos y verdes, donde por encima de todo, destaca la calidad del bacalao.

El menú se cierra con dos postres quizás demasiado parecidos. El también típico Goxua Vitoriano reinterpretado por Senén, montando capas de nata, bizcocho y crema pastelera, lo cubre con azúcar caramelizada y acompañado por un helado de dulce de leche. Tristemente llegamos al final con la torrija de Sagartoki, una melosa torrija también con azúcar quemada y helado de dulce de leche. Una manera muy dulce de terminar la propuesta de Senén González para estas jornadas del Rincón de Pepe, un menú difícil de olvidar por 30 euros.
Auto-plagiándome en mi anterior entrada de las jornadas, y para terminar esta crónica diré que el Rincón de Pepe está en la calle Apóstoles número 34 de Murcia, junto a la calle Correos y su teléfono es el 968212239. Y cierro dando las gracias por traernos a Murcia este tipo de acontecimientos y manjares a los Gastrólogos Antonio J. Gras y Roberto Fuentes, al Rincón de Pepe y a su chef Ginés José Nicolás, por hacerlo posible y a Senén González por todos y cada uno de los platos que fue preparando, y por la lección y ejemplo de positivismo que nos dio. Por cierto, tanto la tortilla como los fabulosos huevos fritos, se pueden comprar on line o en el Corte Inglés. Alta cocina al alcance de todos. Además y sí que termino, citar que los blogueros allí reunidos, echamos mucho de menos a CLG que, por motivos mas que justificados, tuvo que  ausentarse de la presentación.

miércoles, 17 de abril de 2013

Restaurante De Loreto. - Jumilla (Murcia).



En esta entrada os propongo un viaje en el tiempo, o al menos, a un estudio de televisión donde estén rodando una serie de época tipo Fortunata y Jacinta. Entrar en el restaurante De Loreto, supone remontarnos a finales del siglo XIX, a una casa burguesa del casco antiguo de Jumilla restaurado con mucho gusto y respeto por mantener las distintas dependencias tal y como debieron de ser en su origen. Simplemente han cambiado el mobiliario adoptándolo al negocio que actualmente les ocupa. Llegamos al restaurante después de una visita a la bodega Viña Elena, y nada más entrar, nos encontramos un amplio e iluminado distribuidor, de suelos de mármol blanco y decoración geométrica, desde donde el maître nos condujo al comedor donde se encontraba nuestra mesa. Por las dimensiones de las dependencias y por el número de comensales, tuvimos la suerte de disfrutar de un comedor privado presidido por una chimenea de época que debería haber calentado en más de una ocasión la estancia en las frías noches de invierno jumillano. Sobre la chimenea un espejo que refleja y amplía la sala de paredes empapeladas con motivos florales respetando la estética novecentista. Aunque de manera temporal, cuelgan cuadros del pintor jumillano Esmagi que dan aire fresco a la estancia, sin romper con el estilo de la casa. El espejo envejecido, está franqueado por dos candelabros que ayudan a crear ese ambiente decimonónico del que deberían estar orgullosos. Una amplio ventanal ayuda a iluminar la sala a la una lámpara vintage que cuelga del alto techo desde una moldura policromada de motivos florales, a la vez que permite disfrutar de la visión del patio de la casa.  
Antes de seguir y sin entrar en lo que comimos, que fue mucho y bueno, quiero felicitar al culpable de tan fantástico día y a su señora por habernos permitido comer y sentirnos como verdaderos Reyes. Y hecho este pequeño inciso-homenaje, vamos a lo que nos ha traído hasta aquí, que es conocer que es lo que comimos y que nos dejamos para la próxima visita.
Dentro de la creativa oferta gastronómica que sale de la cocina de Irene López, nuestros anfitriones optan por un sencillo pero completo menú picoteo. Dejando en la recámara una sorpresa que no por ser esperada, dejaba de ser sorprendente. El menú comienza con una ensalada al humor de la cocinera. Y las veces que hemos visto a ésta, siempre está de muy buen humor. La ensalada lechugas variadas, con queso de cabra a la plancha, tomates cherry, nueces, pasas al moscatel, quenelles de membrillo y vinagreta de vino, jumillano supongo, no es una mala manera de comenzar. Después, la sección croquetas de cuyo aceite saldrá el jabón con el que sorprenden a sus clientes. De las croquetas, sin duda, las de marisco
Hasta aquí todo muy bien, pero nada sorprendente, para las extraordinarias referencias que traíamos. Los entrantes los íbamos regando con un vino joven de la tierra, que combinó de maravilla con los crujientes buñuelos de morcilla sobre confitura de tomate. La cosa iba in crescendo. Tras los buñuelos, un salteado de setas y gambas con huevos crujientes y estrellados, donde destacaba la original presentación de los huevos, envueltos en una pasta brik a forma de caramelo. Daba pena romperlos sobre las setas para crear el revuelto. Pero para hacer una tortilla, todo el mundo sabe que primero hay que romper los huevos. Para terminar los entrantes, unos experimentales muffins de queso y bacon mojados en una salsa de queso.
Aunque la simpática y muy paciente camarera, he obviado decir que íbamos cargados de niños, nos había propuesto empezar con un joven y pasarnos a un crianza, para el plato principal continuamos con el joven de bodegas Luzón. La carne, un taco de solomillo de cerdo sobre una cama de patatas panaderas y coronada por una ligera crema de queso, deleite de los amantes de este lácteo. Muy interesante la cocción de la carne, dando como resultado un sabor y una textura deliciosas.
Con todo esto, cualquiera hubiera comido, y bien. Pero no nos podíamos ir de De Loreto sin probar  uno de sus afamados arroces o guisos. En el aula de Cultura Gastronómica ya había tenido la oportunidad de probar su extraordinario y sencillo arroz con morcilla jumillana y sepia. En su casa fue el turno de un gazpacho jumillano con conejo y caracoles. Solo diré que no nos tomamos los dos peroles que trajeron para dejar hueco a los postres que estaban aún por llegar.
Y llegaron los postres. Cuatro mini postres individuales para todos los gustos. Un flan, un brownie, unas natillas y una tarta de queso. Estas dos últimas servidas en vaso de chupito y con el fuerte sabor que da el queso de cabra. En los postres no hubo unanimidad, pues mientras algunos se quedaron, sin dudar, con el flan, yo hubiera elegido o las natillas o la crema de queso. A la vez que sirvieron los postres, trajeron una pequeña tarta con dos velas. Un dos y un cuatro, o un cuatro y un dos, no lo recuerdo bien. Mientras cantábamos al unísono junto a las voces angelicales de los niños, al homenajeado. Para cerrar la fiesta, los cafés con unos buñuelos de calabaza y aunque supongo que ofrecerían unos chupitos, los rechazamos a cambio de un pequeño tour por la parte superior de la casa y el patio donde hubiéramos tomado de buena gana unos refrigerios, si la chiquillería no pidiera a gritos calle o no hubieramos tenido que coger coches. Para contentarlos y bajar ese maravilloso gazpacho, subimos al convento de Santa Ana del Monte donde terminamos un viaje inolvidable.
El restaurante De Loreto está en Jumilla, en la calle Canalejas número 73 y para reservar se podemos llamar al número de teléfono 968780360 o escribir un mail a info@restaurantedeloreto.com.

 


domingo, 7 de abril de 2013

Restaurante Mamma Roma. - Murcia.


 

La cosa parece que va de pizzas, primero a Huit y ahora vamos a Mamma Roma, una pequeña trattoría situada en la zona de la avenida de Europa, regentada por Stefanía y Simone, un valiente matrimonio romano que se lió la manta a la cabeza, o se la liaron y se vinieron primero a Alcantarilla y ahora se han instalado en Murcia, desde donde ofrecen una cocina distinta a las pizzerías al uso de la zona. Quizás junto a  la pizzería Romana del barrio del Carmen, sean las más italianas de la ciudad. Aunque más que pizzería, deberíamos hablar de trattoria.
Sabíamos la dirección del restaurante, calle Reina Sofía, una calle peatonal que corta la Avenida de Europa. No tardamos mucho en encontrarla. Entramos al pequeño y estrecho salón, no muy diferente a cualquier mesón típico español salvo por alguna de las fotografías que cuelgan de las paredes de tipos con aspecto italiano. Y no lo digo solamente porque tengan aspecto de Don Vito Corleone. Bueno sí, si lo digo por eso. Aquí no vamos a ver manteles de cuadros rojos, ni botellas con velas. Aquí están los prácticos pero poco glamurosos manteles individuales de quita y pon, donde la comida casera y hecha al modo itálico, no queda ensombrecida por nada.
Al oír el nombre del restaurante, lo primero que se nos viene a la cabeza, es que la regenta, sea una de esas matronas romanas inmortalizadas en las películas, siempre metida en la cocina, con el mantel calado y embadurnada de harina o removiendo con una cuchara de madera la salsa de "pomodoro". Nada más lejos de la realidad. El nombre proviene de la película italiana del mismo nombre, dirigida en 1962 por Pier Paolo Pasolini y la regenta en poco se parece al estereotipo de matrona.
Nada más servirnos, nos tomaron nota de las bebidas y nos sirvieron el aperitivo de la casa. Un cuarto de sandwich de jamón y queso. Para beber, ya que estábamos en una pequeña Italia, que mínimo que pedir birra y vinos italianos. Cerveza Peroni Nastro Azurro y el vino, Le Colline dei Filari. Uno italiano de lo más normalillo del mercado, de los de poco más de un par de euros, pero italiano al fin y al cabo.
Como decía el restaurante es trattoría, pero nosotros fuimos de noche y a pizzería, así que quitando los "antipasto", pedimos lo de siempre, cosa de lo que no nos arrepentimos. Pues sus "lo de siempre" no son "lo de siempre". Y después de esta profunda reflexión, vamos con los aperitivos. Siguiendo los consejos de chupalagamba, nos pedimos unas flores de calabacín rellenas de mozzarella y un toqué de paté de anchoa, rebozadas. Quizás me la habían puesto tan buenas, que me decepcionaron un poco. - Esto pasa por ir informado a los restaurantes.- El exceso de masa del rebozado le quitaba mucho protagonismo al resto de los ingredientes. Tras la flor de calabacín, nos pedimos unas bruschettas, tostas de pan. Una de crema de trufa y la otra de boletus. También las tienen de tomate y de foie con queso. El último de los entrantes, no podía ser de otra manera, fue un risotto. - Ya se que somos poco variados y demasiado convencionales. Pero es lo que hay. La pequeña diferencia con otros está en la cocción. Aquí lo hace al dente.
Siguiendo con los convencionalismos y con las recomendaciones de CLG, fuimos a por las pizzas. Pizzas de masa fina y crujiente que las dividen en pizze rosse y bianche. Osea, con tomate o sin tomate. Con tomate, pedimos una Parmigiana, de berenjenas y parmesano y una Piemontese de jamón y champiñones. De las pizzas blancas probamos la Mamma Roma, una pizza blanca con speck (jamón ahumado), trufa, y champiñones. Es difícil, muy dificil encontrar en Murcia pizzas así.
Pero la cena aún no había terminado y lo mejor estaba aún por llegar. Los golosos nos empeñamos en pedir postre. - ¡Para variar! Pedimos un semifrío de avellana, que estaba bueno. Pero sobre todo, en mi opinión, el Cannolo Siciliano. Un postre típico siciliano que consiste en una masa enrollada en forma de tubo, muy parecida a la de los barquillos y rellena de una pasta cuyo principal ingrediente es el queso ricota. Por prudencia solamente me tomé uno, pero con ganas me quedé de repetir. Una verdadera delicia. Merece la pena ir solamente por probar estos Cannolos.
Después del postre ya todo dio igual. Creo recordar que tomamos café, bueno, no lo recuerdo, pero como siempre pido un solo si no hay asiáticos y aquí dudo que los hicieran, pues imagino que tomaría un café solo. También nos invitaron a los típicos licores que cerraron una buena velada. Y aunque tampoco recuerdo cual tomé, si se que no pedí Limoncello. Manías personales que tiene uno. A la hora de pagar, no hubo grandes sorpresas, pues aunque el precio es ligeramente superior a otras pizzerías, la calidad de lo consumido también lo era. Así que, Quid pro Quo.
La pizzería Mamma Roma está en la calle Reina Sofía número 7 de Murcia y para reservar mesa o hacer pedidos, se puede llamar al teléfono 968893832. Y no os vayáis sin probar los cannolos.

miércoles, 3 de abril de 2013

Hudi, Pizza and Kids. - Murcia.

Ante la pregunta que todos hemos hecho alguna vez imitando a Bugs Bunny. ¿Que hay de nuevo viejo? En Murcia hoy día podemos decir que muchas cosas. Porque casi al mismo ritmo que por desgracia se van cerrando restaurantes y bares, otros nuevos se van abriendo con gran ilusión por parte de propietarios y trabajadores. Locales como La Tienda de Susano, Malena o el caso que ahora nos compete, Hudi, una pizzería orientada a un ambiente familiar. Algo que no es nuevo, pero de agradecer por parte de padres que gustamos de salir con nuestros hijos y no tener que soportar a maleducados que a la primera voz de un niño, ponen caras estreñidas y hacen comentarios impertinentes. Y si además de ser un territorio kids, además dan comida de calidad a un precio asequible, mejor que mejor.
El local está situado donde anteriormente estaba el Restaurante Autentico Grana, cuya lampará de bolígrafos bic nos cautivó. Pues bien, la lampara sigue presidiendo la sala principal de la pizzería, pero ya no luce los bolígrafos y ha sido pintada de rojo, acorde con el local. Aunque lo mejor, para el mundo Kids, es la pista americana de dos pisos que tienen montada al fondo del establecimiento. Donde en la otra vida del local, los fumadores se escondían a echar humo, ahora los más pequeños corretean y saltan sin molestar a quien no le importa ser molestado.
En cuanto a lo comido, tengo que pedir disculpas por adelantado, pues fuimos Viernes de Dolores a cenar, después de una copiosa comida de empresa, lo que me hizo estar desganado y no poder valorar al cien por cien todo lo que el chef Alfonso Rabadán nos fue preparando.
A los niños les pedimos pizzas y los mayores nos pusimos en sus manos. Empezó con una tosta de pisto delicioso y un carpaccio de buey al que le pedimos que no pusiera queso ya que al 50% de los que íbamos no le gusta tan sublime alimento. Lo bueno de ir sin hambre, es que esta vez no me importó. Para compensar a quien si le gustaba el queso y no la dejaron probarlo, dejamos que fuera ella quien pidiera el vino. Y se vengó de todos pidiendo un lambrusco rosado de esos que no había probado desde el siglo pasado. Aunque mi estomago seguía saturado, por lo que tampoco me importó en demasía. Después de estos entrantes, un buen bloc de Foie con su correspondiente mermelada y para terminar una pizza. Pero no una cualquiera. Aquí el queso brillaba por su ausencia, de masa fina y no demasiado hecha, donde a la siempre bienvenida cebolla, y un poco de prosciutto, se le sumaba unas rodajas de solomillo de ternara y un puré de olivas negras. - Sorprendente, si. Incluso algún purista lo criticaría o algo más, pero no debemos olvidar como surgieron las primeras pizzas, unas masas que admitían todo lo que había en las despensas. ¿Por que no solomillo de buey o incluso foie? Pero lo cierto es que estaba deliciosa y era una pizza distinta.
Uno de los comensales, el de siempre, se quedó con hambre y para envidia del saturado, le trajeron una tosta de solomillo de ciervo que por dignidad me negué a probar mientras el canalla se relamía e incluso me pareció ver que se chupaba los dedos. Para terminar, trajeron leche frita. Para los que hemos probado la leche frita del desaparecido Restaurante Rocío, una leche frita flambeada y servida con su helado de turrón derritiéndose al entrar en contacto con el calor de la leche frita, hay dos tipos de leche frita. Las que flambean y las otras. Y por desgracia, ésta era de las otras. Hoy día el tiempo vale más que el flambeo de una buena leche frita con su miel, zumo de naranja y un poco de Cointreau. Muy rica, pero de las otras al fin y al cabo. También tienen la Tarta de la Abuela, presente en todo restaurante que se precie, y que no. Pero como novedad, que yo nunca había visto, tienen una versión de chocolate blanco que deja en mantillas a la tradicional.
Cafés y de obsequio de la casa, licores. Gracias al entretenimiento infantil, pudimos alargar la sobremesa más de lo habitual y aprovechamos para entrar de lleno en las procesiones de Semana Santa que esa misma tarde entraban en escena con la procesión de la Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima de los Dolores. Además, al estar apartada la zona de juego de niños, su presencia no se nota más que en cualquier otro restaurante, o menos.
Hudi pizza & kids, está en la calle Laredo número 6 de Murcia, entre la plaza de Santa Isabel y la plaza Mayor y sus teléfonos para reservas son 868074400 y 699080949.