martes, 30 de diciembre de 2014

Restaurante Los Pardillos - Murcia.


Por ser Navidad y porque seguramente esta haya sido, salvando el aperitivo de San Silvestre, nuestra última salida del 2014, la ocasión se merece algo diferente. Tenemos la oportunidad de cerrar este año con uno de esos restaurantes que teníamos metido, desde hace demasiado tiempo, en la lista de visitas pendientes y que por fin podemos tachar, sacándonos esa pequeña espinita que se nos había enquistado. Los Pardillos es uno de esos restaurantes discretos, que con su elegancia y buen hacer en los fogones, contribuyen a mejorar la necesitada y autocomplaciente oferta gastronómica de Murcia. La decoración, moderna y minimalista, no sé bien si subacuática o espacial, logra crear junto a los juegos de luces y una acústica intimista, un agradable ambiente que consigue aislar al comensal y darle la oportunidad de disfrutar del momento liberándolo de distracciones ajenas. Una destacada y cuidada cava de vinos y el imponente salón, con una programada capacidad para unas cuarenta personas, enfrentado a una barra metálica, es prácticamente diáfano, dejando un  rincón con pared corredera para crear un pequeño reservado.  
Bacalao con vinagreta de pasas y piñones.
Llegamos a medio día y estaban la mitad de las mesas ocupadas, aunque parecía que estábamos solos. Dejamos los abrigos en el guardarropa, y con las cervezas trajeron unos patés como aperitivo de la casa mientras decidíamos la comanda. La oferta de entrantes es bastante interesante, croquetas de boletus y trufas, bocadito de tigre con salsa de chile y panko, pincho de anchoa con queso y membrillo, crunchy de gambón con ajo y perejil, o plátano macho con  una mousse de arraitxiki y salsa de soja, naranja y miel. El arraitxiki, para aquellos que no lo sabíamos, es un pescado de roca del Cantábrico y con él, hace una mousse que envuelve con un plátano frito. Nosotros pedimos los crujientes de morcilla con confitura de tomate. Unos rollitos de pasta brik que envuelven la morcilla. No es la primera vez que probamos la combinación confitura de tomate con morcilla, aunque si sea esta más sutil de las que hayamos probado antes. El segundo de los entrantes que pedimos, y aunque la ensalada de pera, anacardos y vinagreta de mango sonaba muy bien, fue la coca de bacalao y pimientos que también es muy recomendable. Puede que no fuera mucho lo pedido, pero la saturación de estos días así lo aconsejaba.

Pluma ahumada con crema de berenjena
Tanto las carnes, timbal de rabo de toro con crocanti de almendra caramelizada y puré de patata roja o codornices estofadas con chocolate, como los pescados, merluza de pincho o bacalao con una deliciosa vinagreta de pasas y piñones, tenían muy buena pinta, aunque como principal, yo tenía clarísimo que iba a pedir el crujiente de cochinillo con salsa de naranja y miel. La ración, para mi gusto, es bastante escasa,” poco marrano hay ahí”. Y  peor fue cuando lo probé. Deliciosos matices a campo, tomillo y miel endulzada por la naranja. Hubiera dado buena cuenta de un par de raciones de ese calibre, regadas con un excesivamente subido de precio Venta las Vacas de 2012, de la D.O. Ribera de Duero.
Arroz con leche.
Llegamos a los postres y la elección no es mucho más fácil que las anteriores. Fuera de carta nos anuncia el camarero que hay suflé de melocotón y la carta que hay leche frita flambeada. Mi corazón pide uno y mi cabeza el otro. Mi estómago los dos y mi conciencia ninguno, por lo que tomo la solución fácil de ponerme en manos del camarero y que sean ellos los que decidan que ya probaré yo el otro en mi próxima visita. Y aunque hacer ahora la comparación es imposible, el suflé de melocotón está a la altura de lo esperado. También tomamos, y nos pareció muy interesante,  el arroz con leche con sabayón al cava que nos recordó ligeramente al que tomamos en el Restaurante Triciclo de Madrid, cubierto por una capa de azúcar quemada, queda a medio camino entre una creme bruleé y el tradicional arroz con leche. El más flojo de los postres, a nuestro parecer, fue los canutillos con nata de fruta de la pasión. Así cerramos nuestra última salida del año con unos asiáticos estratificados por densidades y un moscatel semidulce y unos turrones navideños por cortesía de la casa. El preció rondó los 45 euros, un precio quizás un poco elevado para lo que estamos acostumbrados, pero en clara sintonía con el ambiente, el servicio serio, profesional, casi impecable y la calidad de la cocina de producto y el continuo contraste de sabores que realiza su cocinero Antonio Rabadán. Una buena guinda de cierre para un año que podemos calificar de bueno, al menos en cuanto a lo que se refiere a la cuestión gastronómica.  


Restaurante Los Pardillos.
C/ Periodista Antonio Herrero 1 - Murcia
Teléfono 968241920.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

He leído tu largo y extenso y aburrido articulo sobre tu restaurante "Los Pardillos" me he sentido ofendido con tu critica al arroz con leche, es el puto mejor arroz con leche que he tomado en mi vida, me lo como todos los putos días y siempre repito.

PD: el único pardillo que ha entrado a ese establecimiento eres tu.

Chef Chof dijo...

Que alegría tu crítica, aunque veo con tristeza que no has entendido nada de mi "largo y extenso y aburrido articulo". Es una pena.