sábado, 20 de diciembre de 2014

La Mafia se sienta a la mesa - Murcia.

Caramelos de morcilla.
En temas de pizzas y pasta parece que ya está todo inventado, o casi. Siempre hay alguien que da una nueva vuelta de tuerca y las reinventa, o al menos hace, o nos vende que lo ha hecho. Para los amantes de lo convencional, ¿Cómo debe ser un buen restaurante italiano? Si es que se puede hablar de las pizzerías como italianos ¿El que tienen manteles a cuadros rojos y blancos y utilizan viejas botellas de Chianti como candelabros? ¿Los que escriben sus cartas en italiano utilizando antipasti o insalate? ¿O los que rotulan Ristorante-Trattoria? Este tipo de restaurantes abundan en nuestras ciudades y hay a quienes gustan tanto que  incluso se atreven a hacer los tan aburridos rankings. Listas de top en pizzas, en pastas o incluso de tiramisús. Aunque pocos de estos  son las que ofrecen las tan romanas Saltimboccas. Y aunque la cocina italiana es mucho más que esto, la realidad es que la gran mayoría de los que frecuentamos este tipo de restaurantes, lo hacemos buscando sus pizas o por sus pastas en un ambiente familiar o íntimo. ¿Quién no ha tenido su primera cena romántica en torno a una margarita?
Recientemente ha abierto sus puertas, coincidiendo con el cierre del veterano en este palo, SanDoménico, un nuevo local de este tipo en Murcia, La Mafia se sienta a la mesa. Un restaurante franquicia que nos ofrece esta tradicional cocina italiana en un entorno muy logrado. Un establecimiento de dos plantas, cuya decoración está muy cuidada con motivos gastro-mafiosos a juego con el uniforme de los camareros, o viceversa. Y es que los detalles cuentan, aunque haya quien piense que solamente se va a los restaurantes a comer. Eso en ocasiones es incluso terciario. Si los Tattaglia o los Corleone pasaran por aquí, se sentirían como en casa. Aquí se respira a Mario Puzzo, a Lucky Luciano o al mismísimo Al Capone. Nos es más fácil entender a los amici di l´amici  entorno a una mesa repleta de pasta. Y esto, es lo que aporta, que no es poco, esta franquicia, porque como decía antes, poco nuevo bajo el sol. Gracias a Dios.

Los entrantes que pedimos fueron atípicos para ser un italiano, y es que ofrecen una cocina más mediterránea, para los miembros de la familia menos afines al estilo. Empezamos con unos caramelos de morcilla, piquillo y PX con salsa mandorle y foie. La salsa mandorle no es otra cosa que una salsa fría de almendras. Seguimos con unos huevos rotos con jamón ibérico y provolone, más propio de restaurantes que salen en crónicas carnívoras que de un restaurante de dieta mediterránea. Un plato llena buches, totalmente antagónico al anterior y que se está convirtiendo en un imprescindible para la mayoría de restaurantes. Digamos que los huevos rotos  son el aguacate con gambas, o las berenjenas a la crema del siglo XXI.

Tras estos entrantes pasamos al plato principal. Yo elegí pasta, aunque tuve la oportunidad de probar otros platos, tanto pizas como otros tipos de pasta, arroces y salsas. La oferta de pastas es muy variada, racotini, rigatoni, linguini, spaguetti, tagliolini, sacoti… y las salsas: boletus, tartufata, funghi, carbonara, arrabbiata o Don Cuccio nombre del primer jefe mafioso siciliano encarcelado por Mussolini con el que se abría la caza de la mafia. Curiosamente unos meses antes, Don Cuccio había cocinado para el Duce un fastuoso ágape con salchichón de burro, , jamón de mulo, calabaza agridulce o cordero al ragù e arrosto. Por cierto, los principales ingredientes de esta salsa son; nata, espinacas, bacón, tomate, champiñones, pollo y parmesano. Otra buena opción son las pizzas, marinera, fruti di mare, bresaloa o de cebolla caramelizada. Todas las que tuve la oportunidad de probar me parecieron bastante ricas. Quizás son los risottos donde más flojean, al menos la noche de autos. El risotto de tartufata Ibérico con huevo frito y jamón que sonaba mejor que estaba, y el risotto de gambones con crema de azafrán que directamente tuvimos que devolver. Los vinos, aceptable oferta, tanto españoles como italianos pero como todo en general, ligeramente subidos de precio. Optamos por un coupage Garnacha Syrah de la D.O. Cariñena,

De los postres, ni tarta de la abuela, ni cheese cake ni tiramisú, tomamos un crepe negro, el brownie con helado de vainilla o el plum cake, pero me quedo con el mousse de chocolate blanco con gominola. Terminamos con cafés y unos licores que nos ofrecieron los camareros, que además de hacer un buen trabajo, continuamente se interesaban como iba la cena. Ambiente, buena situación, mucho personal, buena comida (menos esos risottos poco mantecados). Algún pero tiene que tener, ¿no? El talón de Aquiles está en los precios, que son un poco elevados para el tipo de comida que dan, siendo las raciones generosas, más caro de lo que estamos acostumbrados. Y es que, una vez más, nadie da duros a cuatro pesetas. Aunque para compensar, ofertan una tarjeta de fidelidad con la que nos descuentan el 5% del total de la consumición para la próxima visita. Una opción gastronómica de una cadena de franquicias, que con su nombre ha llegado a herir susceptibilidades en el país transalpino, al ser considerado un "homenaje" a una sociedad criminal.

Mousse de chocolate blanco con gominola

Restaurante La Mafia se sienta a la mesa.
Pl. Santa Isabel 3 - Murcia
Teléfono 968935500.


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