jueves, 20 de marzo de 2014

Restaurante Casa Antonio - Jaén.




Ajo blanco de coco.
De manera casual se organizó un viaje exprés que dio con mis huesos en la ciudad de Jaén. Fue un viaje rápido, demasiado rápido en el que solamente teníamos tres horas en la ciudad. De repente se nos abrió un amplio abanico de posibilidades que fuimos descartando rápidamente quedando solamente tres factibles y todas gastronómicas. La posibilidad de hacer una visita por la ciudad la descartamos al ser una hora intempestiva para cualquier evento turístico. Las opciones resultantes eran, o buscar una zona de bares donde tapear de uno a otro local, o visitar una carpa que habían montado para celebrar San Patricio, o buscar algún restaurante donde disfrutar tranquilamente sentados de una comida. Lo de tapear no era mala idea, pero lo llevábamos haciendo dos días por Granada y Córdoba. La carpa de San Patricio era más de lo mismo, una barra donde pedir una Guinness y comer algún tipo de carne asada o bbq. Por lo que comer sentado resultaba la más atractiva en esos momentos. Una vez decidido que queríamos, ahora teníamos que elegir dónde ir, y que mejor fuente de información que el blog de un reconocido bloguero local, porque hay que fiarse de los blogueros, casi siempre. Lástima que no lo encontramos y terminamos fiándonos de algo más generalista. De los restaurantes recomendados, todas las guías hablaban, y muy bien, del Restaurante Casa Antonio que desde 1992 viene haciendo un buen trabajo y que casualmente estaba a dos calles de donde nos encontrábamos nosotros. Blanco y en botella. Por esas casualidades de la vida ese día íbamos a terminar comiéndonos todo un Sol Repsol y de paso haciendo la mi primera entrada de un restaurante jienense.
Huevos diferentes con trufas.
Llegamos al número tres de la calle Fermín de Palma, una estrecha calle donde han ocupado varias plazas de aparcamiento para habilitar una terraza que rompe con el automovilístico entorno. Es una buena opción, aunque nosotros no la tomamos en cuenta y pasamos al interior donde una pequeña barra nos ofrecía sus servicios, que tampoco aceptamos. El comedor nos esperaba. Solamente fue necesario traspasar dos puertas batientes para entrar en un comedor donde se respiraba un ambiente óptimo para disfrutar de la comida, la conversación o simplemente el momento. Un salón, donde no caben más de unos treinta comensales, cargado del silencio que se rompe con el leve sonido de los cubiertos y el sonido del hilo musical, está decorado por modernas y serenas pinturas de unos ojos que no pasan desapercibidos. Hay otros salones privados más pequeños que le dan una capacidad para unas sesenta personas.


Sopa de queso.
Con la clara blanca del aperitivo sirvieron unas aceitunas de ración, y como no, un buen pan, de El Colmenero de Alhaurin, para mojar con un buen aceite de arbequina, que para eso estamos en Jaén. Pero la cosa empieza a ponerse seria con el aperitivo de la casa. Servido en un pequeño cuenco de madera trajeron una sopa de queso con cebolla y membrillo que supo a poco, aunque era solo el aperitivo. Lo serio empezó con la recomendación del maître, un ajo blanco de coco con un granizado de piña y albahaca. Para José Carlos Capel, uno de los candidatos a plato del año, y no soy yo quien llevarle la contra. Este plato sí que se me hizo escaso. Debería haberlo pedido de primero, como ensalada, de principal e incluso de postre. Si diera en el blog menciones, este plato, sin duda se llevaría la suya. Inolvidable.
Seguimos con un plato que no me terminó de convencer. Puede que tras la buena impresión del ajo
Torrija de chocolate blanco.
blanco, el huevo quedara devaluado. Sobre un lecho de puré de patata venía el huevo y sobre este, unas lascas de trufa negra que le daban el fuerte sabor a tierra característico. Algo distinto a lo habitual, pero que en mi opinión, no acababa de cerrar el plato, aunque también puede ser que simplemente no fuera lo que esperábamos encontrar. Cerramos los salados con unos cogollos (cogotes) de merluza impresionantes, tanto por tamaño como por textura y sabor. Bañados con una salsa que solo hacía mejorarlos. ¿A la bilbaína? Nos llevó nuestro tiempo, pero al fin, pudimos dar buena cuenta de ellos y aun tener espacio para un postre, que no podíamos dejar pasar. El vino con el que acompañamos estos platos, fue el fresquísimo verdejo de Rueda, Blanco Nieva Pie Franco de 2012.

No hubo consenso en los postres y aunque el coulant de chocolate acompañado de una compota de fruta de la pasión estaba bastante bueno, me quedo, sin dudarlo, con la torrija de chocolate blanco y canela. Ambos son lo suficientemente dulces para los nosotros los golosos. Dos postres que pusieron la guinda al buen trabajo que desde la cocina hace el chef Pedro Sánchez Jaén y remata en la sala Antonio del Moral. Terminamos con el tiempo justo para disfrutar tranquilamente de un PX antes de poner fin a nuestro efímero paso por Jaén, una ciudad que hacía más de veinte años que no visitaba y a la que debo una visita turística, aunque ésta vuelva a terminar en el Restaurante Casa Antonio.


Restaurante Casa Antonio.
C/ Fermín Palma, 3. 23008  Jaén
Teléfono 953270262.

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