martes, 11 de junio de 2013

Escuela de Pieter - La Manga del Mar Menor.

Atún Rojo Teriyaki.

Empieza una nueva temporada estival y este año la estrenamos a lo grande, o al menos esa es nuestra intención. Para tan memorable ocasión, hemos elegido uno de los más clásicos de cuantos hay en toda la zona, La Escuela de Pieter. Situado en la zona norte de La Manga, en la urbanización Veneziola, este restaurante ha ido evolucionando desde el original chiringuito que abrió sus puertas en 1975 donde se impartían clases de vela, hasta el emblemático restaurante en el que hoy se ha convertido, pasando por distintas fases. A pesar de sus defectos, que los tiene y con sus virtudes, que también las tiene, y muchas, podríamos describirlo como el restaurante total de playa. Hay quien llega en barco, procedente del otro lado del Mar Menor y aprovecha para tomarse el aperitivo previo al obligado plato de buen arroz entre baño y baño. Hay quien tras comer en su embarcación, desembarca para el café sustitutivo de la siesta, y los hay que a última hora de la tarde van a su terraza a pie de playa para disfrutar contemplando la puesta de sol sobre el Mar Menor. Un imprescindible.
Gambas y cangrejos al ajillo.
Nosotros fuimos a cenar, que tampoco es mala opción. Es muy importante a la hora de reservar mesa tener en cuenta los horarios del puente del Estacio. Una mala planificación horaria nos puede hacer perder tiempo en el puente levadizo y por ende la mesa en el restaurante. Entramos en el recinto por la zona de la Gran Vía de La Manga, también podríamos hacerlo directamente desde la playa. Lo primero que nos encontramos es un pequeño expositor donde exhiben pescado y marisco fresco, lo cual se puede entender como toda una declaración de intenciones. Nada más lejos de la realidad, pues si bien es cierto que tocan bien el pescado, no es menos cierto que en los arroces y la carne no le van a la zaga.
La noche de autos estaba un poco movida, era uno de esos raros días que sopla viento del sur haciendo desagradable la cena en la terraza. Cambiamos la reserva y fuimos a cenar al pequeño comedor de luces excesivamente tenues que aunque dan un aire muy romántico, no permite contemplar el aspecto de los platos como se merecen. Supongo que las parejas que, acarameladas, se cogían de las manos y se miraban con ojitos, no pensarían lo mismo que yo. Nuestra mesa estaba iluminada por un par de velas. A todas luces eran insuficientes, por lo que con las cartas, trajeron dos quinqués para complementar y facilitar la lectura a los más miopes.

Dados de solomillo de buey.
Aunque en la carta predominan los platos de pescado, marisco y demás, tan característicos de la zona de costa, en la Escuela de Pieter tienen cabida tanto platos tradicionales como puede ser el rabo de toro o de la cocina internacional como el pollo al curry Thai o las costillas agridulces. Sin olvidar, aunque ya lo he dicho, los arroces, que por la hora que era, los descartamos. Trajeron los entrantes que consistían en tres tarrinas con olivas partidas, ali-oli y ensalada murciana. Nosotros pedimos dos entrantes más al centro. Las croquetas variadas de la casa y el que para mí es uno de sus mejores entrantes, las gambas y cangrejos al ajillo. Este plato no tiene mucho misterio. Consiste en cortar los barritas de cangrejo longitudinalmente y junto a las gambas hacer todo al modo tradicional, con sus ajos laminados y su cayena. Un plato sencillo pero que da muy buen resultado.  No siempre lo importante es impresionar. O mejor dicho, es posible impresionar con cosas sencillas y este plato es un claro ejemplo.
Para los principales optamos por platos individuales.  Mi elección, para variar, fue el atún rojo (Toro) Teriyaki. Me sirvieron cuatro tacos de atún sobre un plato de pizarra, acompañados por un salteado de verduras y gambas con un potente sabor a soja y sazonado por sal Maldon. Me gustó y creo que lo volveré a pedir. También tuvimos la oportunidad de probar unas frescas sardinas del expositor. Sus taquitos de solomillo de buey salteado con cebolla que aunque ricos bastante caros, sobre todo para servir la carne cortada en tacos. Venía acompañado de patatas a lo pobre, unas judias verdes y un pimiento de piquillo. La lubina a la espalda y el pollo tanto al curry, como al ajillo son también dos buenas opciones. Todo esto lo regamos con un vino Izadi crianza de 2007. Si de algo flojea este restaurante, puede que sea de tener una corta bodega.

La cena era perfecta, solamente restaba para poner la guinda el postre. Pedí una tarta de turrón, cubierta de crema tostada, que aunque buena, mi memoria gustativa me decía que allí mismo la había probado mejor en otras ocasiones. - Puede que me este haciendo viejo y empiece a fallar. Café y la cuenta que soy de los afortunados a los que no afecta la cafeína por la noche. Eso sí, nada de chupitos de cortesía que toca conducir de vuelta, aunque tampoco los ofrecieron. En cuanto al servicio, puede que sea por estar inhabilitada la terraza y concentrar a los camareros en el salón, pero además de llamar la atención la cantidad de camareros que había, el trato fue bastante bueno y profesional.
En cuanto a la hora de pagar, salimos a cuarenta euros por cabeza aproximadamente, cosa que no es de extrañar al estar en un lugar turístico y casi excepcional. Mirando la cuenta con un poco de atención, reparo en que el principal motivo de que esta suba a esos precios, está en las bebidas, pues el precio de la comida está dentro de lo normal. No es tan normal que un litro de agua Solan de Cabras cueste 4,15 euros.
A parte de estos detalles, creo que en La Escuela de  Pieter dan bastante bien de comer a unos precios de zona turística pero en un entorno que es muy difícil de igualar. Y eso es un punto a favor y por desgracia se paga. Además, algo a tener en cuenta es que en las noches de los sábados de verano hacen barbacoa, por lo que si queréis ir a probar su cocina internacional, este no es el mejor momento, pues no os darán otra cosa que no sea BBQ.
El restaurante la Escuela de Pieter está en la Gran Vía de La Manga del Mar Menor, en la Urbanización Veneziola, y sus números de teléfono para reservar son el 968 437 059 o el 617 329 326.

Tarta de Turrón.

4 comentarios:

CakesCookies&Muffins dijo...

Vaya que ocupado estas!! y que bien comes o cenas ja ja...yo soy de las segundas afortunadas que no me afecta por la noche!! no conocía este sitio...pero ya me lo has dicho todo en el postre ja ja ja...no es bromaaa un besico

Oreikiko dijo...

Pues es muy facil llegar. Al fondo a la izquierda. Los que veraneábamos al otro lado del Mar Menor íbamos a la Escuela de Pieter a darnos un baño. Lo recuerdo desde que tengo uso de razón en una Manga casi paradisiaca.

Anónimo dijo...

Me encanta el sitio, siempre que he ido ha sido para tomar un arrocito regado con cervecita fresca, un clásico...gracias por descubrime que hay más opciones...sólo falta que me invites a probarlas!

Oreikiko dijo...

Invitado quedas. Eso si, espero que tengas buenas piernas o buenos brazos para salir nadando rápido.