jueves, 8 de mayo de 2014

La Pequeña Taberna - Murcia.







Ya volvemos a lo de siempre, un día me encuentro con que no tengo nada de lo que escribir, y cuando me vengo a dar cuenta se me acumula el trabajo. Esta vez es el exceso el que me lleva por el camino de la amargura. En apenas una semana hemos estado probando tres restaurantes de los que, a priori, tengo la intención de hablar, aunque no sé por cual empezar. La entrada del restaurante La Cuba la voy a dejar para otra ocasión, pues no creo que pase mucho tiempo antes de que volvamos a ir. De la madrileña gastroteca El Triciclo, que nos dejó tan buenas sensaciones,  pueden pasar aún algunos días antes de hacerla, pues ha sido tan placentera que aún conservaremos en la memoria, y sobre todo, en las notas que tomamos estas sensaciones y los recuerdos. Por lo que el ganador ha sido La Pequeña Taberna, con la que seguimos con la ruta de los clásicos de Murcia.
Llegamos a una cena ya concertada en uno de los salones privados que tienen y he de decir que me gustó bastante el sitio y la decoración. Un establecimiento en el que, sin perder ese toque de rusticidad, ha sabido introducir la elegancia y donde la cocina tradicional murciana, el producto de primera calidad tanto de la huerta, del mar como del campo son  protagonistas. Su mejor reclamo, junto al toro de Osborne, son sus siempre presentes bodegones. No podemos perdernos ni el pisto murciano, ni las alcachofas de la abuela, pero bueno, vamos por partes para no saltarnos nada.
Comenzamos con un cuenco de sobrasada con unas tostas para ir haciendo boca mientras van llegando Seguimos con una croqueta, quizás demasiado rustica, sobre un poco de pimentón.  Poca croqueta para ese plato tan grande y excesivamente barroco, se pierde. La elaboración de las croquetas, tan poco cuidadas, choca con la presentación, finamente cortados y perfectamente ordenada, de los tomates pelados con bonito y aceite de oliva virgen. Quitando la decoración de la croqueta, poco se puede decir de lo que llevamos de cena. Una cocina de producto donde lo tradicional lleva la voz cantante. Se respira huerta y producto local, no hay más secreto.
los que faltan. Quince minutos de cortesía y pasaron a servir las afamadas alcachofas de la abuela. Un exquisito plato donde la hortaliza es la reina, primero frita, luego cocida en un caldo de carne y vino. Un clásico de la casa y de la gastronomía murciana con unos piñones. -Imprescindible.
 Seguimos con un plato de jamón que presentan con rebanadas de pan horneado untado de tomate. ¿He de decir algo más?  El mero hecho de recordarlo me hace salivar mientras mi estómago se contrae recordándome que está ahí para lo que necesite. Terminamos los entrantes al centro con los “huevos de Miguel”. Teóricamente nada excepcional, patatas a lo pobre, pequeños tacos de jamón y unos huevos rotos, pero el resultado es que el pan vuela de las paneras. Un plato donde la clara del huevo está perfectamente cuajada y la yema invita al uso, incluso al abuso del pan.
Llegando a los principales pasamos al vino. Y como no podía ser de otra manera, de su cuidada bodega nos ofertan uno de la tierra. Alceño, un coupage de monastrell y syrah con cuatro meses de barrica. Este vino para maridar con unos medallones de solomillo ibérico acompañado de patatas a lo pobre, las mismas que en los huevos y una reducción de PX y frutos rojos. Yo opté por el pescado, un bacalao al horno sobre un lecho de pisto murciano. Un pisto del que habla Arturo Pérez Reverte en su novela la Carta Esférica y que me pareció una maravilla. ¿El bacalao? Me quedo con el pisto a pesar de que la combinación es todo un acierto.
Un correcto pan de Calatrava de postre, buena porción, para finalizar antes de dar paso al café a la vez que prolongábamos la sobremesa y como siempre solucionando parte de los problemas del mundo, aunque para esta ocasión simplemente nos contentamos con pasar un buen rato platicando entre amigos. Después de liquidar cuentas, 35 euros por persona, dejamos La Pequeña con la sensación de haber pasado un buen rato degustando una cocina tradicional con sus luces y sus sombras pero donde la calidad del producto ofrecido no ofrece ninguna sombra de duda. Uno de los pocos clásicos en los que todavía se puede confiar.



La Pequeña Taberna.
C/General Margallo (junto al arco de San Juan). Murcia 30003
Teléfono 968219840.

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