lunes, 9 de enero de 2017

Restaurante Acuario - Murcia.


Durante muchos años, el Restaurante Acuario, fue mi restaurante de cabecera. En la Murcia del siglo XX, el cocinero José Marcos realizaba una cocina innovadoras con platos francamente deliciosos. Creaciones maravillosas y originales que eran lo más parecido que teníamos por aquí a un restaurante con estrella Michelin. Recetas complejas y sabrosas que lo auparon a la cúspide de la gastronomía regional. Pero los años fueron pasando y con ellos cambiaron los gustos y las modas. Así, de manera casi imperceptible, el  inmovilismo de este restaurante le hizo caer poco a poco en la cotidianidad y en el desinterés de los buscadores de tendencias. Sus más fieles seguidores fuimos traicionándolo y hablando, con nostalgia, en pasado de lo bien que se comía, con el cuerpo aún presente. Al pasar por la plaza Puxmarina, veía con pena su salón desierto de clientela. 


Después de varios años volvemos a darle una oportunidad. La penúltima vez que comimos allí, nos fuimos bastante decepcionados, pero una mala tarde la tenemos cualquiera. El tiempo se paró hace mucho tiempo entre sus cuatro paredes. Todo sigue igual, colores, diplomas, catedral y santuario de la Fuensanta de azúcar, pecera, mobiliario, personal o simpatía. Mismo trato cercano y amable de siempre. No acierto a encontrar ningún cambio desde nuestra última visita. Aunque en la carta si se ve que han introducido ligeros cambios fruto del cambio en la cocina. En esta visita vamos a dejar los cambios de lado. El cuerpo nos pide los clásicos, lo de siempre.

Cola de gamba a la diabla.
Con el vermouth, aquí sirven Perucchi, punto positivo, traen unas pequeñas tostas de paté con mermelada de violetas. Y ya empezando con lo serio, vamos con las colas de gambas a la diabla, su particular versión de los caballitos, sobre una intensa salsa de cangrejo. Seguimos con las croquetas de bacalao y ajos tiernos sobre una fritura de tomate concasse. Ni que decir tiene que el servicio es en platos individuales. Los dos siguientes entrantes son de gran nivel. La suprema de berenjena con champiñones y jamón, es un imprescindible, me encanta, pero la patatita rellena de mariscos con perlas del mar, hay que pedirla si o si, excepto alérgicos, claro. Decorada como si de un cisne se tratara, además de rica, es muy visual. Otros entrantes, que no probamos, son los mini conos crujientes de guacamole y bacalao, y el de crema de queso con salmón ahumado, o el mousse de foie con jalea de uva monastrell y compota de manzana.

Como platos principales, solemos pedir, si queremos carne, los medallones de solomillo con foie y salsa de níscalos, si queremos pescado, la dorada rellena de con crustáceos y moluscos en hojaldre murciano. El hojaldre superior de los pasteles de carne envuelve la dorada. Es la que pido. En esta última ocasión le han puesto la misma decoración que a la patata rellena. La originalidad ya ha perdido su gracia. Demasiado cisne para una misma comida. Otras opciones, que nos ofrecen son la merluza con escamas de patata y salsa de piñones o el filete a la chateaubriand de ciervo con trompetas de la muerte. Lo cierto es que, aunque suelo ir con el propósito de pedir cosas nuevas, me gusta tanto la dorada que siempre acabo pidiéndola.

Suprema de berenjena.
El problema viene en los postre por dos motivos. Por un lado, si hemos tomado la berenjena, el cisne relleno, la cola de gamba y un principal, puede que no podamos con un postre. Por otro, si tenemos cabida para un poco más, hay tantos postres apetecibles, que es difícil elegir uno. Esto último para mí no es un problema pues siempre elijo la espuma de café al whisky. Aunque en este viaje - ¡Maldición!- no queda y la sustituyo por la crema de almendras al caramelo, aunque no es lo mismo. Punto negativo, claro. También son muy apetecibles el flan de chocolate blanco con crema de café, y la isla de coco con helado de piña y espuma de cítricos. Todo casero, por supuesto.



El precio, con café y rechazando el chupito de rigor estuvo sobre los 30 euros por persona. Precio razonable para la calidad de los platos degustados y el buen trato recibido. Muy recomendable.  Ahora es Daniel Marcos, hijo, quien ha tomado el relevo en la cocina, y yo me pregunto, ¿son suficientes estos pocos cambios? ¿Cuándo veremos su sello personal en la carta? ¿Qué recorrido tiene? Espero poder certificarlo en nuestra próxima visita, aunque yo siga pidiendo la suprema de berenjena, la dorada rellena y la crema de café al whisky.    
  
Crepes de Jamón

Valoracion: ****

Restaurante Acuario.
Plaza Puxmarina 1. Murcia
Telf: 968219955. 





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