miércoles, 27 de mayo de 2015

Kokoro Gastro Sushi - Murcia


Parto de mi completa ignorancia sobre la cocina japonesa, ya que haber visitado cuatro restaurantes japos, saber manejar los palillos más mal que bien y distinguir un maki de un nigiri y este de un uramaki, llegando incluso a saber que es un gunkan, no doctora a nadie.  No me pidáis mucho más y esto no es la primera vez que lo digo. También sé  que la buena comida japonesa no es barata. Pero, ¿por qué? Los costes que tiene, calidad y frescura de los ingredientes, la mano de obra artesanal y la capacitación del “sushiman”,  hace que el precio final se eleve bastante. Que el sushi esté de moda también es un plus.
Así que una vez puesta la venda, paso a realizar la crónica de la comida que disfrutamos en el restaurante gastro sushi Kokoro. Un nombre polisémico nipón que se podría traducir como corazón, o en un sentido más metafórico, alma o sensibilidad. Kokoro es también en un sentido más literal, el nombre de la novela centenaria de Natsume Soseki que narra la historia de la amistad entre dos anónimos personajes, un joven estudiante y su anciano maestro. Pero volviendo a lo gastronómico, mientras esperamos a los menos puntuales, nos entretenemos con una caña de cerveza Kirin, japonesa, como debe ser, acompañada de un aperitivo, mejillón especiado sobre unos chips de zanahoria. Contemplando la decoración del local, entiendo tanto de decoración como de cocina japonesa,  me decantaría por describir su decoración como algo ecléctica, donde sobresale una estridente alacena amarillo chillón y un árbol de hoja perenne pintado en la pared. ¿Feng Shui?   

Sin más tiempo para meterme en berenjenales, llegan los que faltaban y vuelvo a centrarme la carta. Para no complicarnos, además de dejarnos asesorar, pedimos directamente una bandeja de veinte piezas de sushi, siendo la elección de estas, cosa del “sushiman”. Como el sushi tardará, no olvidemos que se debe hacer sobre la marcha y bajo pedido, por sugerencia de la casa comenzamos con otros entrantes como el Tartar de atún con recuerdo murciano. Un tartar imperfectamente cortado, como ha de ser, en el que los sabores orientales pierden protagonismo en una fusión mediterránea al introducir la crema de huevo, el sorbete de tomate y sobre todo un puré de oliva que marca mucho la personalidad de este plato. Un entrante que me recuerda bastante al tartar de sorbete murciano que probamos en La Fresca de Cabo de Palos hace unos cuantos años. ¿Casualidad? Seguimos con un muy bien presentado Tataki de atún, crema de aguacate, salsa Kokoro y Kizami Wasabi, un  wasabi fresco picado y marinado en salsa de soja que le da un sutil toque picante.
Ya habíamos terminado con las cervezas y pasamos al vino, Chan de Rosas, un Albariño recomendación del servicio. Comenzamos con los entrantes calientes, antes de pasar al sushi, el primero son las vieiras picantes. -¡Maravillosas!- También muy recomendadas por la camarera e imprescindibles para quien vaya a comer a Kokoro. Lo mejor sin duda de la comida. Rompiendo el protocolo del buen amante de la comida japonesa, se nos ocurrió pedir un poco de pan. Muy simpática, pero tajante, la camarera contestó que esto es un japo y en los japos no hay pan. Así que, con lágrimas en los ojos vimos cómo se llevaban la fuente vacía de las vieras sin que pudiéramos haber mojado ni una miguica de pan. -¡Porca Miseria¡-. Pero les diré a los puristas que en los japos tampoco pega el vino de Galicia y bien que nos lo bebimos, aunque no repetimos y nos fuimos a Ourense a probar el Bolo de Valdeorras.
La tabla de sushi estaba formada por maki vegetal tempurizado, por uramaki, el de atún picante muy bueno y cuatro niguiri de pez mantequilla flambeados con esencia de trufa blanca y huevas de salmón que nos gustaron mucho. Desde mi lego conocimiento, muy buena calidad. Como nos quedamos cortos, también pedimos el niguiri Toro Kokoro (flambeado con fie y px). Dejamos para otra ocasión la tempura y pedimos el Tori Karaage, un pollo marinado que esta delicioso y para darle al Cesar lo que es del Cesar, a un precio muy interesante. Demasiado. Yo hubiera cerrado con las mini burguer de ternera acompañada de un original queso wasabi fundido, pero no nos resistimos a probar la brocheta Yakitori de pollo (tuvieron el detalle de poner ración y media) y el que para mí fue el plato más flojo, la Yakisoba de gambas. El arroz frito, las gyozas y los Gua Bao los dejamos para la próxima visita. El ceviche tendrá que esperar más.
Llegamos a los postres, desganados, pero sin querer renunciar a ellos. Probamos el brownie rebozado en Té Matcha y una tarta de queso wasabi, aquí no se nota tanto el wasabi. No nos ofrecieron, no debía quedar, ni los mochis, ni el tiramisú de té. Finalizamos la comida como no podía ser de otra manera, tomando un café, hubiera sido más típico realizar el ritual del té, y bebiendo sake de arroz servido en su Tokkuri y su Ochoko, como manda la tradición, brindando al grito de Kanpai, pero sin respetar el ceremonial de servicio. El precio rondó los 46 euros, con lo que volviendo al inicio de esta crónica planteo de nuevo la misma pregunta: ¿por qué es cara la comida de los restaurantes japoneses? La respuesta creo que está clara, la calidad de los productos al que habría que añadir en este caso la cantidad. Lo mejor, las vieiras, los niguiri y el servicio atento y por agradar de los camareros. Aún nos queda cerrar el circuito de los japoneses, para doctorarnos, con Kome y Enso, pero independientemente de esto, volveremos, no todos los meses, y evidentemente recomendamos Kokoro como referente para comer buen sushi. 



Kokoro Gastro Sushi.
Av/ Libertad 6. Bloq 5 - Murcia
Teléfono 868077000.
www.kokorogastrosushi.com




domingo, 10 de mayo de 2015

Restaurante La Bien Pagá - Murcia



Ná te pido,
Ná te debo
Me voy de tu vera,
Olvídame ya
Que he pagao con oro
Tus carnes morenas
No maldigas paya,
Que estamos en paz.

Hacía tiempo que no tenía tan fácil el inicio de una entrada, aunque también es verdad que hacía tiempo que no escribía una entrada, pero es que así se llama el Restaurante que han abierto en el número uno de la calle Sociedad, y ya van al menos cuatro restaurantes en ese mismo local. Teniendo la misma ubicación que la del restaurante La Sociedad, ha heredado los mismos problemas estructurales, y es que, es un restaurante de barra al que han añadido una planta superior para hacer un comedor, quedando el techo demasiado bajo, con lo que hay ocasiones en los que el ruido de fondo no permite una normal conversación. El artífice de este nuevo proyecto, La Bien Pagá, es el sevillano David Lainez, ex sumiller de El Estudio de Ana, por lo que la buena bebida debe estar asegurada.
Nos sientan en la planta superior y enseguida una simpática camarera nos toma nota de las bebidas y se ofrece a aconsejarnos. También nos da la posibilidad de ver la carta, cosa que pedimos, más que nada por hacernos una ligera idea de sus propuestas. Desde mi punto de vista, quizás es demasiado corta. No hay mucha variedad, o no tienen en la carta toda su oferta.
Empezamos con un tomate de temporada con salazones. Según nos dijeron, tomates Raf, con un buen trozo de bonito. Y aquí es cuando hago un pequeño receso para criticar el sistema que muchos restaurantes usan para cobrar las ensaladas. Creo que se debe dar valor al plato, no a la gente que va a comer de él. Cobrar precio por persona siempre me ha parecido sospechoso. Estoy convencido que a nueve comensales nos sirven la misma cantidad que si somos 10. Cobren el precio de la ensalada que si queremos más, ya pedimos otra. Seguimos con el Croquetón de gallina y jamón. "Setenta gramos de croqueta, del tamaño de una pelota de tenis", nos informa orgullosa la camarera. Cuando las trajeron, la pelota de tenis era más bien de golf, y no nos sorprendió tanto como esperaba. Estaban buenas de sabor, pero extraordinariamente caras. No creo haber probado nunca una croqueta de cuatro euros. La opción de alcachofas, jamón y crema de parmesano suena fantástica, pero los detractores del queso,- que sí, que los hay,- se imponen y piden un delicioso huevo con foie y setas sobre un lecho de patatas fritas paja. Con el huevo, dejamos la cerveza y nos pasamos al vino. No tienen carta de vinos, lo que dificulta la cosa. Nos informan que aquí todos los caldos tienen el mismo precio, 15 euros y tenemos a nuestra disposición vinos de distintas denominaciones.
Después de una dura negociación contra los amantes de los Ribera, nos dejamos asesorar por la camarera y pedimos Finca Elez, un vino de Manuel Manzaneque, de Albacete, un crianza de 2007 muy diferente a lo que estamos acostumbrados, y que nos gustó a todos. Terminamos los entrantes probando el pollo al curry. De buen sabor también, aunque la ración es bastante escasa. Cerramos los salados con pluma de ibérico acopañada de una crema de coliflor y salsa chimirruchi, que junto al huevo, fue lo que más nos gustó, tanto de sabor como de precio, que era bastante apropiado. Otras alternativas a la carne son el bacalao con espuma de ajo, el salmón con guacamole y kimuchi o la carrillera con pesto rojo y parmentier. También tenemos unos molletes de morcilla de verano o si queremos cerrar por todo lo alto un filete de 300 gramos de Angus.

La oferta de postres tampoco es muy amplia, y menos si solamente les quedan dos de los cinco postres que ofertan. El semifrío de asiático, la fruta con tierra de choco, nueces y nata, y las torrijas con helado de turrón son apetecibles, pero nos informan de que no les quedan, tendremos que aguardar a otra ocasión. Solamente podemos elegir entre el brownie y la tarta de queso, y aunque yo me pido solamente un café, pruebo el brownie que viene acompañado de un helado de frutos del bosque, que bueno. A ver si tenemos más suerte en la próxima ocasión.
Cuando pedimos la cuenta, llama la atención el precio del tomate, con diferencia lo más caro de toda la cena por esa costumbre de cobrar /per. Intolerable que cuatro tomates partidos, por muy Raf que sean, con unos trozos de bonito seco puedan costar casi 25 euros. Lo comentamos con el encargado al creer que es un exceso y corrigieron de manera sensible el precio de los tomates. El servicio en la mesa fue muy atento y educado, aunque un poco lento y olvidadizo. Pero esto puede que sean cosas de la puesta en marcha. Terminamos la velada con una copa de vino dulce cortesía de la casa y la propuesta de un joven Barman, quien nos ofreció prepararnos unos Beefeater para la sobremesa.  Al final salimos por unos 20 euros por cabeza sin copa, claro. Y cerramos esta entrada como Dios manda, con lo que resume nuestra cena teniendo claro que la próxima vez que vayamos, será para disfrutar de su cocina en la barra.

Bien pagá,
Si tu eres la bien pagá,
Porque tus besos compré
Y a mí te supiste dar
Por un puñao de parné
Bien pagá, bien pagá
Bien pagá fuiste mujé.



Restaurante La Bien Pagá.
C/ Sociedad, 1. - Murcia
Teléfono 968932626.