sábado, 21 de diciembre de 2013

Foodie Gastrobar - Murcia.



Gambas en tres tiempos.
Hace unas semanas se organizó una ruta de la tapa por la zona de la calle Abenarabi. El triunfador por unanimidad, fue Foodie Gastrobar con su tapa Morcilla Delicatesen, que consistía en un revuelto de morcilla presentado en el vaso donde normalmente se sirven los cafés cortados, con una espuma de setas y un crujiente de morcilla con tierra de la propia morcilla. Una delicia, aunque a decir verdad,  la competencia era bastante escasa. Cuando hicimos la ruta y llegamos a Foodie, fue el propio cocinero Pepe López quien salió y nos explicó tanto su currículo profesional con Martín Berasategui entre otros, como las dos tapas que presentó al concurso. Fueron quienes más en serio se lo tomaron y crearon un abismo con el resto de los locales.
Esta semana hemos tenido la oportunidad de volver a ir a foodie, y lo hemos hecho por dos motivos fundamentalmente. El primero fue porque alguien nos habló se sus exquisitas gambas rojas en tres tiempos, servidas junto a un caldo de las propias gambas. El segundo es que no podemos dejar de probar un local que está relativamente alejado del bullicioso centro y que se atreve a hacer un tipo de cocina distinto a todo lo que podemos encontrar por la zona.
Al llegar al local tuvimos la oportunidad de elegir entre la terraza, perfectamente habilitada para 
Morcilla Delicatessen.
combatir el frío invernal, o el interior de tamaño bastante limitado, moderno a la vez que acogedor, dominado por una gran barra de madera de pino y taburetes negros y blancos. Quizás demasiado expuesto a los viandantes que deambulan por la avenida de Juan Carlos I a través de sus grandes cristaleras. Al final optamos por sentarnos en una de las mesas de dentro, en la que enseguida nos tomaron nota de las bebidas. Las mesas, como algunas de las paredes, son de madera de pino sobre las que usan manteles individuales de papel como todo gastro-bar que se precie de serlo. El mantel blanco de algodón es caro y da miedo a los comensales low-cost. Yo pedí una copa de vino tinto. La sorpresa vendría después cuando a pesar de informarme bien de que estaba tomando el vino de la casa, no me habían dado alternativa,  resulta que este es el más caro de los que sirven por copa, o al menos a mí me cobraron como si lo fuera. Sinceramente no sé si equivocaron al cobrar o nos engañaron. Tendré que revisar mejor las cuentas a partir de ahora.
Huevos con caldo de garbanzos. 
Pero bueno, allí no habíamos ido a beber, sino a comer, y esperábamos que bien. Echando un vistazo a la carta, al menos tenían ocho tapas que me parecieron interesantes. Así que la selección iba a ser difícil. Cualquier tapa que lleve ali-oli de avellana, espuma de mostaza o mayonesa de eneldo, merecen la pena probarlas. Lástima que tuviéramos que dejar algunas para otra oportunidad. Mientras tomábamos la difícil decisión, trajeron las bebidas con unas aceitunas aliñadas que me parecieron deliciosas. Las famosas gambas rojas y la morcilla delicatesen había que pedirlas, la duda estaba en qué otras. Empezamos con la gamba roja en tres tiempos. Trajeron una gamba roja pelada excepto la cola y la cabeza y empalada en un palillo cual brocheta. Quien nos había recomendado este plato nos dijo que era en tres tiempos porque primero se chupaba la cabeza, luego se comía la gamba y por último se tomaba un caldo del marisco. Estuvimos esperando unos minutos a que trajeran el caldo, pero como no traían nada, nos levantamos a reclamarlo. Al final nos dijeron que solamente se hizo esta presentación para la ruta de la tapa. Ahora ya solo servían una brocheta de gamba. En cierto modo, nos sentimos bastante defraudados al creer que íbamos a probar algo distinto y al fin y al cabo eran simplemente eran gambas, que no es poco. Será que los clientes de diario no merecemos lo mismo que los ruteros. Insisto en este tema pues al estar tan buenas el resto de tapas ¿Como debería estar completa la verdadera gamba en tres tiempos? Por otro lado si hubiéramos sabido que era solamente la gamba, hubiéramos pedido otra cosa más elaborada.
Con las siguientes tapas nos pudimos desquitar. El revuelto de morcilla era el mismo que había
Bacalao al ajo tostado.
ganado la ruta de la tapa. Una tapa sabrosa que consigue reducir el fuerte sabor de la morcilla, que a mí me parece maravilloso, con la espuma de setas. Lo sirvieron exactamente igual que cuando lo probé la primera vez. ¿Por qué las gambas no? Una vez que la morcilla nos hizo olvidar esa primera tapa que ahora no recuerdo, los soldaditos de Pavía que trajeron a continuación, la terminaron por condenar al ostracismo.  Un bacalao rebozado con la pequeña originalidad de añadir tinta de calamar dando un aspecto totalmente distinto al tradicional, pero con igual sabor. Otra opción de tomar el bacalao, es hacerlo al ajo tostado sobre una cama de patatas y con una salsa dulzona que solamente obtuvo elogios de cuantos lo probamos. Cerramos las tapas más elaboradas con unos huevos cocidos a baja temperatura con jamón y caldo de garbanzos. Simplemente era esto, pero no por ser más simple estaba menos bueno. Las últimas tapas que probamos fueron la mini hamburguesa de atún con espuma de mostaza, ideal para los amantes de los túnidos, unos pepitos de solomillo de ibérico con tocino y otro de lomo con queso azul. Tan buenos como económicos.
Cremoso de chocolate.
Cuando pensaba que la cosa no podía mejorar, una vez más me equivocaba. No quise estropear la cena con un postre mediocre que ensombreciera estas tapas tan buenas. Aunque mi lado goloso pedía azúcar. La solución fue pedir un cremoso de chocolate para compartir. Yo dije que solamente tomaría una cucharada. El postre consistía en una crema de chocolate bastante fuerte, acompañado de una tostada de pan, un chorrito de aceite de oliva y un poco de sal Maldom. Creo que no tengo palabras. Me encantó. La cuchara entraba una y otra vez ante el disgusto de mis compañeros de travesía. Fue un acierto de postre, aunque el yogur natural con miel y kiwi tampoco está nada mal. Una vez más mi lado goloso se impuso y acertó, aunque el mérito de la elección del postre no fue mía. 
Tras un café solo, pedimos la cuenta que rondó los quince euros por comensal. Un precio bastante bueno teniendo en cuenta que tomamos al menos dos bebidas por comensal y sobre todo la calidad y el trabajo de las tapas consumidas. Creo que es una suerte contar en la zona con locales como Foodie que sirven buena comida a un precio asequible. Les deseamos una larga trayectoria.

Foodie Gastrobar 
Av. Juan Carlos I, 2 
Teléfono 968969190.

Hamburguesa de Atún.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Restaurante Yaho Alta - Churra (Murcia).



Rollos de pato.
En este mes de diciembre se me está acumulando el trabajo y la desidia. Llevo un mes sin subir nada. Muchas entradas por hacer y pocas ganas. Además me encuentro en una encrucijada. No sé si seguir por el camino marcado con el Restaurante La Torre de Las Flores, con una cocina más tradicional, como podría ser La Meseguera, si volver a hacer una entrada de uno de esos restaurantes a los que tanto nos gusta ir, donde son las manos del cocinero las que convierten un boquerón en una sorprendente delicatessen, hacerla de algún restaurante de los que he ido últimamente fuera de la región, o volver a dar un giro de timón del blog e ir a una tercera y diferente opción, algo más étnico y oriental.
Para dar un cambio y después de mucho pensar vamos con el restaurante asiático Yaho Alta de Churra del que teníamos muy buenas referencias. Como mis conocimientos en comida asiática, a nivel consumidor, son bajos,  ínfimos o incluso nulos, puede que esta entrada no ayude mucho ni a expertos ni a neófitos, pero vamos a intentarlo. Llegamos directamente al restaurante en el que quizás fue el último día caluroso del año. Siendo noviembre aún disfrutábamos de manga corta y el sol caía con justicia, por lo que desestimamos la terraza y pasamos directamente al interior. Increíble pero cierto. Ahora que vamos con bufanda, pienso: que cerca, pero a la vez que lejos han quedado los días cálidos.
Llegamos a Yaho Alta y nos encontramos con una nave de unos 700 metros y dos alturas


decorada con un relativo buen gusto donde lógicamente dominan los motivos orientales, cabezas de buda incluidas y maderas tropicales como el wengue que combinan con los tonos blancos de las paredes. También hay algún que otro guiño a la enología. Me llama especialmente la atención las puertas de entrada, con una rica ornamentación de madera labrada. También hay algún elemento decorativo totalmente prescindible, como una fuente de notas musicales. Eso sí, no encontré ningún Zhaocai Mao de la suerte. Como íbamos con niños nos pusieron en una zona en la que todas las mesas tenían infantes. Las parejas que iban buscando intimidad o simplemente tranquilidad y silencio, las acomodaban en otras zonas más tranquilas, cosa que era de agradecer. Ventajas de tener tantos metros cuadrados.
Dim Sum
Cuando nos sentamos, no teníamos muy claro que íbamos a pedir, por lo que para evitar disputas nos fuimos a lo fácil. Pedimos uno de los menús que ya tienen preparados. Concretamente el número 4. Además pedimos sushi para contentar a todo el mundo y para los niños el menú especial infantil. El menú empieza con una refrescante ensalada de Tailandia con frutos secos, hoja de roble, tomate entre otros muchos, variados y exóticos ingredientes aliñada con zumo de naranja y un intenso sabor a jengibre. Destaca en el servicio la original vajilla con la que enriquecen la presentación de todos y cada uno de los platos que sirven. Después nos sorprendieron con unos crujientes rollos de pato. Cuatro rollitos del grosor no mayor al de un dedo, rellenos de una pasta de carne de pata, cortados en diagonal y servidos de una manera original junto a una salsa dulzona. Otra vez llama la atención la vajilla. Quizás son los rollos lo mejor del menú. El tercero de los entrantes fue la tempura de gambas y verdura. Todo un clásico ya de la comida asiática. La sirvieron en una fuente con forma de barco. Los ingredientes, tanto vegetales como gambas, se notaban frescos y la masa quedaba crujiente, sin demasiado aceite. Antes de los Dim sum trajeron el Sushi. Uramaki  con palitos de mar y gambas adornado con huevas Tobiko (California Roll) y Makizushi de atún y salmón fundamentalmente. Para empezar no está nada mal. Cerramos la primera parte de la comida con los Dim sum. Empanadillas y bolas de masa, de origen cantonés, rellenas de diferentes ingredientes y cocidas al vapor.
Tras estos bocados, pasamos a platos más “contundentes”. Si es que se puede llamar
Gambas con curry.
contundente a algo de lo que ofrecen en este tipo de restaurantes. Gambas con salsa de curry y leche de coco. Bueno, esto no es muy contundente, pero si delicioso. Siempre he oído que los restaurantes asiáticos están altamente occidentalizados. Suavizan y matizan mucho sus sabores adaptándolos al gusto europeo. No sé si será cierto o no, y aunque es algo perfectamente criticable, pues no aprendemos realmente como es su verdadera cocina, yo personalmente lo agradezco. Aquí las gambas saben a curry sin muchas interferencias agridulces ni picantes hasta rabiar que enmascaren el maravilloso sabor del curry. Además, no me gusta nada el sabor de la lima en los platos, la prefiero en los mojitos. Todos estos platos venían acompañados por los omnipresentes arroz y tallarines. Junto a las gambas trajeron el pollo a la plancha, que si de sabor estaba francamente bueno, los trozos eran bastante pequeños. Quizás demasiado. Cerramos los principales con los también minúsculos trozos de ternera picante acompañados de pimientos, mini mazorcas de maíz y zanahoria. Estos dos últimos platos estaban buenos, aunque no más que los que cocinan en el chino que hay frente a mi casa.
Ternera Picante.
Fue en los postres donde fracasaron. Puede que por estar saciados, puede que por la presentación tan simple en comparación con el resto de los platos, puede que por ser helado industrial y no haber de turrón, o por no flambearlo, pero el helado frito no me convenció lo más mínimo. En mi opinión, totalmente prescindible.

El restaurante Yaho Alta es una buena opción para disfrutar de la comida asiática, en especial de la tailandesa en un entorno totalmente distinto al del restaurante chino tradicional de dragones y paisajes orientales excesivamente naif, y a un precio bastante asequible, aunque salvo contadas excepciones ese tipo de cocina no suele ser muy alto. La cuenta de tal festín fue de unos 20 euros por cabeza. Lo mejor de todo fue la decoración, el ambiente y el servicio. Lo más flojo el postre. Yaho Alta lo podemos encontrar en la Avenida Juan de Borbón a la altura de Churra y para reservar lo podemos hacer llamando al número 968835806 o en www.yahoalta.com. También desde hace unos meses han abierto un Yaho Alta en el centro, junto al jardín del Salitre, en la calle Jerónimo de Roda.


Pollo plancha.
Restaurante Yaho Alta.
      C/ Jerónimo de Roda 1. Murcia 30005
      Teléfono 868075932.

      Av. Juan de Borbón S/N.
      Teléfono 968835806.