domingo, 27 de abril de 2014

Restaurante Alborada - Murcia.



Chopitos con habas.
Restaurantes clásicos de Murcia se podría decir que son aquellos que están desde siempre. Los que nuestra memoria guarda en lo más profundo de los recuerdos y asociamos a tiempos pretéritos. Pero desde mi particular punto de vista, no todos los restaurantes antiguos se merecen el  título de clásicos. El clasicismo es un galón que hay que saber ganarse. Hay que saber distinguir entre clásico y antiguo. El que está de toda la vida es un restaurante antiguo que se ha sabido nutrir de una tipo de clientela que no suele evolucionar y que demanda en cada visita las mismas sensaciones que antaño. Un trato satisfactorio, con comida correcta que pase el expediente y punto. - ¡Y a veces ni eso! Un restaurante clásico es algo más. Un restaurante que cumpla los requisitos anteriores pero que a la vez sepa introducir nuevos variantes que le den cierta distinción.

No soy yo quien decir si tal restaurante es o no un clásico, pero de mis últimas experiencias en los considerados como tales, la gran mayoría han sido poco satisfactorias, por no decir decepcionantes. Hay un cierto aburguesamiento al creer que tienen la clientela asegurada. Caso contrario es el que hoy nos ha traído hasta aquí, el del restaurante Alborada. Uno de los que podríamos llamar clásicos pero que han sabido adaptarse a los tiempo que corren sin olvidar el camino recorrido. Y si además de esto tienen leche frita y la presentan flambeada con helado de turrón siguiendo la receta de Raimundo González, mejor que mejor.
Hace unos años se trasladaron al bajo en el que hoy se encuentran. Un pequeño local de tonos
Huevos poché con foie y trufa.
blancos y naranjas que sinceramente me gusta. Es moderno a la vez que acogedor. Se accede por una pequeña rampa franqueada por la cava de vinos. Enfrente, una barra pequeña de la que tanto nos gusta a los murcianos. En el interior la cosa incluso mejora. Un comedor de techos altos, tonos blancos, muy luminoso decorado con pinturas modernas. Las mesas van vestidas con manteles. También hay un pequeño reservado si lo que se quiere es una comida un poco más íntima. Pero bueno, vamos a lo de siempre que lo que nos gusta es el yantar. Mientras esperamos al resto de los comensales, nos tomamos un vino blanco, hay quien cerveza con unas aceitunas, longaniza seca y almendras. Todo muy típico.
 Hay la opción de carta aunque es el propio cocinero David Muñoz quien se acerca a tomar nota, y lo que es más importante, a hacer recomendaciones. Es bueno saber explicar el producto que se ofrece. La idea es la de siempre, platos al centro para poder probar más cosas. Empezamos con uno de los platos imprescindibles de Alborada, unas gulas con gambas y chips de alcachofa. Bastante crujientes, la alcachofa es un producto comodín que pega bien con casi todo, gulas, jamón, gambas, huevos… - ¡Prueba de la alcachofa superada! Seguimos con unos frescos chopitos salteados con habas baby y con unos huevos poché sobre una salsa trufada con foie fresco, a los que añaden ralladura de trufa al momento de servir. De sabor muy buenos, aunque creo que la mayoría de los huevos estaban hechos de más. La yema había quedado sólida. A quienes no tomaron huevo les prepararon unos falsos raviolis de panceta rellenos de setas. Todos los entrantes destacan, gusten más o menos, por la calidad del producto que es indiscutible. También tuvimos la oportunidad de probar una tapa de tartar de salmón que estaba a la altura.
Cerramos con unos chuletones al centro. Yo nunca soy partidario de pedir este tipo de carnes, prefiero pedir algo más elaborado, aunque aquí no mandaba yo. La carne era de vaca gallega. Tierna y sabrosa, una delicia que regamos con vinos de Casa de la Ermita.
Llegando a los postres, tampoco hubo consenso y como castigo tocamos a uno por cabeza. Además, aquí flambean la leche frita con zumo de naranja y licor. Ante eso, pierdo los papeles y cometo al menos dos pecados capitales. - ¡Yo quiero una leche frita para mí! ¡Con helado de turrón, por supuesto! Muy recomendable aunque el coulant también tenía buena pinta y pude probar la tarta de chocolate con un ligero toque de naranja que también estaba deliciosa.
Leche Frita.
Cerramos la cena con unos cafés y un vino dulce acompañado de unos rollos de anís y chocolate. ¡Que las buenas costumbres no hay que perderlas! Mientras viene la cuenta, diré que el servicio fue algo más que correcto con un esmerado cuidado por los detalles. Los platos y cubiertos los cambiaban continuamente y tanto el agua como el vino quedaban en una mesa auxiliar a la que en ningún momento tuvimos que desplazarnos. Un trato amable y servicial en todo momento. Al final, la cena estuvo entre los 35 y 40 euros por comensal, que si bien es cierto que es un poco más caro de lo habitual, el trato, y el producto también se pagan.




Restaurante Alborada.
C/Andrés Baquero 15. Murcia 30001
Teléfono 968232323.

miércoles, 16 de abril de 2014

Restobar El Palco 41 - Murcia.



Hay ocasiones en las que llegamos a un nuevo restaurante y salimos con el deseo de que les vaya todo bien. Últimamente vamos a todo restaurante que abre sus puertas o reestrena, como es el caso de Tapeo Club que ha cambiado de gerencia recientemente y unas veces mejor y otras no tan bien, pero siempre sale la misma frase, hay que darles tiempo. El caso del Restobar El Palco 41 parece distinto. El establecimiento es nuevo, pero los que están detrás tienen la experiencia suficiente para saber que una primera visita en la que el cliente salga descontento, es un cliente que difícilmente retornará. Para evitar esto, han empezado a trabajar sin utilizar todo el espacio disponible y con una plantilla de camareros más numerosa de  lo habitual facilitando así el rodaje.
El nombre de El Palco 41 y la decoración, trabajo de Funes interiores, es un continuo guiño al mundo del espectáculo, los tramoyistas, las bambalinas y  sobre todo al vecino Teatro Romea. Han creado un local amplio, con altos techos y muy claro que invita al tapeo de barra, si no se quiere disfrutar de la terraza en plena Plaza del Romea. Porque no cabe duda que el mundo del teatro siempre ha estado muy ligado al de la gastronomía. Una buena obra con el estómago vacío, puede no parecernos tan buena.
Llegamos a probar sus tapas en plena procesión del Perdón, cuando aún no lleva abierto ni una semana. ¿Lo necesitaran? Echando un vistazo al programa, perdón, a la carta, podemos ver que tienen una cocina apta para todos los gustos sabiendo combinar el producto con la tradición sin dejar de lado la modernidad que el cocinero David López da a todas sus creaciones. En la particular sala de ensayo de El Palco 41 toman protagonismo las brasas a las que dan un uso a veces inimaginable.
Lomo de orza.
Empezamos con una tabla de quesos de La Lechera de Burdeos con un pan manchado de aceite de pimentón y la recomendación pertinente de su consumo empezando por el Charolais francés de leche de cabra y terminando por el cántabro Picón combinado con fresas pasando por el San Simón o el Comte. Hay que ver la labor doctrinaria que desde La Lechera de Burdeos están haciendo con el mundo de los quesos. Terminamos el primer acto y del segundo probamos unas Pataticas Bravas, crujientes por fuera y blandas por dentro, acompañadas de ajo de brasas y salsa barbacoa. Si, ajo de brasas de sabor ligeramente ahumado.
La representación del tercer acto (el pollo y la gallina) viene a cargo de las croquetas. Tapa tradicional donde las haya que adquiere ese tinte de modernidad al utilizar pollo al curry en su elaboración. Una croqueta sobre un cremoso de curry y licuado de perejil que se puede convertir en una de las tapas de consumo obligado. Antes de llegar al ecuador de la presentación cambiamos la cerveza, que tiene bastante protagonismo con cuatro grifos y recomendaciones de maridaje en la carta, por el vino, un verdejo de Juan Gil.
Pasamos al cuarto acto (el cerdo y su despiece) del que nos ofrecen un sorprendente lomo de orza a baja temperatura. El vacío hace que quede mucho más jugosa la carne que sirven con un suave alioli de calabaza asada. Todo el sabor del lomo de orza pero mucho más cómodo de comer. Cerramos los salados en el quinto acto (el cordero segureño y el bacalao), el sexto  (la vaca) la dejaremos para otra ocasión. Del cordero nos sirvieron una cazuela de chapinas y sesos al ajillo. Una verdadera delicia que no todo el mundo es capaz de apreciar.
Patatas bravas.
En el acto final (las cosas dulces que la vida nos da) es donde más nos sorprendió sin perder la idea de modernizar lo tradicional. Como dije de los postres del Restobar Milhojas, también elaborados por David López, son unos postres nada convencionales. El más atrevido, aunque para mí el más flojo, es el plátano a la brasa con chocolate negro y crispis de arroz. Yo me quedo con cualquiera de los otros dos postres que probamos. Servidos en vasos de cristal que recuerdan a los envases de yogur, la crème brulée de hierbabuena y coco liofilizado, y el tocino de cielo con pasión aportan el punto goloso a la cena. La hierbabuena le aporta frescos a una deliciosa natilla mientras que el toque de coco le da tanto sabor como una textura muy agradable. El tocino de cielo tiene el toque ácido de fruta de la pasión que lo hace distinto. La parte solida se la aportan unos chips de manzana. Creo que con estos postres, la función termina a lo grande. Un café para cerrar y un cortísimo paseo hasta el Teatro Romea para poder ver cualquier obra que se esté representando en esos momentos.
En conclusión, un nuevo local en el que podemos tomar desde el café de la mañana, hasta la primera copa después de la cena. Un establecimiento que está llamado a mantener un bonito idilio con el teatro donde podemos comer a un precio muy interesante.
 
Tocino de cielo con pasión.

 
Restobar El Palco 41.
Pl. Julián Romea. Murcia 30001
Teléfono 968222746.
 
Crème Brulé con hierbabuena.

miércoles, 9 de abril de 2014

Menú Homenaje a Mariano Nicolás - Barra de Barras


Sardina con cebolla braseada a la miel.


Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Marineras.

Nada mejor que este poema de Antonio Machado para describir la trayectoria profesional de Don Mariano Nicolás Hernández, propietario y fundador del Restaurante El Churra a quien Barra de Barras rinde un más que merecido homenaje. Y  es que en su  ADN está grabado el camino andado, los pasos dados siempre sabiendo la dirección hacia la que se está dirigiendo sin miedo de mirar atrás, sin olvidar de donde viene, pero sobre todo sabiendo hacia el lugar hacia el que quiere ir. Y todo sin perder la ilusión y la fuerza del primer día con la tranquilidad de quien sabe que el relevo generacional está asegurado.
Para cerrar la edición de Barra de Barras 2014, el equipo de Gastrólogos, ha reunido a un magnifico elenco  compuesto por siete cocineros y un pastelero, con el encargo de reinterpretar algunos de los platos más representativos del histórico establecimiento. Un proyecto que celebra su segunda edición manteniendo la misma calidad que la precedente.
Como no podía ser de otra manera, el menú empieza por algunos de los más típicos aperitivos
Olla Gitana.
murcianos entre los que no faltan las marineras, el pulpo al horno, las croquetas, tanto de gamba como de pato (estas últimas no son muy de la tierra) o los boquerones en vinagre servidos sobre una patata frita. Los aperitivos vienen de la mano de los cocineros de la casa Juan Antonio García y Antonio Riccio. De todos me quedo con el pulpo y los boquerones en vinagre.
Una vez sentados es el turno de Alfonso Egea de Casa Alfonso y Entre Col y Col, todo una Estrella Michelin quien sorprende con una sardina ahumada sobre una cebolla braseada a la miel. Un plato a priori simple cargado de matices donde conjuga el dulce de la miel con el salado del ahumado potenciado por unos botones de  vinagre ni de los encurtidos. Por motivos de protocolo, de sentido común y para que no se nos pase el arroz, cambian el orden de los platos. Rompiendo con uno de los más absurdos tópicos gastronómicos, nos traen un arroz de verduras y bogavantes. Receta de Cruz García, de quien dicen las más expertas lenguas, que es ella quien mejor hace los arroces marineros a este lado del Puerto de La Cadena. Y como estamos respirando Murcia por los cuatro costados no puede faltar nuestro guiso de  olla gitana de la mano de José María Alcázar del Restaurante Los Churrascos de El Algar. Y como la olla gitana es menos guiso si no viene con su ajo-calabaza, nos lo traen para disfrutar de este maravilloso guiso donde no falta ingrediente alguno en cada una de las raciones (bacalao, pera, judías, garbanzos...). Las raciones del arroz y de la olla son muy justas, pero no debemos olvidar que estamos degustando un menú de cinco platos más aperitivos y postres.
Dorada escabechada.
El pescado es cosa de Tomás Écija de El Albero y La Maita, uno de los cocineros con más futuro de la Región, quien ha elaborado una maravillosa dorada en escabeche de cítricos con pequeños guiños a la cocina asíatica sin olvidar lo autóctono. Cerramos los salados con el que para mí es el plato del menú. Desde el Restaurante Morales han creado una maravillosa paletilla de cabrito envuelta. ¿He dicho maravillosa? Creo que me he quedado corto. Solamente mi arácnido sentido de la vergüenza evitó que me levantara allí mismo y me fusionara en un abrazo de agradecimiento con quien había hecho posible este plato.
Para la presentación, los Gastrólogos han  contado con la ayuda de Pedro Martínez, sumiller, nariz de oro, amante y gran conocedor del mundo del vino, quien nos ilustró sobre las propiedades y características de los vinos Lavia con los que maridan este menú. Y lo hace con tanta pasión que consigue que el disfrute sea doble. El de beber el vino y el de aprender sobre él.
Los postres a cargo del pastelero Andrés Mármol cierran el menú. Como pre-postre sirvieron un
Paletilla de cordero.
mini paparajote con tres perlas de chocolate que se fundieron con el calor. - ¡Escaso! ¿Es que no hay a estas alturas de la primavera hojas de limonero más grandes? Muy rico, como siempre, pero muy pequeño. El golpe final fue una particular versión de la Torta Murciana que nos dejó más que satisfechos a los golosos, independientemente del debate técnico que surgió a cerca de la conveniencia o no de coronarla con una quenelle de chocolate.

En definitiva, estamos ante una gran oportunidad de disfrutar de algunos de los platos bandera de nuestra gastronomía versionados por grandes cocineros. Un digno homenaje para quien ha dado de comer durante tantos años a varias generaciones de murcianos trabajando un producto de calidad unido sin perder la identidad de nuestras raíces.



Restaurante  El Churra.
C/ Obispo Sancho Dávila, 13. 30007  Murcia.
Teléfono 968271522.


sábado, 5 de abril de 2014

La Barra de los XII - Murcia.

 

Lo dicho, pura rutina, animales de costumbres. No sé si somos muy fáciles o muy valientes, pero sitio nuevo que vemos que han abierto, sitio que vamos a probar para ver lo que se cuece allí. Nunca mejor dicho. En esta ocasión hemos ido a La Barra de los XII, el restaurante que acaban de abrir en la Plaza de Los Apóstoles hace apenas unas semanas, en el local donde anteriormente estaba el restaurante Las Cadenas.
Llegamos sin reserva un viernes noche y solamente nos podían dar sitio en la terraza, por lo que del interior apenas puedo contar nada. Lo que pude ver desde la calle. Un negocio de cuidada y moderna decoración de líneas geométrica en el que han creado un agradable ambiente donde la barra, como no podía ser de otra manera, tiene especial protagonismo. La barra de los XII es un local orientado a la plaza, a la vida de la calle.
Echando un rápido vistazo a la carta, vemos que tipo de comida vamos a tomar y viendo que tienen al menos un plato con alcachofa, ya merece la pena darle una oportunidad. Ha pasado “la prueba de la alcachofa”. Os recuerdo que hemos venido buscando la novedad y eso a veces es contraproducente. Todos los restaurantes suelen necesitar un tiempo para ajustes, y por ser demasiado impacientes, en ocasiones pinchamos en hueso.
Pastel de verduras.
La cena empezó de una manera rara, cuando trajeron las bebidas, uno de los refrescos era de 200 y otro de 330. Cuando preguntamos si no habían Fantas grandes, nos dijeron que si, pero que le habían dado esta. Extraña respuesta. Cuando pedimos otra vez, pedimos que fueran grandes que el refranero no se suele equivocar y “caballo grande, ande…” Empezamos con unos chips de berenjenas con una miel de caña. Una ración bastante generosa de crujientes berenjenas. Prácticamente toda la carta está elaborada por platos bastante “conservadores”. Y esto aunque suene a crítica, no lo es. En Murcia, salirte de ciertos modelos de cocina puede convertirse en un perfecto suicidio empresarial y es que los cementerios están llenos de valientes. Tras las berenjenas, trajeron las alcachofas con foie. Tan buenas como escasas y un poco sosas, aunque en esto siempre es mejor quedarse
Revuelto de boletus.
corto que pasarse. Venían acompañadas de unas finísimas y deliciosas patatas fritas. Los dos últimos entrantes fueron un pastel de verduras y unos boletus revueltos con foie. Si, otra vez foie. El pastel de verduras, con berenjena, calabacín, espinacas y zanahoria está francamente rico. El revuelto, un poco soso también, pero si los ingredientes son buenos…
Tras los entrantes nos fuimos a las carnes que acompañamos con el crianza de Fernández de Piérola (2010). La ración de secreto ibérico me pareció bastante escasa. La carrillera, acompañada, como el secreto, de patatas y pimientos, es recomendable. La sirven cubierta de parmesano y con salsa suficiente para poder seguir disfrutando con pan. Solo faltan los postres. Pero para el poco tiempo que llevan abierto el servicio y la cocina cumplieron con creces.
De todos los postres, probamos el flan de queso, los crepes rellenos de crema y la tarta de tres chocolates. Antes de valorarlos, haré una vieja crítica o apreciación. ¿Por qué cubren los postres de siropes que varían sustancialmente el sabor del postre? Por lo demás, aparte de ser el de los tres chocolates el típico de la Thermomix, tanto el flan de queso como el crepe gustaron bastante.
La cena nos salió por unos 20 euros por persona, pidiendo con bastante moderación, pero es verdad que el sitio donde está ubicado también se paga. Cenamos bastante bien, pero como decía antes, creo que los platos son bastante conservadores. Son platos que podemos encontrar en muchos otros restaurantes, por lo que mi pregunte sería la siguiente. ¿Por qué ir a la barra de los XXII a tomarme los mismos platos que en otros muchos locales? ¿No deberían molestarse en crear unos platos estrella que únicamente podamos tomar allí? Es cierto que los murcianos somos bastante conservadores en esto de la gastronomía, pero creo que también sabemos valorar esos pequeños cambios que enriquezcan la oferta local. Un plato bandera que consiga atraer clientes, que la cosa no está para perder ni uno.

Barra de los XII.
C/ Apóstoles, 10. 30001  Murcia.
Teléfono 968969308.